Cartagena del Chairá tiene 141 acuerdos de conservación de bosque

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Casi ocho horas de recorrido en lancha por más de 327 kilómetros del río Caguán, comunican a los habitantes de la vereda El Guamo del Bajo Caguán, con el casco urbano de Cartagena del Chairá, en Caquetá. Una de las regiones que hace parte de la zona de amortiguación ecológica del Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete, en donde también se ubica uno de los frentes de pérdida de coberturas boscosas de la Amazonia colombiana.

Hasta el Bajo Caguán, en 2015, llegaron los investigadores del Instituto Sinchi para hablarle a la comunidad de cambio climático, manejo de bosques, bienes y servicios ambientales de la Amazonia y beneficios de la biodiversidad, entre otros.

“Llegamos a la región con un compendio de información y conocimiento que habíamos generado en casi dos décadas de trabajo en temas forestales, en particular en agroforestería, esa fue nuestra oferta hacia la comunidad: un modelo de producción sostenible, rentable, con ingresos a mediano y largo plazo”, afirmó Jaime Barrera García, investigador del Sinchi y coordinador en el Instituto de la Estrategia de Promoción de Prácticas Sostenibles para la Prevención y el Control de la Deforestación del proyecto GEF Conservación de Bosques y Sostenibilidad en el Corazón de la Amazonía (GEF Corazón de la Amazonía).

Los investigadores del Sinchi, esta vez, como ya lo habían hecho durante 123 talleres de capacitación e información que adelantaron en el Bajo Caguán, se reunieron con los habitantes de las veredas Bellavista, El Guamo y Las Palmas, esta vez para socializarles los resultados del trabajo que durante 4 años habían adelantado con ellos, predio a predio.

“Ahora el interés es expandir más el componente forestal en las fincas, en los predios, a partir del uso del bosque, pero para ello primero debemos conocerlo, reconocerlo, saber qué tiene, sus potencialidades, y cómo podemos con ese conocimiento generar alternativas de desarrollo sostenible a partir del bosque”, afirmó el investigador Jaime Barrera García.

Primero les contaron que a la fecha en el Bajo Caguán en Cartagena del Chairá, hay 141 acuerdos de conservación de bosque vigentes, con igual número de familias beneficiarias, conformadas por 523 personas, 237 mujeres y 286 hombres, de 14 veredas.

Con GEF Corazón de la Amazonía, financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial e implementado por el Banco Mundial, también se tienen 5.989 hectáreas bajo acuerdos de conservación y, con un ejercicio de planificación predial del territorio a largo plazo, el SINCHI obtuvo 24.507 hectáreas con planificación predial.

Con el ejercicio de planificación predial identificaron que la mayoría de los beneficiarios habían adquirido sus predios en los últimos 30 años y que el 95% de éstos a la fecha no cuentan con título formal de pertenencia de sus predios o fincas.

“Con apoyo a actividades de seguridad alimentaria y de producción limpia, iniciamos el proceso de construir los predios de una región que, a pesar de los años que llevaba de estar ocupada, no había logrado consolidarse ruralmente, queríamos construir esa ruralidad, una ruralidad desde el enfoque forestal”, enfatizó Barrera García.

Los investigadores del Sinchi implementaron arreglos productivos sostenibles, con el fin de mejorar el uso y aprovechamiento de especies vegetales y las condiciones ambientales, para disminuir los procesos de pérdida de las coberturas boscosas y mejorar la economía y calidad de vida de los campesinos que habitan en sectores boscosos.

Les contaron que hoy con material vegetal de uso forestal que el SINCHI les entregó y que produjo en una institución educativa de la misma zona, la Institución educativa de Monserrate ubicada a dos horas por lancha desde El Guamo río arriba, 62 de los beneficiarios tienen sembradas 183 hectáreas con el Modelo de Sistema Agroforestal (SAF) y 79 implementaron 234 hectáreas con el Modelo de Enriquecimiento de Rastrojos (ENRI). Las especies establecidas fueron Fono Negro, Flor Morado, Capirona, Ahumado Negro, Medio Comino, Cachicamo, Achapo y Abarco.

Para el Sinchi con los resultados obtenidos en la primera fase de GEF Corazón de la Amazonía se abre una nueva etapa en la que se están vinculando 109 familias más, para un total de 250 asociados al proyecto.

Hoy las 250 familias, a través de la estrategia del Gobierno Nacional Visión Amazonía y del programa Paisajes Sostenibles de la Amazonia (ASL por sus siglas en inglés), comienzan un nuevo proceso.

“La idea es que muchos de los usos que tienen las especies, las comunidades los desconocen porque tienen unas alternativas productivas que ellos consideran más rentables como la ganadería. Lo que intentamos es que la gente conozca y reconozca lo que hay en el territorio”, afirmó la investigadora del Instituto Sinchi Sandra Castro.

 Considerando que en las veredas de Bellavista, El Guamo y Las Palmas, se encuentran las áreas de bosque mejor conservadas del área de trabajo del proyecto, los investigadores del Sinchi en una primera etapa, también buscan que las comunidades reconozcan que los bosques, además de ofrecerles especies maderables y no maderables para su aprovechamiento, les ofrecen otros servicios para su beneficio a los que pueden acceder con la implementación cadenas de valor a través de un modelo de manejo forestal comunitario.