¿Sabía que Colombia hizo aportes claves al Apolo 11?

Foto cortesía U. Sergio Arboleda
Luis Henrique Gómez, Yolanda Díaz y Fredy Moreno lideraron la exploración histórica sobre el aporte nacional en esa misión

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EN uno de los pasos más grandes que dio la humanidad, la conquista de la luna (20 de julio de 1969), fueron varios pero sobre todo decisivos los aportes que hicieron algunos colombianos para esa exitosa misión espacial.

Desde artesanos hasta científicos evidenciaron el talento criollo en la Nasa y, así, contribuyeron para que el Apolo 11 lograra no sólo posarse sobre la luna sino caminar sobre ella, como en su momento pudieron apreciar miles de televidentes en el mundo.

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Aportes colombianos al proyecto Apolo 11 se titula la investigación que develó los nombres de científicos, artesanos y médicos colombianos que ayudaron a conformar la misión estadounidense. También los hubo de otros países.

Luis Enrique Gómez, Yolanda Díaz y Fredy Moreno fueron los líderes de esta “exploración” histórica.

“La hicimos con la señora Yolanda Díaz, que es diseñadora textil y con el señor Fredy Moreno, que es astrónomo y director del Observatorio Astronómico del Gimnasio Campestre. En las investigaciones a veces se sabe cómo empieza, pero no cómo acaba o a dónde va llegar. Es detectivesca, una pista lo va llevando a otra y uno empieza atar cabos”, le dijo a EL NUEVO SIGLO Luis Henrique Gómez, historiador de la Universidad Sergio Arboleda en Bogotá.

Una mano sicológica

Uno de los aportes colombianos fue la de Jorge Huertas, doctor especialista en neurología, quien trabajó, en ésa época con la NASA en la edición de estudios de biología y medicina espacial en Estados Unidos.

Huertas se encargó de apoyar a quienes iban a la misión Apolo 11 desde el punto de vista físico y sicológico “Colaboró con la NASA para ayudar a preparar psicológicamente a los astronautas con miras a resistir el encierro, la claustrofobia, el confinamiento y superar las dificultades psicológicas que pudieran sufrir durante ese viaje tan exigente”, señaló el historiador Gómez.

Aunque se conoce su colaboración científica, dentro de la investigación en la Academia Nacional de Medicina y en diferentes archivos no se ha podido establecer los detalles del médico colombiano, como su lugar de nacimiento o la forma en que llegó a trabajar en la agencia espacial norteamericana.

Tela colombiana vistió la nave

Colombia no solo es conocida por sus paisajes y gastronomía, sino también por el talento de los artesanos. Fue así como unos paños, elaborados en la localidad de Usaquén en Bogotá, forraron la cabina de la nave para la misión Apolo 11.

La empresa nacional, Textiles Huatay, ganó la licitación internacional por el cumplimiento de los tres requisitos que exigía la Nasa para dicho material: que fuera estático, incombustible y térmico. 

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“Es un paño hecho con lana de ovejas de Boyacá, tenía las tres características principales que exigía la Nasa, que eran: estático, que no fuera propenso a cargarse de electricidad, que fuera resistente al fuego y también que le diera un cierto calor de hogar a la nave, ya que ellos iban a estar a miles de kilómetros de distancia de la tierra, y haría que se sintieran en un ambiente un poco cálido y acogedor”, reseña Luis Henrique Gómez.

La mencionada tela fue una de las primeras contribuciones colombianas que descubrió el historiador. “El paño artesanal se elaboró en dos diseños: uno con cuadros de color amarillo y negro y el otro de cuadros azules y negros”.

Los primeros sismógrafos

En la investigación también se descubrió la participación en el proyecto espacial del sacerdote jesuita y científico, René Van Hissenhoven, geofísico bogotano que trabajó en el Instituto Geofísico de la Universidad de los Andes, organización indispensable en la investigación científica en Colombia.

El colombiano, quien se encontraba en ese momento estudiando en Boston, colaboró con la Nasa en el manejo de sismógrafos que se tenían predispuestos para ubicarlos en la superficie de la luna y así establecer si había actividad sísmica.

“La Nasa contrató al observatorio de la Universidad de Boston y él estudió para la calibración de estos los sismógrafos, unos aparatos que se colocarían sobre la luna para estudiarla”, comenta.

Debido al éxito de estos elementos se empezaron a establecer qué vibraciones había en la luna, “incluso muchas de ellas producidas por golpes de meteoritos y los sismógrafos empezaron a transmitir desde la luna las señales con esa información. Entonces ese es un aporte desde el punto de vista científico muy valioso e interesante”.

La investigación no se detiene

Hace dos años Luis Henrique Gómez, Yolanda Díaz y Fredy Moreno iniciaron el estudio de aportes colombianos a la misión Apolo 11, un proyecto a gran escala de la institución espacial. Sin embargo, desde años atrás cada uno de ellos trabajó   los mencionados casos y es por eso que deciden unirse para hacer más completa y ambiciosa la investigación.

“Fueron trabajos que se hicieron paralelamente, yo había buscado pero no había encontrado mucho material escrito, había visitado Textiles Huatay, después conocía al ingeniero Fredy Moreno y con él tuvimos la iniciativa de visitar al padre René y después conocí a Yolanda Díaz, quien había estado trabajando en el tema de los textiles. Los tres estábamos interesados por esa temática, aunque cada uno lo había venido estudiando por su cuenta y después decidimos unir fuerzas para redondear bien esa investigación”.

Aunque la investigación no ha sido publicada si se han develado algunos de sus descubrimientos en diferentes conferencias, entre ellas la que recientemente tuvo lugar en el Planetario de Bogotá y que se repetirá en el Observatorio Astronómico de la Universidad Sergio Arboleda, el próximo 24.

La investigación que sacó a la luz varios nombres de grandes colombianos, no ha terminado, la lista se seguirá construyendo por este grupo de historiadores para dejar evidencia del ingenio y participación que el talento criollo tuvo en esta histórica hazaña: la conquista de la luna