Somos víctimas de Odebrecht: Sarmiento

Foto Montaje El Nuevo Siglo
“Después de lo que ha ocurrido es poco decir que no le tenemos ninguna simpatía” a la multinacional brasileña, dijo

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Mucho se ha dicho (y quizás sea mucho lo que falta por saberse) sobre las consecuencias de los delitos cometidos por altos ejecutivos de Odebrecht en Colombia.

Pero una opinión que no se había conocido hasta este fin de semana era la del empresario Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez, presidente del Grupo Aval, quien en entrevista con el diario El Tiempo manifestó que esa organización se siente víctima de la multinacional brasileña.

“Nosotros, a través de Corficolombiana, somos los más perjudicados en todo este problema, porque si mira con cuidado quiénes cometieron el delito, la respuesta es: Odebrecht, de acuerdo a su propia confesión, y unos funcionarios del Gobierno colombiano, algunos confesos, otros no. Esas son las personas comprometidas”, precisó.

Y así continuó: “Después de lo que ha ocurrido, es poco decir que no les tenemos ninguna simpatía o empatía. Nosotros consideramos que hemos sido los más gravemente perjudicados en todo este proceso. Y todo ese daño nos lo causó directamente Odebrecht”.

Sarmiento explicó además que “no hemos intervenido públicamente, hasta ahora, porque no es nuestro estilo ventilar las diferencias jurídicas o comerciales en la prensa ni tratar de ganar los procesos haciendo uso de ella. Preferimos las razones y los acuerdos y respetamos las instancias judiciales”.

“Pero como recientemente se ha desatado una campaña contra nosotros, principalmente en los medios, estructurada con base en falsedades, y como además hemos sido atacados dura e injusta y mendazmente por algunas personas muy conocidas de la opinión pública, nos vemos obligados a responder para refutar las injustificadas afirmaciones y para dar información correcta a la opinión pública”, indicó.

Tras repetir “que no tuvimos ninguna intervención ni participación en los sobornos perpetrados por Odebrecht, ni conocimiento alguno de esos sobornos anteriores a la publicación universal de la confesión de Odebrecht por los delitos de soborno trasnacional ante el Gobierno de Estados Unidos”, Sarmiento aclaró que “no hemos sentido que tengamos que responder por un delito que no cometimos y del cual se conocen con precisión sus inspiradores y ejecutores, gracias a sus propias confesiones”.

Al detallar los perjuicios ocasionados por Odebrecht a la organización empresarial que lidera, Sarmiento anotó quede la Ruta del Sol II se alcanzó a construir “algo más de la mitad, el 52%, que además está en funcionamiento. Este número sale de los reportes del interventor contratado por la ANI para tal efecto. La mayor parte del valor de lo construido todavía se nos debe, y puesto que la concesionaria tiene esas deudas con los bancos, a ellos tampoco se les ha podido pagar. Por consiguiente, esas deudas siguen acumulando intereses. Súmele entonces a los perjuicios esa demora en los pagos. Creo que esto sirve para aclarar por qué somos víctimas”.

Además, comentó que “ellos tenían la administración de la operación. Nuestro primer indicio de que existían dudas sobre esa administración fue cuando llegó a nuestros oídos la queja que presentó Jorge Enrique Pizano, el controller de la concesionaria, quien sospechaba que se estaban produciendo robos (no sobornos) en la compañía por parte de los administradores. Por eso se hizo una revisión, y a raíz de lo que se encontró, se acordó, entre otras cosas, fortalecer los sistemas de control, aunque de manera tardía, evidentemente”.

En medio de las dificultades que suponía averiguar lo que pasaba siendo socios minoritarios de la concesión, Sarmiento da cuenta de que “descubrimos que había varios pagos por construcciones y asesorías que sí nos causaban inquietudes porque no los encontrábamos justificados, y ahí llamamos a los brasileños y les pedimos explicaciones”.

Odebrecht dio unas explicaciones que no fueron satisfactorias. “Insistimos en nuestras sospechas sobre las irregularidades. Ellos dijeron que no aceptaban nada de eso, pero que en aras de la buena relación que siempre hubo entre los socios, y para que esta no sufriera un detrimento, le iban a devolver a la compañía el dinero de los pagos no satisfactoriamente justificados”; lo que efectivamente hicieron, por valor de 33.000 millones de pesos, pero no a Corficolombiana directamente, sino a la concesión: “A nosotros no nos hicieron pago alguno; se lo devolvieron a la concesionaria, de donde lo habían sustraído”.

Sin embargo, contrario al análisis que algunos medios han hecho de varias publicaciones extranjeras, Sarmiento aseguró que “precisamente, durante este último trimestre, cuando más dura ha sido la campaña de agresión contra nosotros, la acción de Aval se ha comportado mejor que las otras acciones financieras colombianas” en la Bolsa de Nueva York.

“De hecho”, agregó, “actualmente las acciones de Aval, Bancolombia y Davivienda transan entre 11 y 12 veces sus utilidades. En ese sentido, no comparto la afirmación de que la acción se ancló cuando transa a los mismos precios relativos de los otros grandes jugadores financieros del país”.

“Lo que sí es verdad es que los precios de todas las acciones financieras de Colombia han sufrido. Pero yo atribuyo esto a factores muy relacionados con la muy dura situación económica que hemos vivido a partir de finales de 2014. No me parece que uno le puede ahora achacar a Aval la culpa de ocho años de una economía muy complicada, especialmente desde diciembre de 2014, cuando el desempeño económico se hizo mucho más difícil para los empresarios colombianos”, sostuvo.