Los beneficios del Big Data en Latinoamérica | El Nuevo Siglo
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Domingo, 2 de Diciembre de 2018
Natalia Mariño*
El Big Data ha demostrado que su uso adecuado puede generar nuevas formas de participación ciudadana y adoptar medidas frente al crimen organizado, en especial, en regiones como América Latina, donde algunas instituciones carecen de credibilidad 

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“EL PASTEL favorito de los estadounidenses es el de manzana. ¿Cómo se sabe esto? Se miran las ventas de los supermercados de pasteles de 30 centímetros. Pero luego, los supermercados empiezan a vender de 11 centímetros y el pastel de manzana ya no es el favorito”. Dice Kenneth Cukier, co-autor del libro Big Data: una revolución que transformará cómo trabajamos, vivimos y pensamos”, en una charla TedTalk.

Cukier buscaba mostrar que cuando los datos son escasos indican una tendencia, pero cuando estos se multiplican, pueden indicar nuevos elementos que no era posible analizar cuando había menos información disponible.

Big Data es una tendencia que está creciendo en el mundo y, particularmente en América Latina, ha sido una herramienta que ha contribuido a procesos democráticos, políticos y sociales de gran impacto. Aunque todavía hay grandes retos y ámbitos por explorar, esta “cuarta revolución industrial” es un instrumento que utilizado eficientemente, puede contribuir a generar confianza en las instituciones en América Latina por la información que se logre obtener, a través de los datos empleados.

El Big Data en América Latina

Este es un término que se utiliza para designar la gran cantidad de datos obtenidos de diferentes fuentes para generar información, la cual es empleada para diversos usos como toma de decisiones y desarrollo de productos. Se ha llegado incluso a afirmar que los datos son “el petróleo del siglo XXI”, pues la cantidad de información que se mueve constantemente en Internet y en redes sociales es masiva, estando al alcance de las personas. El proceso mediante el cual se recopila toda esta “materia prima”, se llama Big Data.

Aunque América Latina se encuentra rezagada en la recopilación de datos para conocer tendencias, cerca del 80% de la población vive en ciudades donde la adopción de la tecnología es inminente. “La nuevas tecnologías y análisis de datos están transformando la gobernanza de las ciudades. Innovaciones manejadas por datos están cambiando cómo funcionan los gobiernos de las ciudades y se prestan servicios, permitiendo nuevas formas de participación”, afirma Carlos Santiso en The Forum Network de la OCDE. “De acuerdo con un reciente reporte, el 75% de 23 países encuestados desarrollaron estrategias digitales como Uruguay Digital y Agenda Digital en México”, comenta Santiso.

El Big Data, además de lo anterior, es el motor de la innovación mediante el uso inteligente de los datos disponibles. En Brasil, por ejemplo, el uso de datos abiertos permitió al Observatorio de Gastos Públicos revisar información de contratos públicos e ilegalidad en algunos procesos.

Oportunidades y retos

Es común en América Latina escuchar que hay “desconfianza en las instituciones”. No obstante, haciendo públicos los datos del gobierno y su disponibilidad y teniendo en cuenta que el 25% de la población en esta región tiene menos de 25 años, la tecnología y el uso de datos son una oportunidad para el futuro de estos países. Además, se abre la puerta para que los ciudadanos se sientan atraídos para participar, por ejemplo, en la elaboración de política pública y en este sentido se amplíen los procesos democráticos, generando transparencia en los mismos.

La recopilación de datos y de la información en procesos electorales fue evidente en la elección de Barack Obama. El equipo político del ahora expresidente, en ese entonces, identificó mediante el Big Data y las herramientas digitales, el comportamiento electoral y el perfil de los votantes para dirigir un mensaje específico. A partir de esta experiencia, los partidos políticos de la región han comenzado a emplear estos instrumentos para atraer la atención de los votantes. 

Uno de los grandes retos que tiene la región es poder identificar y recopilar todos los datos disponibles, transformarlos y generar información o servicios para el avance en diferentes ámbitos en la región. Entre ellos está la seguridad y la delincuencia. Nathalie Alvarado, coordinadora de seguridad ciudadana y justicia en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), mencionó en el programa Efecto Naím, que uno de los obstáculos para enfrentar la criminalidad es la falta de información y datos confiables para crear bases de datos sobre dónde y cómo ocurre la criminalidad y cómo enfrentarla mejor. “Datos urbanísticos, de movilidad y todos, analizados de una manera y usando algoritmos, pueden darnos respuestas sobre ciertos fenómenos y ciertas tendencias”, afirmó Alvarado.

El desconocimiento del potencial de los datos y su análisis, no ser considerado como un tema estratégico y la seguridad en el almacenamiento de datos, son algunas de las preocupaciones que impiden el uso de esta herramienta. Y es que los datos están por millones. El reto está en analizarlos para generar información que pueda determinar ciertos patrones y encontrar soluciones a los problemas más apremiantes de la región.

*Profesional en Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia. @Nataliamarinop