INICIATIVA
Colombia educa para una paz con arte y educación

La clase de arte de la profesora Zully Aldana es una mezcla de yeso, pintura e ideas sobre la paz. Sus alumnos están abocados al proyecto del semestre: elaborar máscaras que expresen lo que necesita Colombia para superar medio siglo de conflicto armado.

En este salón de educación secundaria del colegio bogotano Heladia Mejía se aplica de forma creativa la Cátedra para la Paz, una iniciativa que todas las escuelas colombianas deben implementar para formar a quienes se espera más disfruten de la aplicación del acuerdo que están por firmar el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

Pero no solo los más pequeños se educan para esta nueva etapa: también hay un auge de maestrías y diplomados universitarios sobre paz y resolución de conflictos.

"Los acuerdos (con la guerrilla) son un primer punto para construir la paz. De ahí en adelante, es un compromiso de todos y la educación" será clave, dice a la AFP Aldana, mientras sus alumnos se embadurnan la cara para hacer máscaras o pintan sobre el yeso seco.

"Si queremos construir la paz (...) pues empecemos a mirar realmente cuáles serían las máscaras que tendríamos que quitarnos (como país) para construirla", dice esta profesora de artes plásticas, al explicar el concepto de su clase.

Los temas favoritos de los estudiantes han sido corrupción, discriminación y daños ambientales.

En la máscara de Sebastián, de 15 años, hay dibujado un árbol en el área que corresponde a nariz y ojos, pero las cejas son dos bombas y la frente está pintada de "rojo sangre".

"¿De qué nos sirve la paz si no tenemos un lugar donde compartirla?", es la pregunta con que resume su trabajo, que critica que "se hable tanto de política mientras se destruye el medioambiente".

  • "Discriminación por todo"

A otra estudiante, cuya familia forma parte de los 6,9 millones de desplazados por el conflicto colombiano, el tema que más interés le despertó fue la discriminación, por eso su máscara tiene piel morena, la bandera gay y los símbolos de ambos sexos.

"Hay discriminación por todo: porque uno venga del campo, por el color de piel, por la orientación sexual", reprocha Alejandra, de 16 años, cuyo nombre fue cambiado por seguridad.

La idea de Aldana entusiasma a los estudiantes y cumple cabalmente el mandato oficial: que los profesores introduzcan los contenidos de la Cátedra para la Paz en todas las materias posibles, según explicó a AFP el viceministro de Educación Víctor Saavedra.

Docentes de toda Colombia pueden consultar en la web desde mediados de agosto modelos de clase basados en los temas que propone la cátedra: convivencia pacífica, participación ciudadana, diversidad e identidad, memoria histórica, desarrollo sostenible y ética.

"La Cátedra para la Paz tiene un rol muy importante en el país porque tiene que generar unos modelos que desarrollen las competencias ciudadanas de los estudiantes (...) y hace parte de una política integral de educación para el posconflicto", señaló Saavedra.

  • Profesionales vuelven al aula

Como la oferta educativa enfocada en el fin del conflicto es bien recibida, la Oficina del Alto Comisionado para la Paz lanzó a fines de julio su diplomado "Paz a la acción", dirigido a quienes quieran conocer a fondo los acuerdos entre el gobierno y las FARC en los diálogos que transcurren en La Habana.

Este diplomado, en línea y gratuito, proporciona "herramientas para trabajar por la construcción de paz desde los territorios". Además, explica la estructura del proceso de conversaciones y los acuerdos.

Los estudios para adultos superan la docena. La Universidad Javeriana fue pionera al crear en 1995 una Especialización en Resolución de Conflictos, a la que este año sumó una maestría, pero también la Universidad del Valle, la Universidad de Antioquia y la Universidad Externado, entre otras, tienen programas similares.

La Universidad de Los Andes ofrece desde 2015 la Maestría en Construcción de Paz, dirigida por la profesora Angelika Rettberg. Para Colombia, es "importante tener este tipo de programas, porque enfrenta un momento muy especial en la historia en el cual es necesario que los profesionales salgan de su zona de confort", explicó.

La maestría reúne a médicos, ingenieros, historiadores, abogados y politólogos. Además, gracias a aportes de estudiantes de pregrado fueron becados para cursarla una víctima del conflicto, un miembro de la fuerza pública y un exintegrante de un grupo armado ilegal, según contó Rettberg.