Condiciones de 17.000 campesinos deben mejorarse: Veeduría

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El 88% de los trabajadores rurales ganaban menos de un salario mínimo y el 44% menos de medio salario mínimo en 2013

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Dentro de los documentos estratégicos que está haciendo públicos la Veeduría Distrital, ad portas de las próximas elecciones regionales, ayer hizo públicos siete desafíos que tiene la ruralidad en la ciudad y que la próxima Administración deberá llegar a enfrentar.

Aclarando que el área que ocupa el Distrito Capital es de 163.663 hectáreas de suelo, de las cuales el 76% es suelo rural, la próxima administración deberá mejorar las condiciones de alrededor de 17.000 campesinos, ubicados en las localidades de Suba, Usaquén, Chapinero, Santa Fe, San Cristóbal, Ciudad Bolívar, Usme y Sumapaz, la única localidad de la capital del país que es 100% rural.

Adicionalmente, la ruralidad le ofrece a la ciudad gran parte del agua que se consume y gran variedad de productos agropecuarios que contribuyen a la seguridad alimentaria de los bogotanos, por lo que deberán asumirse retos urgentes en materia medioambiental.

Mejorar la calidad de vida

El primer punto del acuerdo de paz vigente busca mejorar las condiciones de vida de la población rural y erradicar la pobreza rural extrema. Bogotá debe trabajar por mejorar las condiciones de trabajo y habitabilidad de su población rural. En el Distrito, el 88% de los trabajadores rurales ganaban menos de un salario mínimo y el 44% menos de medio salario mínimo en 2013. Se deben nivelar los salarios, así como incrementar cobertura de los servicios públicos.

Autosostenibilidad

A la fecha, el abastecimiento de alimentos desde la zona rural de la ciudad no llega al 1% (18.000 toneladas anuales) del total del consumo de alimentos en Bogotá, porque la mayor parte de esta zona es área protegida. Por lo anterior, es necesario implementar estrategias de transición hacia una producción agroecológica en donde se debe potencializar la agricultura familiar reconociendo sus particularidades.

Instrumentos de planeación rural

Las Unidades de Planeamiento Rural, UPR, son el instrumento base para la planificación rural. Aunque Bogotá debería tener cinco UPR adoptadas por decreto, solo se han adoptado tres: Zona Norte, río Blanco y río Sumapaz. El reto para la próxima Administración será adoptar las dos UPR faltantes: Cerros Orientales y río Tunjuelo, de acuerdo con lo señalado en el Decreto Nacional 1077 de 2015 que las regula y que se ajusten al Plan de Ordenamiento Territorial POT.

Turismo rural reglamentado y regulado

El país ha venido fomentando el turismo rural o turismo de naturaleza, proyectado como uno de los tipos de turismo con más rápido crecimiento en el mundo con tasas entre el 25% y 30% anual. Su importancia también radica en que debe ser sostenible sin afectar el tejido social de las comunidades locales ni el suelo rural.

El reto de la próxima Administración es promover esta actividad económica previo estudio de la capacidad de carga de los ecosistemas, para no poner en riesgo la naturaleza. Asimismo, trabajar las iniciativas relacionadas con turismo de manera concertada con la población para el desarrollo sostenible de la zona rural.

En peligro los páramos

Actividades realizadas en los páramos como el pastoreo, la ganadería extensiva, el cultivo de papa y cebolla, los incendios forestales, la desecación de humedales y las quemas repentinas aceleran la erosión, afectan los suelos, el agua, la vegetación primaria y la fauna de los páramos. La próxima Administración debe fortalecer la vigilancia y control efectivo de estas actividades y trabajar junto con la comunidad que los habita, en programas de reconversión productiva dirigidos a la protección de los páramos.

La explotación minera

La explotación minera extractiva llevada a cabo de forma irregular relacionada con materiales de construcción como arcilla, arena, arenisca y grava afectan la flora y fauna de los ecosistemas, lo cual genera en el largo plazo erosión, inestabilidad de las tierras y sedimentación de los cauces. El reto de la próxima Administración es detener aquellas prácticas que pongan en riesgo el patrimonio ambiental mediante la formalización, regularización de estas actividades y sancionar la explotación ilegal.

Preservar la identidad

Bogotá cuenta con un patrimonio arqueológico invaluable. En el 2007, en la localidad de Usme se halló en la Hacienda El Carmen un cementerio muisca y en la Hacienda Santa Helena las petrografías que permitieron el descubrimiento de 13 piedras prehispánicas. La próxima Administración tiene el reto de adoptar Planes de Manejo Arqueológico para la protección de la estructura arqueológica patrimonial existente en las áreas rurales de Bogotá, como la reconocida para la Hacienda El Carmen en 2014.