¿Le gusta la carne roja? Recomendaciones para su consumo

Europress

Las sustancias químicas producidas en el tracto digestivo por los microbios intestinales después de comer carne roja pueden ayudar a explicar parte del mayor riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) asociado al consumo de este alimento, según una nueva investigación publicada en la revista científica “Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology”.

En todo el mundo, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte. Aunque el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular, incluidas el infarto y el ictus, aumenta con la edad, otros factores de riesgo están influidos por el estilo de vida.

El estilo de vida y los comportamientos que se sabe que mejoran la salud cardiovascular incluyen el consumo de alimentos saludables, especialmente frutas y verduras; la actividad física regular; dormir lo suficiente; mantener un peso corporal sano; dejar de fumar; y controlar la presión arterial alta, el colesterol alto y el azúcar en sangre.

“La mayor parte de la atención prestada a la ingesta de carne roja y a la salud se ha centrado en las grasas saturadas de la dieta y en los niveles de colesterol en la sangre. Basándonos en nuestros hallazgos, las intervenciones novedosas pueden ser útiles para dirigir las interacciones entre la carne roja y el microbioma intestinal para ayudarnos a encontrar formas de reducir el riesgo cardiovascular”, afirma la coautora del estudio, la doctora Meng Wang.

Riesgo de enfermedad cardiovascular

Investigaciones anteriores han descubierto que ciertos metabolitos (subproductos químicos de la digestión de los alimentos) están asociados a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. Uno de estos metabolitos es el Tmao, o N-óxido de trimetilamina, que producen las bacterias intestinales para digerir la carne roja que contiene altas cantidades de la sustancia química L-carnitina.

Los niveles elevados de Tmao en la sangre de los seres humanos pueden estar asociados a un mayor riesgo de ECV, enfermedad renal crónica y diabetes de tipo 2. Sin embargo, aún se desconoce si este factor y los metabolitos relacionados derivados de la L-carnitina pueden ayudar a explicar los efectos de la ingesta de carne roja en el riesgo cardiovascular, y en qué medida pueden contribuir al riesgo cardiovascular asociado al consumo de carne.


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Para entender estas cuestiones, los investigadores que realizaron este estudio midieron los niveles de los metabolitos en muestras de sangre. También examinaron si el azúcar en sangre, la inflamación, la presión arterial y el colesterol en sangre pueden explicar el elevado riesgo cardiovascular asociado al consumo de carne roja.

La edad media de los participantes en el momento de la inscripción era de 73 años, casi dos tercios de los participantes eran mujeres y el 88% de los participantes se identificaban como blancos. La mediana del tiempo de seguimiento de los participantes fue de 12,5 años, y de hasta 26 años en algunos casos.

Para los análisis, los investigadores compararon el riesgo de enfermedad cardiovascular entre los participantes que comían diferentes cantidades de alimentos de origen animal (es decir, carne roja, carne procesada, pescado, pollo y huevos).

¿Qué descubrieron?

Descubrieron que comer más carne, especialmente carne roja y procesada, se relaciona con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica: un 22% más de riesgo por cada 1,1 ración al día.

Según los autores, el aumento de la Tmao y los metabolitos relacionados encontrados en la sangre explicaban aproximadamente una décima parte de este riesgo elevado. También señalaron que el azúcar en sangre y las vías generales de inflamación pueden ayudar a explicar los vínculos entre el consumo de carne roja y las enfermedades cardiovasculares.