PREOCUPANTE TRANSICIÓN DEMOGRÁFICA
Uruguay, el que más rápido envejece en A. Latina

Foto Xinhua

La población mundial tiene cada vez más viejos y menos niños. Y aunque esta no es una “nueva realidad” dado el marcado descenso que en las tasas de nacimiento y fecundidad se han registrado desde finales de los años 70’s tienen en alerta naranja a varios países que no vislumbran un relevo generacional en el corto plazo.

De las alarmas de mediados del siglo pasado por la explosión demográfica el mundo pasó a un rápido control de la natalidad tendencia que fue ‘in crescendo’ y se ha enfatizado en lo corrido del siglo XXI. Ello permitió, en términos generales, una mejor atención en necesidades básicas, ralentizar el consumo de los recursos naturales y la grave huella ecológica, entre otros aspectos.    

El freno al crecimiento poblacional ha sido evidente. Basta con mirar estos datos del Banco Mundial: En 1987 se llegó a los 5 mil millones de habitantes, casi duplicando el registro de 37 años atrás. En la década siguiente, sumó otros mil millones y, en lo corrido de este siglo, adicionó 1.800 millones. En total, con corte a principios de este mes, la aldea global tiene 7.800 millones de pobladores, el 50.5% concentrados en Asia, con China e India a la cabeza.

La distribución poblacional por regiones geográficas la completa África con 17.2%, el continente americano 13.1% (de los cuales 9.6% están son de América Latina y el Caribe), Europa con 9.61% y Oceanía, el más despoblado con 0.56%.

Múltiples y diversos motivos, que van desde la masificación del uso de anticonceptivos hasta el empoderamiento femenino o la simple decisión de parejas de no tener hijos han llevado a una notoria caída en las tasas de natalidad y fecundidad a nivel global. Así, de los casi 32 mil nacimientos que por cada mil personas se registró en los años 60’s se pasó a menos de 18 mil el año anterior. Y. en la segunda medición se cayó de un promedio de 4.9 hijos de la época en referencia al 2.4 actual.   

Esta caída en la población mundial, aunada a un aumento en la expectativa de vida gracias a los avances tecnológicos especialmente en salud y mejor calidad debida, escenificó un panorama impensable: un mundo con cada vez más adultos mayores y ancianos y menos niños. Así, en 2018, por primera vez en la historia, las personas de 65 años o más a nivel global superaron en número a los niños menores de cinco años.

En el imaginario popular, sobre todo latinoamericano, ese era un ‘escenario’ reservado para el llamado Viejo Continente y algunos países como Australia e inclusive Estados Unidos. Sin embargo, fenómenos como la migración han revertido en parte esta tendencia que, sin embargo, comienza a ser preocupante en algunas regiones.

Vale recordar que tras décadas de la imponer la política del hijo único, el país más poblado del planeta, China, la derogó por el acelerado envejecimiento de su población y el bajo nivel de su población económicamente activa, con todas las graves implicaciones económicas y sociales que ello conlleva. Pese a ello, la tasa de natalidad no ha crecido lo proyectado entre otras razones porque las parejas optaron bien por limitar su familia a un solo vástago o no tener ninguno.

Caso contrario en su vecina India como en África Subsahariana, donde las proyecciones de Naciones Unidas señalan que gran parte de los 2 mil millones de personas que se tendrán en 2050 habrán nacido en esas zonas. Junto a ellos, el mayor crecimiento provendrá de Nigeria, Pakistán, Congo, Etiopía, Tanzania, Indonesia, Egipto y Estados Unidos.



Alarma en Uruguay

Y los mismos estudios también indican que además de Europa, será América Latina y el Caribe donde más caerá la tasa de natalidad, tal cual ya se está viendo en varios de sus países, especialmente en Uruguay, que tocó su piso histórico el año pasado tras un drástico descenso en el último lustro.

afp

Desde comienzos del siglo XXI, esta nación de 3,5 millones de habitantes cayó por debajo del umbral de 2,1 hijos por mujer que los demógrafos consideran la "tasa de reemplazo generacional", es decir, el número mágico que permite que una población se mantenga sin disminuir su volumen.  

En los últimos cinco años, la caída en este país del sur del continente es más extraordinaria. En números brutos, se pasó de casi 49.000 nacimientos en 2015 a menos de 36.000 en 2020.

Esto se traduce en un promedio de 1,4 hijos por mujer: la tasa de fecundidad más baja de la historia uruguaya, muy lejos del reemplazo y cerca de la fantasía de "extinción", sostienen los demógrafos.

También es posiblemente la más baja de la región, aunque varios países de Latinoamérica no tienen datos actualizados a 2020. Cuba, otra nación de tradicional baja fecundidad, llegó a 1,57 hijos por mujer en 2019, según las últimas cifras oficiales. 

Hoy es común oír en jóvenes razones como “nunca soñé con tener hijos” “en la sociedad que vivimos para qué traer niños” “el mundo está saturado” o “pensaré en ello una vez me realice profesionalmente” para explicar si en sus planes está el ser madres.

A estas consideraciones se suma la fuerte incursión femenina en el mundo educativo y laboral, así como políticas de salud pública, a la educación sexual, específicamente las campañas para prevenir el embarazo adolescente y el uso, cada vez a más temprana edad de métodos anticonceptivos, como los implantes anticonceptivos subdérmicos que desde el 2014 ofrece el Estado uruguayo a las jóvenes.

También la postergación de la maternidad, que suele desembocar en la decisión de tener un solo hijo o incluso en problemas de fertilidad. 

Fernando Filgueira, oficina del Fondo de Población de Naciones Unidas Uruguay si bien advierte que “hay que evitar escenarios catastrofistas como la idea de que en el futuro será un país despoblado” este “descenso del último lustro, de 1,9 a 1,4 hijos por mujer” es una alerta temprana que obliga a una mirada detenida del futuro social y económico.

La consecuencia inevitable de lo que está ocurriendo en países como Uruguay es más que el envejecimiento de la población, la intensa presión que genera sobre los sistemas de salud y seguridad social, ya que con una reducida población económicamente activa que financie los mismos se hacen insostenibles.

La disminución de la fecundidad es una tendencia en América Latina, que imita un proceso afincado en Europa y zonas de Asia. Corea del Sur llegó a 0,9 hijos por mujer en 2019, según datos recogidos por el Banco Mundial.

 

Tasa de fecundidad en A. Latina

Bolivia                  2,7

Ecuador               2,4

Paraguay             2,4

Perú                     2,2

Venezuela            2,2

Colombia             1,8

Brasil                   1,7

Chile                    1,6

Uruguay            1,4*

*Registro 2020. Los demás son de 2019

Fuente: Banco Mundial

 

España (1,2) e Italia (1,3) tienen las menores tasas de fecundidad entre los países europeos y Chile (1,6) y Costa Rica (1,7) en Latinoamérica, donde Bolivia aparece en el otro extremo con 2,7 hijos por mujer. La de Colombia es de 1,8. En el primer trimestre de este año se registraron 140.090 nacimientos, un 3.8% menos que los registrados en el mismo período del 2020.

Bajo este panorama, el refrán popular de ‘más es menos’ se encamina a no aplicarse en el aspecto demográfico global en un futuro no muy lejano porque a medida en que vivimos más, también es necesario repensar algunas de las instituciones económicas y sociales para prever cómo se puede garantizar el bienestar de la población después de finalizado su periodo de vida laboral.