Honda festiva | El Nuevo Siglo
Martes, 16 de Agosto de 2022

Veo en la plaza una multitud de corrillos en los que se entremezclan herederos de los Ondaimas y los Gualies con gentes venidas del mundo entero. A la sombra de un mango portentoso discuten varias señoras sobre la época de su siembra, mientras se cruza de pronto la imagen de Ibanasca, la heroína indígena corriendo libre en medio de gritos de los españoles.

Unos pasos más allá es la voz de José León Armero, el primer presidente del Estado libre de Mariquita la que resuena declarando que la provincia será independiente de España, del Estado de Cundinamarca o de cualquier otro que no fuera elegido legítimamente por sus habitantes, y casi enseguida se despliegan las imágenes del fusilamiento en la misma plaza del ilusionado prócer a órdenes de un coronel Ruiz, por instrucciones de Pablo Morillo.

Momentos después se oye a unas señoras contar que algunos realistas que huían de Santa Fe luego de la victoria del 7 de agosto se ahogaron en las cercanías del puerto; otros hablan del postrero banquete ofrecido a Simón Bolívar, y algunos más del empréstito que agencia entre los comerciantes Joaquín Posada Gutiérrez para embarcar al apesadumbrado Libertador hacia Santa Marta, y de la proclama en su favor que el mismo general Posada estaba preparando, y de cómo Urdaneta seguramente tomaría cartas en el asunto.

“Tumultuoso siglo XIX” murmura uno de los transeúntes, recordando así mismo que el Gobernador José María Vesga, durante la “guerra de los supremos”, se alzó contra el gobierno y fue derrotado, como lo fuera también José Domingo Restrepo en 1855.

En la esquina de la plaza alguien comenta que en una de las calles que desemboca en ella, un día amaneció pintado un colibrí en la fachada de una de las casas, y que en las semanas siguientes comenzaron a aparecer otras aves de mil colores en las fachadas vecinas, hasta que se llenó esa calle y muchas otras de puertas que solo abrían con la imitación de sus cantos.

A pleno sol, en otro de los corrillos, discuten algunos sobre el personaje más ilustre que haya nacido en el pueblo. José María Samper alega un distinguido abogado, Alfonso Palacio Rudas opina otro de ellos, pero alguno recuerda, con aire de decir lo evidente, que es Alfonso López Pumarejo quien merece ese reconocimiento. En medio de esas discusiones, me pregunto dónde es que me encuentro exactamente y por qué asisto a ese debate. Por momentos pareciera ser Cartagena o Mompox, pues los colores, las guirnaldas, algunas fachadas, arcos y rejas me transportan a ellas, pero mirando cierta enredadera, me veo en alguna calle empedrada de Villa de Leyva, solo que las cuestas y pendientes y la multitud de puentes multicolores me hacen inmediatamente desechar esa idea.

En ese momento una encantadora señora me abanica el rostro y me entrega el programa de la Magdalena Fest y vuelvo a ser consciente de encontrarme en Honda, rodeado de muy queridos amigos que me cuentan que durante mi aparente soponcio ellos ya han visitado la plaza de mercado, el Museo del Río y hasta el renovado Teatro Unión, donde los convencieron que el mito del río, ese patrimonio en movimiento, no debe morir, y que debemos volver a soñar en él.

@wzcsg