Tres pasos para manejar una pataleta sin gritos o golpes

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Una pataleta, es una reacción que puede tener una niña/o pequeña cuando encuentra que lo que quiere, siente o piensa es contrario a lo que el adulto que la cuida quiere, siente o piensa.

Durante los primeros tres años de vida, su corteza cerebral (el cerebro que piensa y razona) está en plena construcción y su sistema límbico (el cerebro que controla las emociones y dispara las respuestas de supervivencia) se encuentra reactivo a flor de piel, eso significa que su hija/o reacciona rápidamente cuando se siente en peligro y menos rápido para evaluar si su reacción es la esperada o no, o para descifrar cómo se llaman esas emociones y poner en orden sus pensamientos.

Por eso la clave principal para manejar una pataleta está en usted. Le “presta” su cerebro que piensa a través de lo que llamamos acompañamiento emocional que implica activar su empatía, es decir, su capacidad de ponerse en el lugar de su hija/o con la intención sincera de entender cómo ve el mundo. A través de los ojos de los niños y no de los suyos.



Así las cosas, la reconocida especialista en Crianza y Parentalidad, influenciadora y activista Fernanda Restrepo brinda tres claves para acompañar una pataleta o “mal comportamiento” sin llegar a los golpes o los tratos humillantes y denigrantes:

  1. Establezca límites, normas o reglas según sea el caso, en primera persona y de forma descriptiva: No te permito que me golpees”, “Acordamos que tan pronto sonara la alarma apagábamos el televisor”, “No compraremos un juguete el día de hoy”
  2. Acompañe las emociones: Describa los sentimientos, deseos o pensamientos que note en su hija/o, sin consolar, anular, preguntar, negar, regañar o manipular. Es solo describir para acompañar con la intención de conectar y entender verdaderamente a su hija/o: “Te dio rabia porque te quité el control del televisor”, “te sientes frustrada porque no sabías que ibas a querer ver más televisión después de que sonara la alarma”, “te entiendo, cuando no puedo comprar algo que me gusta también me siento irritada y frustrada”.
  3. Enseñe lo que sí puede hacer. Al igual que en este pequeño segmento busco darle ideas, en lugar de solo decirle que no debe pegar y todas las consecuencias que de seguro ya ha escuchado, su hija/o también necesita ideas y oportunidades de crecer en lugar de solo  prohibiciones; por eso, cada vez que piense en algo que no pueda hacer, piense en algo que sí. “No puedes pegarme pero podemos aplastar plastilina / rayar una hoja / gritar a una almohada”, “ahora que terminamos de ver la televisión podemos leer un cuento”, “sé que es aburrido acompañarme de compras y no tener un juguete… podemos sentarnos un rato a hablar y dejar salir esas emociones ¿quieres un abrazo o prefieres llorar un ratito?”

“Sé que en teoría parece más fácil de lo que realmente es. Cambiar nuestro estilo de crianza, de comunicación y de ejercicio de la autoridad es desafiante, requiere práctica y al principio puede que termine agotada/o mentalmente, pero con el tiempo y la perseverancia, logrará cambios increíbles que fortalecerán la relación que tiene con sus hijas/os y le permitirán además sentar las bases de un correcto desarrollo y verdadera prevención de abusos sexuales, físicos, psicológicos y emocionales hacia los seres que más ama”, finalizó la experta.