Bajan donaciones de alimentos pero no el hambre: Abaco

Foto archivo ENS

Los bancos de alimentos desde antes de la pandemia venían atendiendo 651 mil personas en condiciones de vulnerabilidad en todo el país, peor con la nueva realidad poscovid-19 buscan aumentar su capacidad de convocar donantes y aliados.

Hasta el momento son 1.600 organizaciones vinculadas, explica Juan Carlos Buitrago, director  ejecutivo de la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (Abaco).

EL NUEVO SIGLO: ¿En cuánto han incrementado su capacidad los bancos de alimentos durante la pandemia?

JUAN CARLOS BUITRAGO: En este momento estamos entregando alimentos a un poco más de 1.735.000 personas en condición de vulnerabilidad en alianza de muchísimas organizaciones que no solamente nos donan alimentos, nos donan empaques, capacidades logísticas, nos prestan vehículos para transportar alimentos por todo el país, incluso en aviones de algunas aerolíneas hemos logrado mover de manera gratuita.

Nos han donado fletes, barcos de las Fuerzas Militares, sobre todo el Ejército nos ayuda mucho con cargue y descargue. Es una alianza muy grande, el país se ha solidarizado mucho y eso ha hecho que en estos cuatro meses hayamos entregado más de 30 mil toneladas de alimentos.

ENS: No se sabe cuándo terminará la pandemia, ¿durante cuánto tiempo los bancos de alimentos podrán sostener este ritmo de ayuda?

JCB: El ritmo está bajando, tuvimos picos de donaciones en alimentos y en dinero muy fuertes en mayo, junio. Julio empezó a bajar un poco el tema de las donaciones, agosto bajó mucho. Este mes se comportó muy parecido a un mes antes de pandemia, y septiembre va a ser un mes en el que ya se estabilizan las donaciones.

El pico de las donaciones se acabó, eso hace que tengamos a empezar a bajar otra vez la cobertura para estabilizarnos a final del año en unas 700 mil personas, que es parecido a lo que veníamos atendiendo antes de la pandemia. Estabilizarnos en 700 mil, estábamos atendiendo antes 651 mil.

El tema se viene estabilizando, nos preocupa mucho porque el hambre no se ha acabado. La semana pasada, por ejemplo, algunas cifras de la OMS mostraban que hasta 10,4 millones de personas están con alimentación insuficiente en Colombia, y eso significa que el tema está fuerte y que tenemos que seguir trabajando muy duro en esta lucha contra el hambre.

ENS: ¿Fue efectiva la estrategia de entrega de alimentos a población vulnerable?

JCB: En este momento, la crisis de seguridad alimentaria es tan grande que el esfuerzo de una sola institución va a ser insuficiente. Lo que pienso es que los departamentos, los gobiernos distritales, municipales, han hecho esfuerzos muy grandes, han invertido muchos recursos, pero el problema es muy grande.

No hay ningún municipio o ningún departamento que haya logrado responder para atender el 100% de la crisis alimentaria. Este es un problema del país, no es un problema solamente del Gobierno.

ENS: Se han presentado varios proyectos al Congreso para que la alimentación sea un derecho, pero no se han aprobado. ¿A qué lo atribuye?

JCB: Sé que en este momento hay un proyecto de ley y uno de acto legislativo para convertir el derecho a la alimentación sana y saludable en un derecho de segunda generación, y el derecho a no padecer hambre como un derecho fundamental.

Ese es un proyecto que se radicó hace como un mes en el cual estamos muy ilusionados los bancos de alimentos porque el derecho a la alimentación sana y saludables, el derecho a no padecer hambre deberían ser derechos de nivel constitucional para que Colombia ordene su política pública en temas de seguridad alimentaria y podamos de verdad responderle al país.

Los niños que tienen desnutrición crónica desarrollan en promedio 14 puntos menos de coeficiente intelectual que un niño que no tuvo desnutrición crónica. Los niños con desnutrición crónica estudian en promedio cinco años menos y tienen en promedio de su vida adulta 54% menos ingresos que los niños que no la tuvieron.