¿Se ha cumplido la meta de Claudia López de “vivir sin miedo”?

En su discurso de posesión, proclamado el primero de enero de 2020, la recién nombrada alcaldesa de Bogotá se trazó un objetivo macro: “tenemos estos cuatro años de gobierno para cumplir cinco grandes metas, la primera de las cuales fue concreta y escueta:  “vivir sin miedo”.

Añadió, mucho más adelante en su discurso, que, para materializar este objetivo, era necesario poner como eje transversal de la seguridad y la convivencia a la cultura ciudadana “con la que desterremos de una vez y para siempre el racismo, el clasismo, el machismo y la xenofobia”.

“La gestión de la seguridad y convivencia basada en nuestra mutua confianza y cultura ciudadana será mi tarea directa como primera autoridad y jefe de la policía de la ciudad. Tenemos que garantizar que la formación, la operación y el control de la Policía se ajusten a los principios de los derechos humanos, la cultura ciudadana y el ejercicio legítimo de la autoridad”, precisó la alcaldesa en su discurso de posesión.

 

Un cambio en las reglas del juego

Aunque como el resto del mundo, Claudia López no contaba con que tendría que asumir el difícil reto de liderar a una ciudad como Bogotá en el marco de una pandemia, lo que hizo que tuviera que modificar su PDD, sin lugar a dudas el factor pandemia fue determinante en el no cumplimiento de esta meta, y así lo explicó a esta redacción el ex subsecretario de Seguridad, Andrés Nieto, a esta redacción.

“El Plan de Desarrollo se hizo en un contexto y las propuestas de campaña se hicieron en otro. La pandemia cambió toda la mirada de gobernanza y gobernabilidad, y se hizo evidente que cualquier propuesta hecha en una campaña, materializarla en medio del covid-19 tendría altibajos. Adicionalmente, la pandemia sí cambio los niveles de criminalidad y delincuencia, y cualquier estrategia que se hubiera pensado antes de la pandemia pues tuvo que ser reevaluada y constantemente renovada. Muestra de eso es que en pandemia el celular dejó de ser el elemento más hurtado y pasó a ser la bicicleta”, indicó a EL NUEVO SIGLO el ex subsecretario Nieto. 

Y adicional a estos dos factores, el experto en seguridad urbana se refirió al coletazo que tendría la pandemia, “y que advertimos desde la Universidad Central tan pronto nos confinaron, que denominamos ‘el rebote en inseguridad’: también hubo aislamiento para el crimen, que muta más rápido que las autoridades, y de ahí a que después de la reactivación las bandas también se reactivaran y ahora se están dando codazos entre ellos mismos para quedarse con los negocios y las rentas ilícitas”, añadió.

 

Cifras de seguridad

De acuerdo con las cifras informadas por el Distrito se ha evidenciado un aumento en 4 indicadores: la violencia intrafamiliar, la violencia sexual en casi un 21% y el hurto a personas y de celulares con un 4%. Para la mandataria, esto se debe a la falta de policías y la impunidad entorno a las judicializaciones de los delincuentes.

"El problema es cómo están interpretando la ley los jueces y los fiscales, la manera como la están aplicando, y también algunas disposiciones que tiene la ley y que se deben cambiar. La interpretación de la ley siempre debe favorecer a la víctima, no al victimario”,  sostuvo.

Las cifras también evidencian un avance favorable en los delitos como el hurto a comercio con un 24%, extorción con un 22,1%, hurto a residencias con 19,1%, hurto a bicicletas con un 15,8%, homicidio con 11,8%, hurto de automotores con un 10,9% y hurto a motocicletas con 5%.

"Seguimos protegiendo la vida, reduciendo el homicidio, desmantelando bandas delincuenciales. La mayoría de los 12 indicadores de impacto en la seguridad van a la baja",  declaró López.

“De cada cuatro capturados, a dos los termina dejando libre el fiscal, es decir, el fiscal del caso no imputa el cargo, no destaca el agravante y lo deja libre. A uno de cada cuatro, lo deja libre el juez y en el resto o no aplicaba o hay algún error en el procedimiento”, concluyó la mandataria.

 

La meta no se ha cumplido

Concejales de diversas bancadas, de gobierno, de independencia y de oposición a la Administración de Claudia López, coincidieron en que esta es una meta que no se ha cumplido, pese a que los principales indicadores de criminalidad han disminuido.

Por ejemplo, la concejal del Centro Democrático, Diana Diago, comenzó por decir que si en Bogotá hay alguien que esta viviendo sin miedo son los delincuentes. “El concepto de autoridad se desdibujo totalmente. La seguridad es multicausal y yo creo que la alcaldesa no ha entendido eso. Hay que empoderar a la Policía, necesitamos una ciudadanía participativa que denuncie y ninguna de esas dos cosas se ha logrado”, comenzó por advertir a EL NUEVO SIGLO la cabildante Diago.

Así mismo, la concejal se refirió a lo mal implementada que ha sido la georreferenciación del delito, y precisó que no ha cumplido con sus promesas de campaña. “Cuando ella decía: “vamos a hacer 10 URIs y hoy tenemos tres (hay otras dos que no han entregado). Los ciudadanos quieren que la seguridad se sienta y llegue a la calle, no se está sintiendo, y yo como ponente del presupuesto tengo que decir que es muy triste que a la seguridad solo le den el 0,36% del presupuesto, de uno de 30,5 billones. En mi ponencia, positiva con modificaciones, estoy evaluando que se amplíe para ver de donde ajusta”, concluyó la concejal.

Por su parte, la concejal del Nuevo Liberalismo, Marisol Gómez, coincidió en que Bogotá es una ciudad con una percepción de inseguridad “profundamente alta” independientemente de lo que muestren las cifras.

“La percepción es tan importante como la realidad porque la gente tiene que sentirse segura para poder salir y para poder sentirse tranquila. Creo que la meta de “vivir sin miedo” es un objetivo que todavía no se ha alcanzado independientemente de los reportes de seguridad. Si uno mira las cifras, la mayoría de los delitos ha bajado pero los delitos de mayor impacto como el hurto y el robo a celulares se han mantenido. Y lo han hecho sin contar con las otras cosas graves como los abusos sexuales en Transmilenio. La meta no se ha cumplido y quizás era una meta poco realista”, indicó a esta redacción la concejal Gómez.

El concejal también verde, Diego Cancino, indicó que esta era una meta “fantástica porque era vivir sin miedo a partir de la confianza, de la cultura ciudadana. Ese enfoque era absolutamente cautivador y potente, pero esa no ha sido la visión aplicada de construir confianza sino de aplicar la ley por las malas, de militarizar esta ciudad, de estigmatizar a los venezolanos etc. El enfoque se planteó no fue el enfoque que se desarrolló”, comenzó su análisis el concejal Cancino.

Añadió, al igual que la cabildante Gómez, que la gente tiene miedo de salir al espacio público y de usar el Transmilenio “así la tasa de homicidios haya bajado. Eso lo celebramos. Pero hay que admitir que las estructuras de narcotráfico se están tomando territorialmente el espacio público, sobre todo después de la pandemia, y está el hurto a celulares, que es lo que mas genera miedo e inseguridad”, concluyó el concejal.