EDMUNDO LÓPEZ GÓMEZ | El Nuevo Siglo
Viernes, 31 de Octubre de 2014

TOMANDO NOTA

Rectificaciones indispensables

Los  ocho debates a que deben someterse las  reformas a la Constitución, en dos períodos ordinarios y consecutivos del Congreso Nacional, tienen su  razón de ser  en la conveniencia  de  que los textos sean  suficientemente analizados y ponderados por el legislador, antes de convertirse en normas superiores de nuestro ordenamiento jurídico.

Valga esta introducción, para considerar que los desaciertos cometidos a última hora en el Senado, en la primera ronda del proyecto de origen gubernamental -llamado “Equilibrio de Poderes”-, no pueden darse por  consumados, pues en los debates próximos que se cumplirán en la Cámara de Representantes, sus miembros tienen la competencia para deshacer lo mal hecho y replantear, si así lo quisieren, los cambios que figuraban inicialmente en el proyecto del gobierno o los que los senadores habían propuesto, así no hubieran tenido aceptación mayoritaria, o los que los representantes quieran introducir como textos nuevos o modificatorios de los  aprobados por el Senado.

En la tónica de “no tragar entero”- como  decía el inolvidable dirigente liberal doctor Alfonso Palacio Rudas-, está la Cámara de Representantes, según  las declaraciones que diera para El Nuevo Siglo, su presidente, doctor Fabio Amín, en relación con el restablecimiento de la circunscripción regional para elegir senadores, propuesta hecha por el Gobierno y  negada por el Senado, y con la creación del Tribunal de Aforados, que tal como quedó concebido, finalmente, ha sido objeto de severas críticas que han tenido eco en la Cámara de Representantes; amén de otras  iniciativas que no prosperaron, como la del voto obligatorio que merece ser reconsiderada, en cuanto fue  propuesta como un instrumento apropiado no solo para combatir la abstención sino la corrupción electoral.

Vaya si nos causó desconcierto que, teniendo de por medio problemas y quejas fundadas de los departamentos de frontera, entre éstos, el de San Andrés y Providencia, por ejemplo, se hubiera negado la posibilidad de que dicho departamento y otros  entes territoriales, tuvieran un senador que los representara, porque se prefirió mantener la circunscripción nacional electoral para integrar el Senado, pero  dentro de la cual, aquellos de  escasa población quedan prácticamente excluidos de la posibilidad de alcanzar el umbral que  garantice su  representación en dicha corporación

¿Si el Senado es “de la República”, por qué se  excluye a parte de ella para integrarlo?  Semejante despropósito, elevado a norma constitucional por los constituyentes del 91, no puede subsistir. De ahí, que se erija en imperativo político volver al criterio de los fundadores que  se aplicó durante más de 150 años, y según el cual, en aras de la unidad nacional, los entes territoriales (provincias, Estados soberanos, departamentos) tenían, por derecho propio, representación en el Senado.

Si no queremos fomentar descontentos o  movimientos separatistas u otros de ese jaez, habrá que rectificar, cuanto antes, lo aprobado en el Senado.  

edmundolopezg@hotmail.com