$29.700 distancia a sindicatos y gremios para el mínimo

Foto El Nuevo Siglo - Diana Rubiano
Los trabajadores pidieron un incremento de $67.000 (8,1%), mientras los empresarios propusieron un aumento de $37.000 (4,5%). La próxima reunión será para el próximo viernes

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Tanto los empresarios como los trabajadores destaparon sus cartas sobre la Mesa de Concertación Laboral y Salarial. Por un lado, los sindicatos pidieron un incremento del salario mínimo de 8,1%, (unos $67.000), lo que supondría un salario de $895.193. Las centrales obreras esperan que con el aumento del subsidio de transporte (8,1%) los ingresos de los trabajadores lleguen a $1.000.000.

Por su parte, los empresarios propusieron un aumento del 4,5% (unos $37.000). Esto significaría que el salario mínimo alcance los $865.381, que sumado al subsidio de transporte que ofrecen de 4,5%, el ingreso de los trabajadores sería de $966.780.

La diferencia hoy entre ambas propuestas sería de aproximadamente de $29.700 si se toma en cuenta el salario mínimo únicamente y de $33.000, si se toma en cuenta el subsidio de transporte.

Las diferencias

Aunque en la primera cita con las cartas destapadas, hubo cordialidad entre las partes, la enorme diferencia entre las partes hace casi imposible llegar a un acuerdo. Sin embargo, los analistas consideran que de llegarse a un acercamiento, el incremento no pasaría del 5% para el salario de 2020, es decir un aumento de $41.405 con lo que quedaría en $869.521.En la jornada de ayer, la mesa fue presidida por los viceministros de Trabajo, Carlos Baena y Andrés Felipe Uribe, debido a que la ministra de Trabajo, Alicia Arango, tuvo que asistir al Senado a un debate sobre desempleo.

Ante la reunión de ayer, los empresarios y los sindicatos demostraron que sus propuestas están muy alejadas. De los más de 22 millones de trabajadores que hay en el país, cerca de 47% gana actualmente el salario mínimo, de acuerdo con el Banco de la República. Pero a esa cifra hay que descontarle que muchos de esos trabajadores perciben ese emolumento trabajando por cuenta propia.

El director del DANE, Juan Daniel Oviedo, confirmó que gran parte de los 22 millones trabaja de forma independiente, lo que hace posible que esa población se encuentre inmersa en la informalidad laboral.

Con anterioridad, Arango dijo que es preocupante que tantos colombianos estén ganando el salario básico, asegurando que por lo mismo se tiene que mejorar en este tema, ya que no pueden haber tantos ciudadanos en la informalidad sin derecho a pensión y salud, añadiendo que también se debe mejorar para que la calidad de vida de los nacionales suba de nivel, ya que es consiente que con menos de un salario mínimo nadie puede solventar todas sus necesidades.

El ajuste

En estas reuniones el director de Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía, manifestó que los dos elementos fundamentales que se deben tener en cuenta a la hora del reajuste son la inflación, que para este año podría estar por el orden del 3,9%, y el segundo elemento tiene que ver con la productividad laboral, que de acuerdo con el DANE es del 0,21%. Agregó que un ajuste desbordado del mínimo podría afectar la informalidad laboral, que es uno de los graves problemas que en la actualidad afronta el país.

El aumento para 2019 fue del 6%, lo que dejó el salario mínimo en $828.116 y ha sido el aumento más alto en los últimos 25 años. Para el próximo año, la cifra no será tan alta y si se llegase a fijar en 4%, quedará en cerca de $861.500, lo que significa que aumentará alrededor de $33 mil.

Asimismo, ayer sorprendió la propuesta de la Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda), quien a pesar de no ser parte de la mesa de negociación en la que participan industriales, sindicatos y Gobierno, dijo que el incremento salarial debería basarse en la variación que ha tenido la inflación durante este año, indicador que para noviembre llegó al 3,84%, es decir, que la remuneración mínima de los trabajadores debería aumentaría $31.500.

“Yo sigo creyendo que los salarios reales se pueden aumentar cuando hay ganancias en productividad, ganancias que no se están produciendo, por eso creo que el incremento del salario mínimo debería estar determinado por la necesidad de preservar el poder adquisitivo de los asalariados, sobre todo los de más bajo ingreso, con un incremento que sea equivalente al de la inflación transcurrida entre el 1 de enero y el último día del año en curso”, argumentó el presidente de Fasecolda, Jaime Humberto Botero.

Presiones

El representante gremial también señaló que el ánimo para adelantar las conversaciones en la mesa de concertación está afectado de manera negativa por dos factores: el primero es el paro nacional que se está adelantando desde el 21 de noviembre. A esto se suma la discusión que tiene pendiente el Congreso de la República sobre una prima adicional de servicios, planteada por el partido Centro Democrático.

Por su parte, Juan Carlos Guataquí, miembro del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, dice que no hay que perder de vista que, “subir el mínimo solo beneficiaría a los asalariados, que son el 55% de los ocupados”. Los informales, cuya cifra bordea el 50%, quedan por fuera, pues la mayoría no gana ni el mínimo.

Guataquí añadió que “hay tantas cosas indexadas al salario mínimo, que el incremento se perdería por el impacto fiscal e inflacionario en todos esos indexados (…) la única manera de subir realmente el ingreso y no generar desempleo es aumentando la productividad laboral, la cual, no tiene que ver con horas trabajadas. La gente trabaja muchas horas, pero no es productiva. Es como desyerbar un jardín con un cortaúñas”.

Por su parte la Asociación Colombiana de las pequeñas empresas, Acopi, también le apuesta a un incremento del 4,5%.

El presidente de la Confederación General del Trabajo (CGT), Julio Roberto Gómez, afirmó que todavía existen las diferencias entre el Gobierno y las centrales obreras, en la cifra de productividad del país.

“El equipo económico del Gobierno y más concretamente el DANE tiene una posición diferente a las centrales obreras, porque nosotros creemos que no se puede hablar de un crecimiento de la economía, de prácticamente 3,5%, por encima de la media Latinoamericana y decir ahora que la productividad del trabajo es de solamente 0,21%”, afirmó.