¿De qué sirve adherirse a Agencia Internacional de Energía? | El Nuevo Siglo
Presidencia
Miércoles, 8 de Septiembre de 2021
Redacción Nacional

Con una reunión virtual que sostuvo ayer el presidente Duque con el director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía, Fatih Birol, se inició el proceso para establecer la hoja de ruta de la adhesión de Colombia a esa organización que trabaja para que los 28 países miembros aseguren una energía responsable, asequible y limpia.

En este gobierno el país ha dado importantes pasos en materia de transición hacia las energías renovables a través de varios proyectos, especialmente  de tipo solar y eólico, que están en marcha en varias regiones y que aportarán a la matriz que hasta hace unos pocos años estaba fundamentada básicamente en la generación a través de hidroeléctricas.

Precisamente durante el encuentro también se acordó un trabajo conjunto en materia de transición energética y el rol que jugará la Agencia para apoyar los objetivos de Colombia de lograr reducir en un 51% las emisiones de gases efecto invernadero a 2030 y alcanzar el objetivo de ser un país carbono neutral para el año 2050.

“Fue una reunión muy productiva, liderada por el presidente Iván Duque, en la que discutimos el proceso de adhesión como miembros full de la Agencia. El próximo 14 de septiembre nos reuniremos nuevamente para definir la hoja de ruta del proceso, que permitirá a Colombia participar en todo lo relacionado con las decisiones de política pública que toma la Agencia en materia energética”, aseguró el ministro de Minas y Energía, Diego Mesa.

Actualmente, Colombia ya participa de la mayoría de comités que tiene la Agencia, luego de que esta aceptó en julio pasado la solicitud formal hecha por el Gobierno Nacional para su adhesión como miembro oficial, reconociendo así el liderazgo regional que viene adelantando el país en materia de transición energética.

El país cuenta con 15 granjas, 7 proyectos de autogeneración a gran escala y más de 1.500 proyectos solares fotovoltáicos de autogeneración a pequeña escala que aportan un total de 304 MW, el equivalente a suministrar energía a 283.606 familias, y representando una reducción de 477.556 toneladas de CO2 al año.


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En julio pasado el presidente Duque Márquez sancionó la Ley de Transición Energética, que dijo el primer mandatario le abre la puerta al país a nuevas fuentes de generación como el hidrógeno, incentivos para las fuentes no convencionales y un nuevo impulso a la movilidad sostenible.

Otro enfoque

El exministro de Minas y Energía, Amylkar Acosta, explicó a EL NUEVO SIGLO que “la Agencia se creó con posterioridad y a raíz de la crisis energética que se desató en el año de 1973  por la guerra de Yom Kipur, que dio lugar al embargo petrolero por parte de los países árabes a los aliados de Israel, como arma de guerra” .

Agregó que el objetivo misional que se fijó esta instancia desde un comienzo fue garantizar la seguridad energética de los países que la integran. Dijo también que dicho organismo además “es parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo  Económico, de la OCDE,  y en la medida en que Colombia ingresó a la OCDE,  pues tenía allanado el camino para hacer parte de la Agencia”.

El exministro de Minas y Energía dijo que hacer parte de esta Agencia “es estar en el radar de todo el proceso de transición energética que se está dando en el mundo,  y que Colombia junto con Chile a nivel de América Latina  se han convertido en los dos principales referentes en cuanto a la celeridad con la que se ha venido dando esa transición energética, integrando a la matriz las fuentes no convencionales de energías renovables”.

Añadió que el mayor interés de la Agencia era procurar que el abastecimiento de petróleo en el mundo no tuviera los inconvenientes  que dieron lugar a la creación de la misma, “pero ellos ya se han sintonizado con la transición energética”, dijo el exministro.

Precisamente en mayo pasado, la Agencia Internacional de Energía indicó que “nuestra previsión no contempla ningún nuevo sitio petrolero o de gas con fines de desarrollo” y fue más lejos al pedir al mundo “renunciar desde ya a la industria petrolera”.