Madeja oculta de Interbolsa

*Las víctimas que perdieron sus ahorros

*En Las Vegas cierran los casinos que hacen trampa

 

La  madeja de los negocios lícitos y sucios de Interbolsa no ha sido aún desenredada, lo que está  claro es que sin las influencias que tenían sus gestores en el sector oficial, privado y sin la debilidad del sistema regulatorio estatal, no  habrían podido cometer tantas irregularidades y abusos de toda índole. Pese a que el exministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, sostiene en un escrito que lleva su firma que: “El sector financiero colombiano ni se inmutó en virtud de las dificultades que llevaron, al cabo, a la liquidación de la firma comisionista Interbolsa”.  Y el hecho  de que la gente confía  “en el sistema privado y en su capacidad de absorber problemas de relativo calado y que  la actividad financiera consiste, precisamente, en tomar riesgos”. En lo que le asiste la razón, a contrapelo de esa credibilidad del público y sobre la confianza en el sector financiero, queda el duro drama de los que fueron asaltados en su buena fe y en su bolsa. 

Casi a diario en las reuniones sociales se oyen lamentos de los que perdieron su dinero, por lo general por cuenta de terceros o de familiares, puesto que las personas afectadas entran en depresión, frustración e infinita pesadumbre cuando se arruinan, como es el caso de muchos de los que tenían allí su capital y sus ahorros. El suicidio de Jorge Hernán Echavarría Hoyos, vinculado con los negocios de Interbolsa, que perdió parte de su dinero y llevó a otros de buena fe  a invertir allí y ser defraudados, muestra cómo a contrapelo de la confianza y credibilidad del público que señala el exministro Carrasquilla, se producen suicidios y situaciones extremas.

Uno de los abusos más frecuentes que se cometieron es el de actuar de manera ilícita y en vez de comprar los títulos seguros que pactaban con los clientes, no seguían el compromiso y violando el contrato con ese dinero de otros engordaban sus propios títulos, que al producirse  el estrepitoso escándalo que los llevó a la quiebra se desploman. Y lo que señalan los investigadores es que esas operaciones ilícitas no se produjeron a última hora como consecuencia de la crisis en la que la compañía se vio envuelta, sino que las maniobras dolosas venían de atrás.  Cuando el ministro de Hacienda era Alberto Carrasquilla,  en Interbolsa se destaparon  cuantiosas manipulaciones de fondos, que se hacían desde el 2003, en ocasión de las audaces maniobras para conseguir la  licencia del Gobierno, entrar a las grandes ligas de los negocios y saltar al primer lugar entre las compañías que compiten  en la Bolsa de Valores. Esas operaciones, las sancionó el superintendente del ramo, sin que el Ministerio de Hacienda tomara medidas de fondo  para impedir que siguieran los malos manejos; como era tomar los dineros de los clientes para hacerlos aparecer como propios, y que le dieran a Interbolsa el permiso para  entrar a jugar en el multimillonario  negocio de los TES. Lo peor es que desde el 2001 la Superintendencia de Valores les seguía la pista a los socios de Interbolsa, a los que les impuso una millonaria multa sin alcanzar a impedir que continuaran defraudando a sus clientes. Quizá, como la Superintendencia de Valores se fusionó después con otra entidad, quedando finalmente adscrita a la Superintendencia Financiera, esos cambios burocráticos e institucionales los aprovecharon para evadir responsabilidades.

Por esas mismas fechas se destaparon otras gravísimas irregularidades en el manejo de cuantiosos fondos, lo mismo que se detectó que la empresa no tenía el capital suficiente para seguir con la licencia que le permitía intermediar en el negocio de los TES. Le faltaban $ 1.500 millones para cumplir con los $ 5.500 millones que exigía el Ministerio de Hacienda a los creadores de mercado. ¿Qué hizo entonces la empresa comisionista? Salió a emitir acciones para cubrir el monto con los recursos de sus clientes -sin que estos fueran siquiera consultados-. También emitió acciones por ese valor. Sin que las autoridades hicieran nada para defender a los clientes e impedir la audaz maniobra.

En otro capítulo de las movidas de Interbolsa y los altibajos de sus relaciones con el Estado es de resaltar  que el entonces ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, se muestra más activo y según la misma investigación, respaldó la sanción  a Interbolsa. Se dictó la Resolución del 22 de octubre de 2003. Con posterioridad las multas se rebajaron a $ 140 millones. El error es que se permitió que pese a tales irregularidades al descubierto siguiera funcionando, cuando hasta en los casinos de Las Vegas, si se descubre que hacen trampas, se les retira la licencia y se procede al cierre.