COLOMBIA NO ESCAPA AL COSTO DE MATERIAS PRIMAS Y DE TRANSPORTE
Inflación cerraría el año en 5% por presiones externas

Universidad Nacional

Como en muchas otras economías, el proceso de recuperación que ha experimentado Colombia ha estado acompañado de un aumento importante en la inflación.

En nuestro país, la variación anual del Índice de Precios al Consumidor pasó de niveles históricamente bajos (1,6% al cierre de 2020) hasta 4,51% el mes pasado. Este incremento está explicado por diferentes factores, que se han amplificado.

A nivel interno, están los problemas de orden público y movilidad durante mayo y junio, la reversión parcial de los alivios desplegados al inicio de la pandemia y un repunte excepcional del consumo.

A ello se suma el aumento en los costos de producción, como consecuencia de la depreciación del peso, el incremento en los fletes marítimos a nivel mundial y las mayores cotizaciones de muchos bienes básicos.


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Diversos análisis consideran que estos elementos han generado una presión notoria sobre los alimentos (que registran en este momento una variación anual de 12,41%). Esta trepada ha explicado casi la mitad del aumento en la inflación total.

Asimismo, los precios de los bienes y servicios regulados también han presentado una aceleración importante, y a septiembre presentan un cambio 12 meses de 5,94%.

Este comportamiento está ocurriendo en momentos en que se registran aumentos importantes en el costo de los bienes energéticos, incluidos el gas natural, el petróleo y el carbón.

Los insumos

Simultáneamente, las cotizaciones de insumos clave como el acero y los costos de transporte siguen en niveles altos, y la inflación se consolida como la principal preocupación de los participantes en los mercados financieros.

Ante este panorama, resulta importante preguntarse si dichos eventos globales pueden exacerbar la tendencia alcista de la inflación en nuestro país.

Al respecto, un análisis del Bancolombia hizo un ejercicio que permite desagregar el impacto que tendría en los precios al consumidor en Colombia un incremento adicional en el valor de los combustibles (petróleo), el carbón, los metales básicos (hierro y acero) y los servicios de transporte marítimo.

Para llevar a cabo el análisis, aprovecharon la información de la matriz insumo-producto, con información a 2017, ya que esta permite incorporar los encadenamientos que hay entre distintos sectores e insumos.

Aseguran que “de esta manera, obtenemos el impacto directo que podrían enfrentar los consumidores (por ejemplo, debido a un aumento en el precio de la gasolina) así como el impacto indirecto (por ejemplo, por un incremento en los costos de transporte). A partir de esta herramienta, planteamos el escenario de un aumento de 10% en cada uno de los insumos o servicios mencionados (combustibles, carbón, metales y servicios marítimos)”.

Impacto

Aseguran que “en particular, encontramos que por cada 10% de aumento en los insumos o servicios mencionados (combustibles, carbón, metales y servicios marítimos), el impacto total sobre la inflación anual en Colombia es de 110 puntos básicos. Además, llama la atención que los efectos directos son mucho menos marcados que los indirectos”.

Efectivamente, estos últimos explican las tres cuartas partes del impacto agregado. Igualmente, el análisis sugiere que las presiones más importantes para los precios internos provienen del aumento en los bienes energéticos y el transporte marítimo.

“Este análisis corrobora que los factores internacionales son un factor inflacionario significativo para Colombia en el corto plazo. De hecho, este es uno de los principales elementos que sustentan nuestra expectativa de que la variación del IPC puede cerrar este año cerca del 5%, y superar este nivel en los primeros meses de 2022”, aseguran.

A su vez, tales registros podrían activar la operación de los mecanismos de indexación en la fijación de salarios y otros precios y tarifas para el año entrante. Se trata, por lo tanto, de un asunto central para la macroeconomía en los meses venideros.

De otra parte, el BBVA Research señala que son cuatro los factores que evidencian el incremento de la inflación de Colombia.

Materias primas

“Hacia delante, los altos precios internacionales de las materias primas, los mayores costos en el comercio global y la fortaleza del dólar mantendrán los precios de los alimentos presionados al alza por lo que resta del año”, dice.

El análisis advierte, sin embargo, que la recomposición de la oferta en algunos rubros que se vieron afectados por los bloqueos presentados en el marco del paro nacional, podría moderar parcialmente esta alza.

“Por su parte, especialmente en los próximos meses, esperamos presiones adicionales por cuenta de una normalización adicional en las tarifas educativas, que si bien aún sería incompleta, tendría un impacto significativo”, agrega el análisis.

Con este escenario, BBVA Research estima que la inflación a cierre de año podría alcanzar un 4,8 %, y la inflación sin alimentos se mantendría muy cerca de la meta.

“En 2022, en el primer trimestre del año, la inflación enfrentaría presiones alcistas por cuenta de una indexación a una alta inflación que se irá moderando a lo largo del año y de esta manera, cerraría el año en 3,6 %”, complementan los analistas

De igual forma, el fortalecimiento del dólar, el comportamiento de los diferentes activos con los que cuenta el mercado, las decisiones de política monetaria y fiscal de los diferentes Bancos Centrales y de los Gobiernos, la incertidumbre sobre la temporalidad de la inflación a nivel global, entre otros factores, serán los que dicten el posible punto de partida, para lo que viene el próximo año.

Otros hechos

De acuerdo con el Banco Mundial, debido al incremento de los costos de producción en el exterior y la depreciación del peso, se proyecta que la inflación suba en el 2021 y que vuelva a bajar al objetivo de inflación de 3% en el 2022.

La lenta recuperación de las exportaciones de petróleo y del turismo, en comparación con la rápida recuperación de las importaciones, empujarán el déficit de la cuenta corriente al 4,9% del PIB en el 2021. El déficit de la cuenta corriente se proyecta descienda ligeramente en el mediano plazo a medida que las exportaciones e importaciones de bienes y servicios, la distribución de dividendos a los inversionistas extranjeros y las remesas vuelvan a niveles prepandemia.

El índice de precios de las importaciones aumentó 8,6% entre abril y diciembre de 2020, y hasta abril de este año tuvo un incremento adicional de 12%. Debido a ello, la brecha entre los precios de importación y los precios de exportaciones se amplió significativamente. Esta tendencia ha tenido origen en el importante incremento de los costos de transporte internacional como resultado de fuerzas globales de oferta y demanda que afectan las cadenas de suministro en todo el mundo, incluyendo Colombia.

El índice de costos de transporte implícito tuvo un incremento de más de 135% entre enero y abril de 2021, que es además similar al aumento de los índices globales de costos de transporte.

Incremento en intereses

Las presiones de inflación fueron las que hicieron que el Banco de la República incrementara las tasas de interés a finales de septiembre a 2%.

El gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, señaló que se avecina un ciclo largo de normalización de la política monetaria. Indicó que, en mayo y junio, Colombia vivió una huelga nacional y los bloqueos interrumpieron el suministro. Además, en ese momento se produjo la tercera ola de covid-19 en el país. Desde entonces, el panorama ha cambiado significativamente.

Señaló que la confianza y la credibilidad en el éxito de los objetivos de inflación de Colombia han permitido al Banco Central aplicar una política contracíclica. La depreciación del peso durante la pandemia no afectó a las expectativas de inflación. Al final, Colombia pudo suavizar el choque en medio de unas condiciones financieras globales favorables.

Sostuvo que la inflación de septiembre (4,5% interanual) estuvo en línea con las expectativas del Banco Central y resaltó que la inflación básica (excluyendo los alimentos y el componente regulado) se moderó y se sitúa por debajo del objetivo del Banco Central.

Villar mencionó que hubo consenso sobre la necesidad de subir los intereses, y que habrá un ciclo de normalización largo antes de que alcancen un nivel de tasas con el que el Directorio se sienta cómodo. Agregó que no hay un punto específico sobre el cual quieran llegar en tasas de interés, ya que no existe claridad sobre cuál es el tipo de interés neutral.