Fue explorada biodiversidad de una antigua zona de conflicto

Foto WWF

Un grupo de 23 expedicionarios se encontró en el municipio de San Vicente del Caguán (Caquetá), el 10 de abril para emprender una expedición de caracterización biológica al Parque Nacional Natural Cordillera de los Picachos. 

El equipo estuvo integrado por habitantes de la Zona de Reserva Campesina Pato-Balsillas, investigadores de la Fundación La Palmita, exguerrilleros (como prefirieron autodenominarse) en proceso de reincorporación, guardaparques de Parques Nacionales Naturales y funcionarios de WWF Colombia.

Desde San Vicente del Caguán los integrantes de la expedición siguieron al Centro Poblado Óscar Mondragón, en la vereda Miravalle. Desde allí partieron para explorar el PNN Cordillera de los Picachos, un área protegida que estuvo fuera del alcance de los científicos durante las décadas más fuertes del conflicto armado. La misión del grupo era crear un inventario de biodiversidad que incluye aves, mamíferos medianos y grandes, murciélagos, mariposas, plantas, anfibios y reptiles.

Este trabajo se convirtió en la primera caracterización biológica de las principales especies que habitan en este sector.

La expedición fue posible gracias al proyecto Áreas Protegidas y Paz, apoyado por la Iniciativa Climática Internacional del Ministerio Federal de Medio Ambiente, Conservación de la Naturaleza y Seguridad Nuclear de Alemania, y desarrollado por WWF en alianza con Parques Nacionales y desarrollado por WWF Colombia en alianza con Parques Nacionales Naturales de Colombia.

El grupo de científicos de La Fundación La Palmita, locales y exguerrilleros visitaron dos sitios inexplorados: El Salto del Venado y Coreguaje, reconocidos localmente como áreas de inmensa biodiversidad y con potencial ecoturístico.

“El piedemonte amazónico es una de las áreas más biodiversas en el planeta. Y en esta área protegida, particularmente, hay una confluencia desde la Amazonia, los Andes e incluso la Orinoquia. Es una especie de triángulo donde hay muchísima diversidad biológica. Desafortunadamente es también uno de los sitios en los que hay mayor vacío de conocimiento”, dijo Miguel Rodríguez, director científico de la Fundación La Palmita e investigador de la expedición.



Otro propósito fue capacitar a los participantes de la Zona de Reserva Campesina en procesos de avistamiento, colección, muestreo y procesamiento de información biológica. De esta manera, desde su papel como investigadores locales, pudieron respaldar la generación de información de este territorio y, luego, podrán aprovecharla con distintos fines como la sensibilización frente a la importancia de la conservación de la vida silvestre y el desarrollo de servicios de turismo de naturaleza.

“Se busca que esta información se pueda aprovechar, por ejemplo, para colecciones científicas e investigaciones en universidades; para establecer acuerdos de conservación y para sensibilizar tanto a otros habitantes locales, como a futuros turistas sobre la importancia de conservar el área protegida”, explicó David Fajardo, oficial de Gobernanza de WWF Colombia.

Los resultados preliminares de la expedición entre El Salto del Venado y el río Coreguaje, se registraron cerca de 248 especies de plantas, 376 de mariposas, 26 de anfibios, 10 de reptiles, 275 de aves, 30 de mamíferos medianos y grandes, y 36 de murciélagos. Sin embargo, estas cifras pueden cambiar en la medida en la que se confirmen nuevas especies, especies muy raras o especies en alguna categoría de amenaza.

“Esta es una región de alta biodiversidad, pero hay que tener presente que estas son exploraciones de pocos días de muestreo. Sólo en mamíferos medianos y grandes, sin revisar las cámaras trampa (dispositivos de captura de imágenes que se instalan en el bosque y se recogen después de un tiempo determinado), creemos que esta puede ser la zona más diversa del piedemonte amazónico”, indicó Rodríguez.

Añadió que “para hacerse una idea, este es un lugar donde encontramos rastros de la presencia de jaguar o tigre mariposo (Panthera onca), y avistamos un oso de anteojos (Tremarctos ornatus) en la misma altura. Eso confirma cómo la confluencia de los distintos ecosistemas hace de esa una zona tan biodiversa”. Dentro de los resultados obtenidos también se resalta el registro a mayor altitud del mono Marimba (Ateles belzebuth) para la Amazonia colombiana y del tigrillo (Leopardus tigrinus), especie vulnerable a la extinción y con pocos registros en la Amazonia andina.

Por su parte, Marlodis Esguerra, jefe del PNN Cordillera de los Picachos, explicó que la caracterización biológica que se hizo en el área protegida genera información clave para la gestión de la misma y contribuye al conocimiento de la diversidad biológica y cultural. También, permite divulgar escenarios paisajísticos inexplorados y resaltar los valores naturales que tiene el Parque. “La información recogida en esta expedición aporta diferentes procesos de planificación y manejo enfocados en la conservación y protección del bosque húmedo andino y cuenca del río Pato, establecidos como valores objetos de conservación del área protegida”.

Al mismo tiempo, agrega Esguerra, la expedición motiva a los pobladores locales e institucionales presentes en el territorio a apropiarse de la información sobre la biodiversidad relacionada con la flora y la fauna; aporta en la planeación del ecoturismo del área protegida y su zona de influencia; y fortalece el trabajo comunitario con Amcop y Mmavecoop, interesadas en el desarrollo de actividades sostenibles de turismo naturaleza en la región.