Perspectiva. Daki, el bombero canino que rescata vidas | El Nuevo Siglo
Daki, un pastor belga malinois de ocho años, y su compañero de equipo, el bombero Deivison González.
Foto El Nuevo Siglo/Alejandro Avendaño
Sábado, 5 de Noviembre de 2022
Redacción Nacional

Daki, un pastor belga malinois de ocho años, es uno de los nueve perros que hacen parte del Grupo de Búsqueda y Rescate de Animales en Emergencias (BRAE), encargados de buscar, localizar y sí, salvar vidas. Su compañero, el bombero y encargado de la educación canina, Deivison González, solo tiene que mirarlo para indicarle qué hacer, y en acción parecen uno solo.

Daki, un veterano que llegó a la fuerza de un añito, está ad portas de “jubilarse” y Deivison, como le dijo a EL NUEVO SIGLO, “tiene el corazón arrugado” de pensar en su partida. “Yo llegué en el 2019 a la unidad. Terminé mi curso y me asignaron al grupo BRAE y a Daki. Con él comencé a reforzar el trabajo que ya traía, de búsqueda y localización de personas con vida, específicamente para estructuras colapsadas”.  

“Con él hemos participado en emergencias locales y a nivel nacional hemos buscado a personas, por ejemplo, que se quedaron atrapadas por algún evento de remoción en masa cuando hay deslizamientos”, comienza por recordar el bombero González, quien aunque fue técnico electrónico, pero tomó la decisión de dedicar su vida a ayudar a otros en compañía de los perros. “Esto me llena y no lo paga ningún salario. Dejé mi empresa y a los clientes, y aquí estoy”.

Aunque no recuerda a cuántas personas han salvado él y Daki, pues han sido incontables las búsquedas que han hecho en estos años de trabajo, sí recuerda cómo terminó “adoptando” a su mejor amigo y compañero de trabajo.   

“Daki no gozaba de un guía en específico sino que trabajaba con el bombero de turno y cuando me lo asignaron comencé a moldearlo en un trabajo cognitivo-emocional, lo que significa que no solo se hace entrenamiento sino que se genera un vínculo. Por eso tenemos una muy buena comunicación. Él me ve y sabe qué tiene que hacer. Yo no necesito darle un orden al perro. De eso se trata el cambio generacional de la forma en la que estamos trabajando con los ejemplares en Bomberos”, añade Deivison, quien manifiesta su tristeza porque Daki está por jubilarse y ya está en proceso de retiro y adopción.

“Muy triste. Estoy tratando de convencer a mi esposa pero la realidad es que yo ya tengo uno y el espacio no me da. Hace 14 años comencé a trabajar con los perros de rescate y el primer perrito que yo tuve es el que tengo en mi casa. Lo adopté cuando se pensionó. Uno quisiera. Uno desearía quedarse con él por el resto de la vida y a eso le estamos apuntando en los procesos de BRAE, pero la ocupación y el espacio lo dificultan y un perro debe ser adoptado para que esté bien”.

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El duelo de los perros rescatistas

Daki hace parte de un equipo de nueve perros de búsqueda y localización conformado por Gasper, Alaska, Logan, Bloom, Chela y Dastan y todos ellos ayudan a salvar vidas.

Pero no es fácil. Una de las incontables noticias que se derivaron del atentado contra el World Trade Center, el 11 de septiembre del 2001, contaba que los bomberos de Nueva York se estaban escondiendo entre los escombros para que los perros, completamente desmotivados de no encontrar sobrevivientes, retomaran sus labores de rescate. Como lo demostró aquella traumática experiencia para el mundo, y como lo reiteró el bombero González, en ocasiones los planes de búsqueda, localización y rescate no son de rescate sino de recuperación, y los animales sufren.

“Los perros son muy felices cuando encuentran a una persona viva. Pero cuando la persona está fallecida su comportamiento cambia, hay una frustración en ellos y se pierde su motivación. El perro rodea el cuerpo y llora porque no sabe cómo actuar frente a un complejo de olor distinto al olor con el que fue entrenado, pero sabe que es una persona, solo que es una persona que no escucha, que no siente, que no le está dando ninguna forma de recompensa. Ahí lo que nosotros hacemos es un ejercicio aparte de recompensa con una persona viva para que finalice el trabajo en positivo”, recrea Deivison, mientras muestra cómo trabaja “con este loquito”.  

A este respecto, el bombero González recordó que hace poco asistieron a una emergencia que se presentó en el departamento de Cundinamarca (Cachipay) por un deslizamiento de montaña, que se llevó a dos personas que se desplazaban en moto.  

“El departamento pidió ayuda a la Dirección Nacional de Bomberos y terminamos allá. Daki es un veterano del trabajo, decidimos llevarlo y dio un muy buen resultado en la búsqueda porque Logan y Dastan marcaron el área pero quien confirmó el lugar en el que se encontraba el cuerpo a rescatar fue Daki. Desafortunadamente la persona falleció. Esos son resultados muy tristes”.

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La adopción

Deivison recordó que al comienzo el programa trabajaba con labradores, golden retriever y ahora, por la intensidad y calidad del trabajo que demandan las emergencias de Bogotá, el Cuerpo de Bomberos solo está empleando pastores belgas malinois, una raza idónea para trabajar específicamente en búsqueda y localización.  

“Los perros cumplen una labor y todos los trabajos que se realizan son un juego. Tenemos una tenencia responsable y cuando el perro cumple entre ocho a 10 años, hacemos una mesa de trabajo, los sacamos de servicio y seguimos haciendo trabajos de entrenamiento y esparcimiento mientras entran a un proceso de adopción. A ellos les queda la mitad de la vida por delante y nosotros tenemos que garantizar su bienestar. Muchos de los bomberos adoptan, yo tengo uno, pero para eso trabajamos con el Idpya, entidad que busca una familia que le dé al perro todas las garantías”, explicó.

Agregó, acto seguido, que la razón por la cual el Cuerpo de Bomberos de Bogotá no adopta perros abandonados o vulnerados para entrenamiento de localización y búsqueda es “por lo que les ha tocado vivir. La exposición al maltrato, el abandono y la falta de cariño, hace que el animal tenga algunos problemas y que sea muy difícil recuperar ciertas conductas y entrenar. Yo modifico las conductas de los perros, soy educador canino y creo que un perro se puede recuperar así haya pasado por las manos del maltrato y siempre he trabajado en pro de eso”, concluyó.