A VECES LAS COSAS NO SALEN COMO SE PROGRAMAN
Perspectiva. Historia de posesiones presidenciales

Archivo El Nuevo Siglo

El próximo 7 de agosto se posesionará Gustavo Petro en un evento que según lo que se ha conocido se haría en la Plaza de Bolívar, para lo cual la Presidencia trabaja en los detalles para que todo salga como se quiere. Sin embargo, en este acto en anteriores oportunidades se han presentado hechos que no estaban en el libreto y que hoy todavía se recuerdan.

Para comenzar vale señalar que Manuel Antonio Sanclemente no estuvo en la posesión el 7 de agosto de 1898, pues no pudo trasladarse de su residencia en Buga, Valle, a Bogotá, debido a sus quebrantos de salud y también por su avanzada edad. Entonces tenía 85 años.

Como consecuencia en esa fecha tomó posesión su vicepresidente José Manuel Marroquín.

Sanclemente ya un poco mejor de salud logró llegar a Bogotá y posesionarse ante el Congreso el 3 de noviembre de 1898.

En la posesión del general Rafael Reyes el 7 de agosto de 1904 se presentó un hecho anecdótico, pues el presidente del Senado, Joaquín Fernando Vélez, también conservador, se negó a tomarle el juramento porque lo derrotó en las elecciones de febrero de ese año por estrecho margen y no aceptó el resultado.  

Vélez impugnó por un supuesto fraude en La Guajira, por lo que se nombró una comisión que hizo un nuevo escrutinio en esa zona, la cual se ratificó la victoria de Reyes.

Como consecuencia el presidente de la Cámara, José Vicente Concha, tomó el juramento al general Reyes. 

También hay una curiosidad con el conservador José Vicente Concha, pues se posesionó como presidente de la República el 7 de agosto de 1914, días después de que estallara la Primera Guerra Mundial.

Igual llama la atención que cuando Miguel Abadía Méndez ganó las elecciones de l926, para todos era claro que no habría primera dama porque tiempo atrás falleció su esposa Felisa Santamaría Restrepo, con quien tuvo cinco hijos.

Con lo que nadie contaba es que el político conservador de 59 años contrajo nupcias con Leonor de Velasco Álvarez el 5 de junio de 1926, es decir menos de dos meses antes de posesionarse.

Abadía Méndez asistió a su posesión con Velasco, una de las primeras damas más jóvenes que se ha tenido, pues apenas contaba con 18 años. 

El segundo presidente de la llamada República Liberal, después de más de tres décadas de hegemonía conservadora, fue Alfonso López Pumarejo, quien se posesionó el 7 de agosto de 1934 en lo que fue su primer periodo.

Los periódicos de la época señalan que la ceremonia de posesión de López Pumarejo fue solemne e imponente, pero lo más llamativo, viéndolo con los ojos de hoy, es que la Plaza de Bolívar y las calles adyacentes estaban repletas de gente venida de todo el país para observar pasar al nuevo jefe de Estado y escuchar por los parlantes instalados el discurso que hizo en el salón central del Capitolio.



Juró ante Corte Suprema

El conservador Laureano Gómez se posesionó el 7 de agosto de 1950 ante la Corte Suprema de Justicia, siendo hasta ahora el único mandatario al que un juez toma juramento, pues lo establecido es que lo haga el presidente del Senado.

Ello ocurrió porque en ese momento el Congreso estaba cerrado por decisión a finales de 1949 del entonces presidente conservador Mariano Ospina Pérez, en reacción a que las mayorías de congresistas liberales querían adelantarle un juicio político por el Bogotazo, debido al asesinato del líder Jorge Eliécer Gaitán.

También cabe mencionar que, en 1966, en su posesión el liberal Carlos Lleras Restrepo no contaba con la intervención fuera del programa oficial de algunos parlamentarios seguidores del general Gustavo Rojas Pinilla, encabezados por su hija la entonces senadora María Eugenia Rojas, para criticarlo.

La Congresista leyó una constancia en que fue prolija en elogios al gobierno de su padre entre 1953 y 1957, producto de un golpe militar, y dirigiéndose a Lleras Restrepo y ante la expresión atónita de los delegados de otros gobiernos que asistieron al acto, lo señaló de ser “el representante máximo de la plutocracia que se toma el Estado y asume ahora la totalidad del poder”. 

También se cuenta en el anecdotario de las posesiones presidenciales algunas frases en discursos que han sido polémicas, como cuando el liberal Alfonso López Michelsen el 7 de agosto de 1974, al hacer mención al diferendo limítrofe de Colombia con Venezuela, llamó "Golfo de Coquivacoa" al Golfo de Venezuela, que era el nombre original que le dieron los indígenas que habitaban esa región.

Sin embargo, los venezolanos siempre lo han llamado Golfo de Venezuela, nombre establecido en 1528 como parte de la Gobernación del Golfo de Venezuela y el Cabo de la Vela.

El presidente López revivió el debate por este conflicto fronterizo con el vecino país, que al día de hoy sigue sin resolverse.

En tanto que la toma de posesión de Belisario Betancur el 7 de agosto de 1982 es una de las que ha contado con las mayores medidas de seguridad, debido a la fuerte actividad de las guerrillas de las Farc, Eln y M-19, con las cuales emprendió diálogos de paz. 

Más situaciones

La posesión presidencial es cuidadosamente preparada por el personal de protocolo, pero solamente en la César Gaviria en 1990 se hizo un simulacro el 6 de agosto con la participación del electo mandatario.

Todo se hizo como debería ocurrir el 7 de agosto: el trayecto a pie con su esposa Ana Milena desde el Palacio de San Carlos hasta el Capitolio, el operativo de seguridad, la televisión y la toma de juramento al lado de la estatua de Rafael Núñez.

Mientras que, en la posesión para su segundo mandato de Álvaro Uribe en 2006, también se presentó un hecho inusual, cuando la entonces presidenta del Senado, Dilian Francisca Toro, le puso la banda presidencial al revés.

En tanto que durante la posesión de Iván Duque el 7 de agosto de 2018 el fuerte viento fue protagonista, al punto que por la televisión todo el país vio como un asistente tuvo que sujetar con todas sus fuerzas para que no le arrancara el paraguas con que protegía de la leve lluvia al Mandatario mientras daba su discurso.