Reducción de jornada laboral no garantiza generación de empleo

Foto Vicepresidencia

La ley que permitirá que a partir del 2023 se reduzca en Colombia la jornada laboral de 48 a 47 horas semanales y de allí hasta llegar a 42 horas en el 2026, ha generado incertidumbre tanto entre los analistas como en los empresarios.

Aunque la medida contó con el apoyo de los partidos que respaldan al Gobierno, es cuestionada por algunos sectores, sobre todo en momentos en que la tasa de desempleo está en 15,6% a mayo de este año.

Gloria Ávila, asociada de la firma boutique Godoy Córdoba abogados, explicó a los medios que esta ley está contemplada bajo una implementación gradual, que comienza hasta los dos años transcurridos desde su entrada en vigencia, con la reducción de una hora semanal.

Es decir, a partir del 2023 se va a sentir el impacto de la ley ya que se reducirá a 47 horas semanales y así sucesivamente, hasta el cuarto año de vigencia, es decir, en el 2026, donde se cumplirá con la total reducción de seis horas que corresponderán a las 42 horas semanales.

Ahora bien, respecto a los retos que tienen las empresas, se presenta un efecto dominó generado de acuerdo al recargo por el trabajo suplementario y demás acreencias laborales. Esto obligaría a los empleadores a buscar eficiencias laborales y de producción, sin que afecte la operación y los servicios que ofrecen.

Sobrecostos

La experta considera que es importante tener en cuenta que, con base en el incremento en los costos laborales que se avecinan, es posible que las empresas tomen medidas drásticas que exijan ajustes en la operación: podrían no generarse nuevos puestos de empleo en Colombia, dejarse estáticas las condiciones de trabajo actuales y el precio de los bienes y servicios se verá impactado, destacó la firma.

Según cálculos entregados por la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), el plan dejaría un costo anual cercano a los $26,9 billones. Lo anterior teniendo en cuenta que, para cubrir la carga de las horas no trabajadas en la semana, se tendrían que destinar $85.309 por cada uno de los 6,2 millones de empleados que en el país trabajan más de 40 horas a la semana.



Sin embargo, afirmo Ávila, no todo es negativo. Pues los pros que se presentan se centran en los trabajadores a quienes les apliquen las normas de trabajo y sus límites. Es decir, quienes no ejecuten actividades que puedan catalogarse de dirección, confianza o manejo, tendrán la posibilidad de generar horas extras y aumento en la base de su liquidación de sus acreencias laborales. (Ver más Finanzas Personales)

Asimismo, se presentará un mejor balance en la vida personal y familiar de los trabajadores, influyendo positivamente en el clima laboral.

En la región

Pero esta situación no se presenta solo en Colombia. De acuerdo a la firma OBS Business School, Colombia y Perú son países que tienen unas proyecciones de empleo complejas y, por ende, requieren de acciones que les permitan dinamizar la creación de nuevos puestos de trabajo.

Al respecto, Claudio Aros, colaborador de la firma, destacó que “en estos momentos el foco está puesto en el número de horas de trabajo. Dijo que en la actualidad existe en una encrucijada en la que todos los interlocutores buscan redefinir las relaciones laborales (y vitales), apremiados por la necesidad de hallar un nuevo equilibrio. Por una parte, los empresarios quieren seguir manteniendo el objeto de su función, pero, por otra parte, los sindicatos, que han sido los que han fijado las condiciones del trabajo, ven que cada vez tienen menos fuerza por la desregularización del empleo”.

“Uno de los investigadores que más ha insistido sobre la idea de reducir la jornada laboral de forma obligatoria ha sido el economista norteamericano Jeremy Rifkin. En una de sus posturas augura un futuro de decadencia en el que habrá millones de personas infraempleadas o que simplemente no tendrán trabajo dado el actual sistema que en su dinámica no consigue disminuir el desempleo”, detalló sobre el informe el colaborador de OBS.