DESDE EL 1º DE SEPTIEMBRE
Subliminales, la obra de Piedad Tarazona en Casa Grau

Foto cortesía Casa Grau

14 OBRAS bidimensionales, algunos bocetos, 10 esculturas,  una instalación, óleos y cerámicas hechas con amor por la artista plástica Piedad Tarazona, serán inauguradas el 1º de septiembre en el Museo Casa Grau, bajo el nombre Subliminales, una exposición inspirada en el amor en todas sus formas, desde el romántico pasando por el de madre hasta el más sublime que es el amor de Dios. 

Las flores y las rosas como analogías "que hace la cultura con una vulva femenina, además es símbolo de amor y es el órgano reproductor de una planta, su olor, su textura, sus colores, todo la envuelve en su halo de sensualidad inconmensurable", dice Tarazona quien al referirse a los clítoris hechos piezas de arte manifiesta:  "el órgano interno de un clítoris no nos dice nada gráficamente, menos tridimensionalmente, se confunde con un pistilo, pero es el órgano más sensual de la humanidad, desconocido en su majestuosidad, es el único órgano cuya función es el placer y paradójicamente una civilización centrada en el placer desconoce mucho del origen, forma y funcionamiento de él.  Es todavía un tabú hablar del clítoris, pero para mí es la representación de la feminidad y lo que ocurre en ella a través de la evolución".

El trabajo de Piedad Tarazona es un estallido de amor, sus mensajes aunque críticos son positivos y llenos  de esperanza, las obras son alegres, humanas, contundentes, como lo es amor, ese al que Colombia rinde homenaje en septiembre de manera especial, dedicando los días y las noches septembrinas a celebrar.

Y es así como aparecen los Subliminales de Piedad Tarazona en la escena artística del mes, "encontré una serie de mensajes subliminales durante el proceso de creación de cada una de las obras que, considero, se han arraigado en la cultura a través de la historia, mensajes sexuales, sensuales que hacen parte de la realidad del día a día, construcciones humanas sobre figuras, creencias, costumbres, mitos, cuentos, leyendas...", dice Piedad Tarazona quien hizo del color en sus piezas escultóricas, en esta oportunidad, también un protagonista.

Pasó del blanco al color en las piezas pequeñas que se entrecruzan formando construcciones de mediano formato, ¿por qué colorear estos "clítoris”? "Él clítoris lo veo desde dos conceptos: el primero, el blanco que es la crítica a las situaciones en que la mujer es vulnerada por la sociedad (no sólo por el hombre sino en mayor medida por ella misma) y el otro que es en sí mismo un juguete para el placer, aquí puede ser colorido y mágico. Las pequeñas piezas subliminales también son, parecen dulces, juguetes, elementos para despertar los instintos más primarios, el placer, el goce de jugar, de comer, de oler, saborear o simplemente de imaginar", concluye la artista.

Escribiendo sobre este trabajo que presenta Piedad Tarazona en Casa Grau, el curador, artista y docente Franklin Aguirre, dice "ha abordado esta temática desde hace años, acercándonos gradualmente a procesos biológicos y estéticas naturales que dan cuenta de complejas estrategias de atracción y reproducción. De igual modo, aborda problemas que están ligados al desarrollo de la sexualidad individual y los condicionamientos sociales que impiden hacerlo.  Fenómenos tan deleznables como la ablación y otras mutilaciones, son el síntoma de una sociedad que aún se avergüenza del desnudo, que teme al sexo, que rechaza lo erótico pero que inevitablemente sigue sujeto a su corporalidad, a la condición de ser animal y humano a la vez".

A su turno,  Monika Hartmann, directora de la Fundación Enrique Grau, manifiesta que "Piedad Tarazona tiene una carrera prolija y reconocida a nivel nacional e internacional, es compromiso de la Fundación Grau, además de resguardar el legado del maestro, apoyar artistas que por su trabajo y dedicación se proyectan como importantes figuras de la plástica nacional".

En nuestra sociedad contemporánea hay poco tiempo para detenerse a mirar las cosas en detalle, pues la velocidad, la rentabilidad y otras características del día a día nos lo impiden.

Las cosas más sencillas y naturales son reemplazadas por las artificiales debido a nuestro afán por consumir y desechar. Es más importante hoy leer una revista de banalidades que disfrutar de la naturaleza. Es también habitual desplazar toda especie animal o vegetal de nuestro entorno en la medida en la que nos incomode, pasando por alto que ellos estuvieron antes que nosotros, lo que nos convierte en los verdaderos invasores de sus espacios naturales.

Hemos olvidado que dependemos de las demás especies como los insectos y las aves, las cuales llevan a cabo un humilde pero indispensable trabajo, la polinización. Este minúsculo proceso es el que permite que las flores sean fecundadas y que puedan darnos jugosos frutos e invaluables semillas para continuar con este ciclo que sustenta nuestras vidas.

La flor, ese bello dispositivo sexual de las plantas nos seduce con formas y olores infinitos. Es un aviso de la llegada de la primavera y de la fertilidad. Este sofisticado mecanismo de reproducción de las plantas no dista mucho de los de nosotros los humanos, que ha sido cubierto por un halo de misterio y prohibición por nuestra sociedad durante siglos.

Piedad Tarazona ha abordado esta temática desde hace años, acercándonos gradualmente a procesos biológicos y estéticas naturales que dan cuenta de complejas estrategias de atracción y reproducción. De igual modo, aborda problemas que están ligados al desarrollo de la sexualidad individual y los condicionamientos sociales que impiden hacerlo.

Fenómenos tan deleznables como la ablación y otras mutilaciones, son el síntoma de una sociedad que aún se avergüenza del desnudo, que teme al sexo, que rechaza lo erótico pero que inevitablemente sigue sujeto a su corporalidad, a la condición de ser animal y humano a la vez.