Prevén crecimiento de 3% o 3,4% en 2019

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La economía colombiana podría crecer entre 3% y 3,4% en 2019, mientras este año alcanzaría el 2,8%, pese a la incertidumbre que se presenta por la ley de financiamiento (reforma tributaria).

De acuerdo con Julio Romero, economista jefe de la Unidad de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, “la economía ha salido relativamente bien librada de los choques de volatilidad sobre mercados emergentes, gracias al buen manejo de las autoridades monetarias, pero también a la ‘suerte’ de contar con precios del crudo altos durante la mayor parte de este año. En este sentido, la pronunciada caída de la cotización del crudo en noviembre de este año, de mantenerse, dejaría más expuesta la economía colombiana ante choques externos.

Señala que “en nuestro escenario base, la referencia Brent registrará un promedio de 65 dólares por barril en 2019, lo cual seguiría impulsando flujos de inversión extranjera directa hacia Colombia y permitiría una relativa estabilidad de las cuentas externas (déficit en cuenta corriente similar al de 2018); este escenario también asume que el país mantiene la calificación crediticia de grado de inversión el próximo año, aunque es posible que las agencias calificadoras expresen su preocupación por la sostenibilidad fiscal de Colombia a mediano plazo, lo cual elevaría las presiones de devaluación sobre el tipo de cambio”.

También se considera que el frente fiscal se consolida como el principal reto que afrontará el país el próximo año, en un contexto de volatilidad en los mercados internacionales. En particular, el principal desafío del Gobierno está en proponer un plan creíble de ajuste de sus cuentas a partir de 2020, pues la Corporación considera que la Regla Fiscal en 2019 será cumplida incluso si la reforma tributaria no lograra el recaudo esperado, dada la posibilidad de recortar algunos rubros del Presupuesto General de la Nación aprobado para 2019. “Las agencias calificadoras (especialmente S&P y Moody’s) resaltan la necesidad de que el país aumente su crecimiento potencial y presente un plan de consolidación fiscal de mediano plazo, un tema que, en nuestra opinión, no se aclara con el proyecto de ley de financiamiento”.

Tasa de cambio

Del mismo modo la entidad financiera considera que la tasa de cambio podría registrar un promedio de $2.980 por dólar en 2019 y que cierre el año en un nivel similar (fluctuando en un rango entre $2.800 y $3.300 por dólar). Sin embargo, no descarta que el país tenga que afrontar episodios de estrés que generen devaluaciones del peso colombiano mayores a las del escenario base.

La entidad considera que el próximo año el peso colombiano afrontará presiones asociadas al endurecimiento de las condiciones financieras a nivel global, como resultado del aumento de tasas de la FED, el fortalecimiento del dólar por el redireccionamiento de flujos hacia ese país, y episodios de volatilidad en algunos países emergentes. 

Lo anterior en un contexto de precios del petróleo similares, en promedio, a los observados en 2018, en el que la incertidumbre seguirá siendo una constante y continuarán alternándose periodos de precios bajos, por exceso de oferta, y de precios altos, por choques geopolíticos que limiten la producción y creen expectativas de escasez.

 Por su parte, el informe de la Corporación señala que el Banco de la República enfrentará el próximo año una disyuntiva importante: presiones al alza sobre la inflación que podrían llevarla nuevamente por fuera del rango meta, mientras que la economía continuaría por debajo de su potencial. Bajo este contexto, se mantiene la expectativa de que la tasa se mantendrá en 4.25% hasta mediados de 2019, tras lo cual empezaría un ciclo corto de incrementos que la llevaría a 4.75% al cierre del año, muy cerca de su nivel neutral.

Condiciones

Durante el foro económico “¡Atención al volante! Perspectivas y proyecciones económicas del 2019”, Corficolombiana sostiene que el país tendrá que afrontar un mayor endurecimiento de las condiciones financieras globales y nuevos episodios de volatilidad en algunas economías emergentes.

En particular, en Estados Unidos la política fiscal impulsó la economía por encima de su capacidad potencial, lo cual aceleró el proceso de normalización monetaria de la Reserva Federal (Fed) e incentivó la salida de capitales desde mercados en desarrollo. En contraste, en la Eurozona no se evidenció una recuperación sólida.