CUARTO INTENTO DE NEGOCIACIÓN
Diálogo político venezolano: ¿esta vez sí el principio del fin?

Foto archivo AFP

HAN REITERADO a la comunidad internacional que tienen voluntad política pero no han logrado acuerdos tangibles que conduzca a una real salida a la crisis política, social y económica que desde hace una década enfrenta Venezuela. Sin embargo, tanto el facilitador Noruega como los países amigos –entre ellos Colombia- esperan que ahora se logre algún avance.

Aunque se visualiza lejana y plena de obstáculos la ‘transición democrática’ que exige la oposición liderada por el autoproclamado presidente interino y reconocido por medio centenar de naciones, Juan Guaidó, las circunstancias con las que vuelven a sentarse en la mesa de negociación, nuevamente en Ciudad de México, son diferentes a las del fallido intento del año anterior.

¿Qué tanto cederán el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición para que en este cuarto diálogo sea la vencida?

Esa vuelve a ser la pregunta que en medio del escepticismo nacional e internacional ronda desde este miércoles cuando el presidente colombiano anunció la reanudación de los diálogos en la capital mexicana y que fue confirmado por el gobierno de Noruega, que fungiendo como facilitador también anticipó que las partes “suscribirán un acuerdo parcial en materia social”, como gesto de buena voluntad para continuar la negociación.

Para este cuarto diálogo entre chavismo y la oposición, los jefes de las delegaciones serán los mismos: Jorge Rodríguez y Gerardo Blyde, respectivamente, quienes han mantenido ‘prudente silencio’ en torno a lo que esperan de este nuevo cara a cara.

Vale recordar que las partes llevan desde 2018 intentando encontrar una solución para Venezuela, pero las abismales diferencias tanto en sus conceptos de lo que es democracia como en las medidas urgentes a aplicar para, como mínimo, paliar la crisis económica que ha llevado al exilio a más de siete millones de venezolanos.

Ese año, República Dominicana fue la sede de las tratativas, al siguiente Barbados, en 2020 no hubo ninguna por efecto de la pandemia del covid y, en 2021, México albergó por dos meses el diálogo que el régimen Maduro decidió romper en protesta por la extradición a Estados Unidos del empresario colombiano Alex Saab, próximo al gobierno de Caracas y enjuiciado por lavado de dinero. La libertad de éste había sido una exigencia para volver a la mesa, a la que obviamente renunció por inviable y el cambio de las circunstancias –domésticas y externas-.

 

Panorama diferente

El escenario local y mundial ha cambiado desde el último intento fallido, siendo más favorable al gobierno Maduro que a la oposición.

La guerra en Ucrania, que nadie tenía en el radar, ‘disparó’ una crisis energética global que hizo que Occidente, especialmente Estados Unidos, volviera a poner sus ojos sobre uno de los grandes productores del necesario petróleo: Venezuela.

Tan inesperada como la ‘ofensiva militar especial’ que hace nueve meses inició el presidente Putin contra el país vecino fue la decisión del gobierno demócrata de Joe Biden de enviar una comisión de alto nivel para dialogar con Maduro y su equipo económico.

Así, el pasado de junio y tras ufanarse de que “el petróleo que necesita este mundo para funcionar está aquí en Venezuela y nosotros en paz y en soberanía tenemos todo el marco jurídico para levantar y aceptar inversiones", Maduro confirmó se volvía a abrir el grifo para exportar el crudo negro y gas natural a Estados Unidos.

El gobierno Biden no sólo emitió licencias para que volvieran a enviar hidrocarburos las petroleras Repsol (España), Eni (España) y Chevron (Estados Unidos), sino que a esta última le autorizó buscar un acuerdo con Caracas para reanudar la producción en el país sudamericano.

De un ‘plumazo’ como se dice popularmente, el mandatario demócrata levantó las mayores sanciones que su antecesor, el republicano Donald Trump, había impuesto al régimen venezolano como represalia por las anómalas presidenciales de 2018 y las violaciones a los derechos humanos, evidenciadas en encarcelamientos tan injustificados como prolongados de detractores del chavismo.

Washington, oficialmente, sigue desconociendo a Maduro y considera a Guaidó líder "legítimo" de Venezuela, pero desde entonces se ha declarado dispuesto a revisar el resto de sanciones, al igual que los europeos. Y todo por la necesidad del petróleo.

Esas exportaciones dieron oxígeno económico y político a Maduro, al punto que retornó al escenario internacional, con una intervención en la reciente cumbre climática COP27 de Egipto y dos días después en la quinta edición del Foro de París sobre la Paz. Fue precisamente, en este último, donde se reunió con los presidentes Emmanuel Macron (Francia), Alberto Fernández (Argentina), Gustavo Petro (Colombia) y la canciller noruega, Anniken Huitfeldt, quienes le instaron a retomar el diálogo por ser la “única vía” para superar la crisis de Venezuela.

Los mandatarios también sostuvieron, por aparte, encuentros con los principales negociadores del chavismo y de la oposición.

Tanto en Egipto como en París, Maduro conversó informalmente con mandatarios y otros funcionarios europeos, cuyos gobiernos lo desconocen como mandatario legítimo de Venezuela para, en medio de la crisis energética mundial, tenderles la mano para realizar “trabajos bilaterales útiles”.

En el otro extremo, el de la oposición, la situación es inversa. Guaidó está disminuido por tres años de arduo pero infructuoso trabajo para forzar una transición democrática y los partidos antichavistas también se debilitaron: perdieron las elecciones regionales del año pasado, en las que participaron tras boicotear por denuncias de fraude las presidenciales de 2018 y las legislativas de 2020, mientras que su poder para convocar protestas se desplomó.

 

¿Qué esperar?

La agenda con la que llegan las partes es la misma y la novedad es que Camila Fabri, esposa del encarcelado en Estados Unidos, Alex Saab, estará en la delegación gubernamental venezolana, hasta que “esté recupere su libertad”, según informó Caracas

Los opositores insisten en pedir un cronograma rumbo a elecciones presidenciales "libres", previstas para 2024, tras acusar a Maduro de conseguir la reelección fraudulentamente en 2018, mientras el gobernante exige levantar las sanciones que Estados Unidos les impuso.

Pero analistas como el consultor político Pablo Andrés Quintero consideran que el contexto internacional, además de un debilitamiento de la oposición, han quitado "incentivos" para que Maduro ceda en las negociaciones.

La reinstalación del diálogo entre venezolanos con la visita oficial del mandatario colombiano, Gustavo Petro, quién hace pocas semanas restableció las relaciones con Maduro, a su homólogo mexicano, Andrés Manuel López Obrador., anfitrión de las mismas y, por tanto, mediador.

Estos tres mandatarios, (Maduro, Petro y AMLO), bajo la bandera del ‘progresismo’ buscan no sólo cambiar sus respectivos países, sino consolidarse como impulsores de la paz regional. Así, además de esta negociación por Venezuela, está en curso la mesa de negociación entre el gobierno colombiano y la delegación del Eln en Caracas.

Como reseñamos anteriormente, la oposición volverá a estar representada por la Plataforma Unitaria, que aglutina a los cuatro grandes partidos. Confía en "lograr acuerdos que permitan materializar los mecanismos que aseguren el bienestar de todos los venezolanos".

"No habrá una salida real de la crisis sin que medie un acuerdo político integral que dé soluciones a nuestro pueblo", reconocieron los opositores en un comunicado en el que insisten es que hay “urgencia de llegar, de una vez por todas, a acuerdos reales que se traduzcan en soluciones para la crisis humanitaria, el respeto a los Derechos Humanos, el cumplimiento del Estado de Derecho y, especialmente, la construcción de condiciones e instituciones que garanticen, entre otras cosas, elecciones libres y observables".

Por su parte Guaidó trinó que el objetivo pasa por "lograr esa elección que significa para Venezuela la puerta hacia la democracia, la libertad y el reencuentro de la familia". La oposición tiene la vista puesta ya en las próximas elecciones presidenciales, para las que todavía no hay fecha.

"Insistimos en que el acuerdo, la primaria y la presencia en la calle, son todos mecanismos para lograr la elección que nos deben", subrayó Guaidó.

Con la misma agenda, ratificada voluntad y mesurada expectativa, las delegaciones de gobierno y oposición venezolana llegan a Ciudad de México. Y como la esperanza es lo último que se pierde, ojalá este cuarto intento sea fructífero, no otro diálogo de sordos.