El trópico se lleva a la cabeza con sombreros y tocados únicos

Foto cortesía Díaz del Castrillo

EL CARNAVAL de Barranquilla, el mar y la magia del Caribe, así como la conexión del universo y la divinidad son la inspiración de los accesorios de la colección ‘Joyfulness’ de Díaz del Castillo. Con su majestuosidad y poderosa cultura ancestral, la marca milenaria llenará de gozo esta cuarta edición del Bogotá Fashion Week, el cual se celebra desde hoy hasta el sábado.

Para esta edición, la creativa se basó en la alegría del trópico, la suntuosidad de la biodiversidad y la fauna y flora colombiana para crear sus diseños y conectarnos con el disfrute de la vida, el espíritu de carnaval y las raíces de la Madre Tierra. En palabras de Margarita Díaz del Castillo, esta colección invita a “gozar de la esencia del trópico en la cabeza” con sombreros y tocados que llevan frutas, como las cerezas tejidas a mano, los gráficos de cebras, jaguares y tigres blancos, los estampados de flores, margaritas y la geometría sagrada.

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Esta expresión artística y la admiración por la naturaleza se dibujan a través de la feminidad en su sentido más amplio. “En mi propuesta busco comunicar el empoderamiento de la mujer, a partir de recrear gráficamente su cuerpo desnudo, pero con la cabeza de cebra siendo una forma de endiosarla para que se sienta una musa”, expresó. Un aspecto que también se evidencia mediante el uso de frases poderosas como “un estampado que dice ‘The magic inside me’ o ‘I am magic’, las cuales reafirman que somos especiales y únicas”. 

La funcionalidad es el nuevo lujo

Para la creadora, estas piezas buscan conectar con el disfrute de la vida, la armonía interior y con el entorno, pero también son funcionales en cuanto a que su uso es absolutamente práctico. Un ejemplo es la visera ‘Esperanza’, en color negro y hecha a mano de principio a fin, que transmite un mensaje fraternal y lleno de amor a las comunidades que rodean la marca, ya que “nuestro propósito es darles la esperanza a los artesanos de que podemos seguir trabajando”, dijo Díaz del Castillo. 

Estos productos requieren muchas horas de trabajo y un esmerado cuidado por los detalles pues “la sombrerería es un arte milenario, cien por ciento artesanal y manual”, manifestó. Elaborados con fibras naturales de diferentes regiones, como el fique de plátano típico de San Agustín en el Huila, estos complementos además de ser piezas de diseño artesanal son pensados para la mujer práctica. El disfrute de la colección también está en los objetos, es decir que “puedas gozar del sombrero incluso si lo doblas y lo metes en la cartera”, agregó. Estos son maleables por lo que no importa cuánto se enrosquen, siempre vuelven a tomar su forma original: “Queremos que se convierta en una pieza utilitaria y que sea fácil de portar”.

Esta funcionalidad también se evidencia en modelos enrollables hechos con una técnica de torcido de Sandoná, Nariño, así como una línea de carteras hechas en caña flecha que tienen forma de cilindro y sirven para llevar el sombrero a cualquier parte. Con este propósito, la marca ha introducido colgantes a los modelos para hacer el look o pañoletas de seda que se pueden utilizar de diferentes maneras: en la cabeza, en el cuello, como cinta decorativa, anudado al bolso e incluso como manijas.

Esto no podría pasar desapercibido en tiempos de pandemia y por eso la diseñadora ha innovado con creaciones necesarias que cuidan y hacen sentir linda a la mujer, como tapabocas vestidores con perlas y lazos que invitan a gozar de la vida durante el coronavirus. “Para mí las piezas son una forma de darse amor y cariño. Cuando tú tienes un tapabocas Díaz del Castillo ni siquiera tienes que usar aretes porque este viene con los accesorios que le cuelgan y hacen juego”, contó.

La marca combina la pasión de su creadora por las técnicas artesanales colombianas y su estética high end que adquirió cuando estudió sombrerería de Alta Costura dando como resultado complementos y tocados especiales. Estos son hechos completamente a mano y pensados para viajes, novias o invitadas que buscan algo diferente para una fiesta. “Todo lo que lleva cerrar un sombrero por dentro, que sea un producto fino y de calidad que represente a la firma; es un trabajo muy lindo”, manifestó.

El producto exclusivo de Díaz del Castillo es muestra del gran trabajo de curaduría por parte del Bogotá Fashion Week para elegir a más de ciento treinta diseñadores que este año serán las voces de la inclusión, diversidad y sostenibilidad de Colombia. De acuerdo a María Paz Gaviria, gerente de plataformas culturales de la Cámara de Comercio de Bogotá, “estos productos que se estarán presentando fueron desarrollados en el proceso de acompañamiento especializado de más de mil trescientas sesenta horas que hemos dedicado para la realización de esta versión”.

En el caso de la firma de accesorios, ésta hace parte de Joor, la plataforma de venta al por mayor de moda más importante del mundo que por primera vez se une a una iniciativa de Latinoamérica para impulsar a los negocios internacionalmente.

/ *CEO and Founder de CJ Luxury Consulting