CRECE PRESIÓN CONTRA EL RÉGIMEN COMUNISTA
¿Desafiarán cubanos prohibición a manifestarse?

Foto AFP

"El 15 de noviembre nuestra decisión será marchar cívica y pacíficamente por nuestros derechos". Esa es la consigna que tanto visibles opositores al régimen cubano como en las distintas redes sociales se mueven con fuerza desde final de semana, cuando les fue prohibida dicha manifestación por considerarla “una provocación”.

A diferencia del pasado 11 de julio cuando ante la incrédula mirada de sus gobernantes y concentrando la atención mundial cientos de cubanos salieron a las calles, primero en Santiago de los Baños y luego en otras ciudades, incluida La Habana, en esta ocasión fueron legalmente tramitadas ante el gobierno de Miguel Díaz Canel.

La convocatoria para la marcha, lanzada en septiembre, apela al artículo 56 de la nueva Constitución que reconoce el derecho a manifestación. Pero el régimen comunista dio un rotundo “no” con el argumento de que “el ejercicio de los derechos de las personas solo está limitado por los derechos de los demás, la seguridad colectiva", tras aducir que sus opositores tienen financiación de Estados Unidos.

Una de esas cabezas visibles de la desorganizada oposición en Cuba es Yunior García, un dramaturgo de 39 años, consciente como el que más del riesgo que corre al mantener y liderar el desafío al régimen.

Con un aire juvenil y lentes, fuma en el balcón de su departamento en La Coronela, un barrio popular de La Habana. "Tengo que dejarlo", confiesa preocupado a la AFP, por la escasez de cigarrillos y por su precio astronómico en el mercado negro de la isla, sumida en una profunda crisis económica.

Horas antes, la televisión estatal le dedicó un reportaje denunciando la convocatoria a la marcha como una "provocación" y acusándolo de estar apoyado por Estados Unidos "que promueve la desestabilización en Cuba e insta a la intervención militar".

Tres meses después de las históricas manifestaciones que se saldaron con un fallecido y cientos de detenidos, los cuales aún lo están a la espera de un juicio por delitos que no tienen sustento alguno, el gobierno dio un rotundo "no" a los organizadores de las anunciadas movilizaciones que están previstas en siete de quince provincias para exigir la liberación de los presos políticos.

Pero Yunior García no quiere darse por vencido. "Marchar es un derecho humano, es un derecho constitucional (...) y por tanto yo el lunes 15 de noviembre voy a salir a manifestarme pacíficamente como habíamos acordado", asegura, precisando que "es una decisión personal" debido a que no pudo comunicarse con sus compañeros "porque (...) nos cortaron el Internet" y hasta el teléfono local.

 

"Mercenario"

Cuando acudió el martes a recibir la respuesta oficial de las autoridades en La Habana, un pequeño grupo de cubanos lo recibió con carteles en los que podía verse el símbolo del dólar. Una manera de acusarlo de estar pagado por Estados Unidos. 

"Me llamaban mercenario (...). Yo les decía, ¿ustedes saben quién me paga o cuánto cobro?, cuando les explique que mi único trabajo es con el Estado, que a mí me paga el Consejo de las Artes Escénicas, con quien trabajo, y que mi salario no llega a los 4.000 pesos (166 dólares)".  

Nacido en Holguín, Yunior García es conocido desde hace tiempo por sus obras teatrales y sus guiones para televisión y cine.

Pero después del 27 de noviembre de 2020, cuando cientos de artistas manifestaron en reclamo de mayor libertad de expresión, asumió otro papel incluso muy a su pesar: se convirtió en el representante de una nueva generación crítica del gobierno, que incluye a artistas, periodistas independientes y académicos, la mayoría ajenos a partidos políticos. 

Y el 11 de julio, cuando la isla se vio sacudida por masivas manifestaciones espontáneas e inéditas desde la revolución de 1959, no dudó en participar. Intentó reclamar minutos ante la televisión estatal, pero acabó detenido, quedando libre al día siguiente.

García optó entonces por crear Archipiélago, un grupo de debate político en Facebook que pretende ser un laboratorio para una "Cuba plural", en el país donde el único partido permitido es el Comunista. La convocatoria para la protesta del 15 de noviembre nació entre sus casi 27.000 afiliados.

"El poder en Cuba ha tenido la oportunidad de lujo de lavar su rostro ante el mundo, sobre todo después de la represión violenta del 11 de julio, francamente yo en algún momento esperé que actuaran de forma sensata (...) de que intentarían mostrar una imagen de tolerancia y de que permitirían una marcha pacífica", confió.

Sin embargo, para el gobierno, detrás de sus demandas están los intereses de su viejo enemigo, Estados Unidos, que en últimos años ha endurecido el embargo hacia la isla.

Los organizadores "tienen la intención manifiesta de promover un cambio de sistema político en Cuba", aseguraron las autoridades que, en reacción, programaron para la misma semana de la marcha ejercicios militares y el Día Nacional de la Defensa.

Yunior García asegura: "No queremos excluir a nadie ni siquiera a ellos, los comunistas. Queremos un país donde todos quepamos, un país plural donde se respeten los derechos de absolutamente todos los ciudadanos". 

¿Cuántos lo seguirán el 15 de noviembre? Difícil saberlo. El miedo a la represión está presente pues varios disidentes conocidos están en prisión o bajo arresto domiciliario. 

El propio Yunior García podría no llegar a manifestarse: "Yo sé que van a hacer lo imposible por impedirlo" (su presencia). "Claro que sé que van a intentar detenerme, quizás me pongan vigilancia frente a la casa para que no pueda salir", pero "trataré de arreglármelas".

Entre tanto se intensifica la campaña por Facebook con frases como "Frente al autoritarismo responderemos con civismo y más civismo".

 

"Cambio para bien"

El artista García insiste en que “manifestarse es un derecho, nos dijeron que no van a respetar ese derecho a pesar de que sea un derecho humano y a pesar de que esté en la Constitución, nos han dicho que es ilícita nuestra solicitud", pero que no cederá.

También lamentó las acusaciones sobre financiamiento de Estados Unidos. "Siempre cualquier cosa que el cubano haga, van a decir que se le ocurrió a alguien en Washington, es como si no pensáramos, no tenemos cerebro los cubanos". "Cualquier cubano sensato quiere cambio para bien", agregó. 

"Es mentira, no hay y nunca va a haber pruebas", dijo sobre el señalamiento de financiamiento estadounidense Saily González, organizadora de la manifestación en la provincia de Santa Clara. Insistió que “no queremos violencia, no queremos que los cubanos se enfrenten ni que el ejército reaccione de forma violenta…pero queremos expresar nuestro inconformismo por las actuales condiciones”, sostuvo.

El vocero del Departamento de Estado estadounidense, Ned Price, rechazó la prohibición de la marcha y pidió al gobierno cubano respetar los derechos fundamentales. "Es la libertad de expresión, es la libertad de reunirse pacíficamente lo que el gobierno cubano le ha negado a su pueblo", sostuvo.

Se desconoce si otros reconocidos disidentes como Manuel Cuesta, Guillermo Fariñas y Berta Soler, entre otros, volverán a la calle el 15 de noviembre, al igual que la cada vez mayor cantidad de cubanos inconformes y desesperados por la crisis económica.  No es el principio del fin del régimen comunista, pero si una campanada de alerta que con detenimiento sigue el mundo.