Museo de la Extinción: la cara de un país lleno de plástico

Foto cortesía

DOS SORBOS a un vaso de yogurt, 30 minutos para beber una botella de agua o solo unos cuantos bocados a la bandeja de un almuerzo pueden ser algunos de los usos que se le da al plástico, que luego pasa a llenar los ríos, manglares y océanos por más 400 años, convirtiéndose en uno de los principales retos ecológicos que enfrenta la humanidad.

Preocupados por los efectos de esta problemática en los ecosistemas, Greenpeace Colombia ha lanzado El Museo de la Extinción: una protesta contra el plástico de uso único. “Es una idea que surge con la preocupación que tenemos en la cabeza de que el planeta se está calentando, los ecosistemas se están destruyendo y que las especies más queridas también están desapareciendo como los osos polares y entre otras”, le dijo Silvia Gómez, directora de Greenpeace Colombia, a EL NUEVO SIGLO.

El museo, creado por Greenpeace, no solo se refiere a los efectos del plástico en los océanos, sino a la cantidad de marcas, que aunque ya no existen o salieron del mercado, sus empaques y envases siguen vigentes en los diferentes ecosistemas naturales, causando niveles altos de contaminación.

Así lo confirmó Gómez, quien desde la campaña Libérate del plástico, hace pedagogía para prevenir a las personas sobre el daño que este material causa al medio ambiente. “Queremos mostrarle a la gente que a pesar de que muchas marcas ya se extinguieron hace más de 30 o 40 años, hoy, aquí y ahora su basura plástica sigue contaminando el planeta”, sostuvo.

Arte con basura plástica

Mediante duras imágenes, fotografías y obras de arte, el museo refleja cómo se ven los diferentes paisajes y ecosistemas del país contaminados por botellas, vasos y empaques plásticos que han sido afectados inminentemente con el paso de los años.

“Es una muestra artística que quiere invitar a la gente a que se sorprenda y se inspire para darse cuenta del impacto que tiene el consumo de plástico en nuestro ecosistema y que nosotros podemos tomarnos un vaso de yogurt hoy, que me demoro tres segundos en tomármelo porque son dos sorbos, pero ese envase va a estar contaminando el planeta por más de 300 ó 400 años y eso es lo que queremos mostrar”, comentó.

El Museo de la Extinción está compuesto por réplicas de ríos, montañas, mares y demás lugares construidos a escala con recipientes y envases reciclados que un grupo de activistas, productores, artistas y publicistas colombianos diseñaron para mostrar la realidad del planeta.

“Estos artistas se encargaron de demostrarle a la gente de una manera amable, artística y creativa que estamos llenos de basura plástica. Tal vez los bogotanos y todos los colombianos no nos damos cuenta del daño porque no tenemos toda la basura regada por nuestras casas”, mencionó Gómez.

Colombia, rebosada de plástico

La apertura de esta exposición artística fue pensada para el público colombiano, ya que según Gómez, es uno de los países que más daño ambiental causa y uno de los que más produce plástico. Además de clasificar en la lista de los 15 ríos más contaminados del mundo como el río Amazonas y el río Magdalena.

“Un colombiano promedio produce aproximadamente 24 kilos de plástico al año, de los cuales el 56% son plásticos de un solo uso que se podrían dejar de utilizar ya mismo. Esa cantidad multiplicada por el promedio de vida de una persona que son 77 años, es absurdo”, indicó.

A pesar de estas cifras negativas, la inauguración del museo también está dedicada al país en honor a todas las ciudades y regiones que están empezando a realizar iniciativas y proyectos para disminuir estos índices de contaminación y poder salir de la lista de lugares que más causan daño ambiental. Entre ellos, Santa Marta, que hoy, como lo dice Silvia, busca “desplastificar” el territorio, o el municipio de Nobsa, en Boyacá, que prohibió totalmente el consumo de plástico de un solo uso.

A la campaña, que está unida a la apertura de este museo itinerante, se han sumado más de 130 mil personas, ayudando a construir y divulgar un solo mensaje de consciencia: “Nosotros podemos cambiar la historia y tenemos la posibilidad de extinguir el plástico”.

Aunque los resultados de diferentes proyectos en pro del medio ambiente y algunas campañas para erradicar la contaminación han sido buenos, aún hay camino por recorrer, ya que también es responsabilidad de las industrias y las empresas actuar en beneficio de esta iniciativa eco-sostenible, comprometiéndose a realizar una transición más rápida con materiales alternativos y produciendo menos empaques plásticos.

“Muchos de los empaques que producen las empresas no obedecen ni siquiera a las necesidades de higiene o de logística que se requieren, sino a muchas tendencias del mercado, es decir, empacan los alimentos para que compres más”, explicó Gómez.

“Es una moda  y una alcahuetería a la pereza y eso es lo que tenemos que cambiar”.