Listas cerradas, un debate abierto

Foto Montaje El Nuevo Siglo

El senador Roy Barreras, del Partido Social de Unidad Nacional (La U), consideró que con la reforma política del Gobierno “la democracia colombiana avanza en el camino de limpiar nuestras costumbres políticas y arrancar el clientelismo de raíz. Lo aprobado no afectará a las minorías, seguimos avanzando”.

Para Barreras, “es una gran noticia que distintos partidos hayan respaldado el eje central de esta reforma que busca acabar con el sistema extorsivo de la oferta y demanda de votos que existe en Colombia”, agregando que “es necesario una democracia representativa seria con partidos fuertes y con democracias internas organizada. Por eso habrá una fecha única para la conformación de las listas”.

“Las verdaderas y más importantes razones por las que es necesario respaldar esta reforma  que representa un gran avance en la lucha contra el clientelismo y el sistema político corrupto”, tales como “la lista cerrada que acabará con el pantano de compra y venta de votos e impedirá la infiltración de las mafias y los dineros de la corrupción” y “la financiación preponderantemente estatal. El Estado concurrirá a la financiación del funcionamiento de las organizaciones políticas con personería jurídica. Las campañas para cargos de elección popular, avaladas por partidos y movimientos políticos con personería jurídica, serán financiadas preponderantemente con recursos estatales, los cuales se distribuirán bajo criterios de igualdad y proporcionalidad, de conformidad con la ley”.

Barreras también destacó “la paridad de género que será real y progresiva para cumplir con esa deuda histórica con las mujeres colombianas que hoy no tienen representación”, así como “la limitación a tres períodos para los congresistas”.

Sin embargo, aunque el senador del Partido Liberal, Rodrigo Villalba, rescata de la reforma política “la implementación de las listas cerradas para corporaciones públicas”, considerándolo como “el gran artículo que acabaría con el voto preferente y de paso con el mal de males, como lo es el abultado presupuesto de financiación de campañas”, tampoco está muy contento con eso: “Lo malo es que quieren imponerla a partir de 2019, en un proceso que ya está en marcha”.

“No es entendible que sectores importantes y partidos estén apoyando esta idea, un imposible democrático, pues se estarían cambiando las reglas de juego en un proceso que ya está en marcha, además porque no alcanzarían los tiempos, coincidiendo el final del trámite legislativo (junio de 2019) con la inscripción de los candidatos, impidiendo de paso la posibilidad a los partidos de implementar instrumentos de democracia interna que blinden a los candidatos y a los mismos partidos del temible bolígrafo”, explicó.