PLANTEAMIENTO DE CAF EN SISTEMAS DE PENSIONES Y SALUD
Urgen cerrar brechas de cobertura y calidad en protección social

Diana Rubiano/El Nuevo Siglo

En los próximos 30 años, la proporción de latinoamericanos mayores de 65 años se duplicará, alcanzando casi un 18%. Este envejecimiento acelerado de la población, sumado a los altos índices de informalidad laboral y a la integración de la digitalización a los procesos productivos, representa grandes retos para la protección social de los adultos mayores en la región.

Esta preocupación fue expuesta por CAF, el Banco de Desarrollo, en el reporte sobre los sistemas de pensiones y salud en la región. Durante la presentación del estudio, expertos y líderes nacionales e internacionales reflexionaron sobre las políticas públicas que se están desarrollando en la región.

En la presentación de este estudio estuvieron Carolina España, representante de CAF para Colombia; Daniel Gómez Gaviria, subdirector sectorial del Departamento Nacional de Planeación; Fernando Álvarez, economista senior de investigaciones socioeconómica de CAF; Marcela Meléndez, economista jefe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD); Mauricio Olivera, director general de Econometría; y David Bardey, profesor titular de la Facultad de Economía de la Universidad de Los Andes.

Carolina España explicó que, con respecto a los sistemas de protección social en la región, “las necesidades de financiamiento son elevadas y crecientes porque es necesario lograr el cierre de brechas de cobertura y calidad mientras crece la población de adultos mayores. El reporte destaca que existe un mayor potencial de recursos si se logra promover mayor participación laboral de la mujer y sobre todo reducir la informalidad”.

La informalidad

De acuerdo con el reporte de CAF, se estima que casi el 63% de las personas ocupadas de la región trabajan en un empleo informal, lo que deteriora la base de contribuyentes de los sistemas de protección social. “Esta situación empeoró con la pandemia. El aumento del desempleo en Colombia fue superior a países similares. Pasó del 12,2% a más del 20%; y en ciertas poblaciones, como mujeres y jóvenes, subió a más del 25%. Esto refleja unos problemas estructurales y de funcionamiento del mercado laboral”, agregó Daniel Gómez Gaviria.

Para Marcela Meléndez, del PNUD, es importante que la normativa del país se ajuste a las realidades a las que se enfrentan los trabajadores actuales, pues asegura que “en nuestro país hay un porcentaje demasiado alto de autoempleados y trabajadores independientes, y una de las condiciones que impone nuestra normativa es que la base de cotización para poder participar en un sistema contributivo sea del salario mínimo. Esa norma desconoce otra realidad del mercado colombiano, y es que más o menos el 50% de los trabajadores colombianos gana menos del salario mínimo”.



Los mayores

También es importante resaltar que hoy en Colombia más de la mitad de los adultos mayores no tiene acceso a una pensión contributiva o no contributiva, y esto representa grandes retos para el futuro, teniendo en cuenta que la fracción de adultos mayores en el país llegará al 21% en 2050.

 “El gran problema que tiene el país en términos de pensiones es la baja cobertura, porque viene desde la informalidad; es decir, desde el mercado laboral dejamos a mucha gente excluida de poder cotizar. En realidad, no hay una bomba pensional en Colombia, el gran problema es la baja cobertura”, expresó Mauricio Olivera. 

A su vez, Fernando Álvarez, dijo que “en Colombia, más de la mitad de los adultos mayores no tiene acceso ni a una pensión contributiva ni a una pensión no contributiva y esto, sin duda, representa desafíos. Además, tenemos actualmente una situación deficitaria en los regímenes de pensiones y salud que para Colombia está alrededor de 4,4 % del PIB pero que, de no tomarse correctivos, va a agravarse significativamente en los próximos años a raíz del envejecimiento”.

Pensión de jóvenes

De otra parte, y teniendo en cuenta el panorama laboral, la crisis económica que todavía es una realidad para Colombia y el horizonte próximo de perspectivas laborales hay sin duda grandes retos para la población joven.

Los esquemas de jubilación tienen opciones para aquellos trabajadores (jóvenes o con experiencia) que tengan dificultades para alcanzar la meta de ahorro o el mínimo de tiempo de cotización para la vejez.

Pero el panorama es complejo toda vez que, según registros del DANE, la pandemia afectó en mayor medida los puestos de trabajo de las mujeres y los jóvenes del país.

La tasa de desempleo juvenil en el trimestre entre abril y junio de 2021 llegó al 23% (hay cerca de 1,6 millones de colombianos menores de 28 años desempleados) superior al 18% nacional.

De allí que Daniel Wills, vicepresidente técnico de Asofondos (gremio que reúne a los fondos privados), en declaraciones a Valora Analitik, explicó cómo los fondos privados en Colombia cuentan con herramientas necesarias para darles un soporte al ahorro pensional de los jóvenes.

Explica Wills que los fondos privados tienen dos “taxímetros”: capital ahorrado, y a la vez semanas. En el primer caso la persona se puede pensionar sin requisito de edad, pero siempre y cuando logre un mínimo ahorro para costear la pensión de forma vitalicia.

En caso de que ese trabajador no logre ese capital necesario, pero tenga 1.150 semanas cotizadas (22 años), también podrá pensionarse. En este caso esa pensión es subsidiada a través del régimen privado (se le pedirá edad de ley). Importante saber que la alternativa de semanas, implica tres años menos que en la entidad pública.

“En adición, si los jóvenes construyen su fondo de pensiones, tendrán el más alto retorno toda vez que las inversiones que hará la empresa administradora de esos recursos (AFP) arrojan las mayores ganancias en largos periodos, propios del ahorro pensional”, dijo Wills.



Planes estatales

Del lado de la formación de políticas públicas, hay también una serie de iniciativas que se están implementando para que justamente sea la población más joven de Colombia la que pueda acceder a un ahorro pensional. El piso de protección social es una de estas. La idea del programa es garantizar los aportes a salud y pensión de aquellos trabajadores que ganen menos de un salario mínimo en el país. Estos aportes corresponden al 15% de los ingresos mensuales.

De este momento, 14 puntos porcentuales (93,3% del total de los aportes) van a la cuenta de ahorro individual del trabajador al Servicio Social Complementario de Beneficios Económicos Periódicos (Beps).

 

Los retos en el corto y mediano plazo

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha advertido que sin duda estas iniciativas ayudan a menguar el difícil momento para la vida laboral de los jóvenes y su posterior pensión, sin embargo, el problema es cada vez más complejo.

Esto porque el 70% de los trabajos que se crearon durante la pandemia, explica la OIT, son informales, en gran medida ocupados por jóvenes hasta los 28 años.

Lo anterior se suma a que, de acuerdo con un estudio publicado por la Universidad de Los Andes en 2019, las perspectivas de jubilación en Colombia, bajo las condiciones actuales del mercado, dejan un pronóstico preocupante.

Esto porque los jóvenes no prevén constituir la suficiente masa de población para mantener robusto el sistema de pensión solidario, al tiempo que no tienen puestos de trabajo formales con ingresos suficientes para tener un fondo individual que dé tranquilidad.

De esta manera, el informe exponía que el 80% de los cotizantes a pensión en Colombia no se va a pensionar. “Del 20% que lo logre, la mayoría va a recibir subsidios pequeños, las personas que se pensionan a través del régimen público, Colpensiones, van a tener unas pensiones altas que van a ser financiadas por recursos de todos los colombianos”, señala el documento.

Un punto es claro: las próximas reformas laboral y pensional deberán atacar el problema de la informalidad y las deficiencias técnicas del esquema de ahorro para la vejez.

“Es importante que en los próximos años haya un estímulo a las políticas de generación de empleo para que muchos más jóvenes puedan no solo ingresar al mercado laboral, sino también tener la estabilidad necesaria para consolidar su ahorro para cuando les llegue el momento del retiro”, sostiene Wills.