CAMILO HERRERA MORA | El Nuevo Siglo
Sábado, 29 de Junio de 2013

Pasó medio año

 

¿Qué pasó en 6 meses de política en Colombia? A primera vista se dieron más anuncios que resultados: se avanzó en el tema agrario en la negociación con las autodenominadas Farc, salió el ministro de Agricultura, se aprobó en el Congreso el fuero militar (faltan las revisiones en cortes), la reforma a la salud se mueve lentamente, al Alcalde de Bogotá se le elevaron pliegos de cargos en la Procuraduría y se avalaron las firmas para la revocatoria.

Estas y muchas otras noticias dejan ver que la política en Colombia no hizo un aporte importante en los primeros seis meses del año y  los medios de comunicación informaron lo que pudieron informar, pero al final es un mal balance político para el país.

Mientras la economía comienza a mostrar recuperación la política no y esto se da en un tiempo político complejo; Bogotá se convertirá en un polvorín político en cualquier momento mientras el país espera noviembre para saber cuál será la posición del Presidente y el destino del proceso de paz.

Sin duda el segundo semestre será intenso en el tema de paz, salud y Bogotá, pero no se ven terrenos abonados en otros temas como el fallo de La Haya, el impacto de la reforma política, la demora en la ejecución de las regalías y los potenciales paros que llegarán a un gobierno negociador.

Algo debe estar cocinándose en Palacio para que temas tan profundos no se estén moviendo y que estemos al vaivén de la noticia del día, como el caso del homicidio del agente de la DEA que mostró las debilidades de casi todas las estructuras del sistema de seguridad y justicia en el país, y de nuestra acostumbrada sumisión a la presión de los Estados Unidos.

2013 es un año clave en la historia del país y al parecer se perdió medio año en términos políticos, porque ni siquiera se ha logrado un optimismo moderado sobre lo que pasa en Cuba, ni mucho menos un control de las declaraciones de los voceros de la guerrilla como si fueran temas concluidos.

Debemos prepararnos para unos meses complejos desde el 6 de agosto, donde sin lugar a dudas la grandilocuencia de Petro clamará por la defensa de la democracia por encima de los fallos jurídicos, intentando hacer eco en el proceso de La Habana, el cual ya no escucha mucho. Paso seguido septiembre y octubre será el mundo de almuerzo de lentejas y la legislatura más lenta de muchos años, mientras los peones se enrocan en alfiles y caballos, que a su vez mandan al rey a la mitad del tablero mientras las reinas se protegen para buscar en mar revuelto.

Colombianada. Al final qué asegurará el año: ¿la paz, la economía o la política?