Mundial no hubo, apostemos por una mejor liga femenina

Foto FIFA

Con la candidatura del Mundial femenino para Colombia pasó lo que tenía que pasar. No podíamos pretender en ningún momento que el optimismo nos nublará la razón, no era admisible para una entidad seria que la candidatura con menor nota en la evaluación, que ellos mismos hicieron, ganará.

La situación política era importante, no digo la del país, sino la de la FIFA, la guerra interna que tienen en los cuarteles de Zúrich, los representantes de UEFA con Gianni Infantino iba a ser un punto a tener en cuenta; de hecho, los votos UEFA fueron para Colombia porque estaban en contra de Infantino, los de Conmebol fueron para Colombia porque hubiera sido un gran papelón haber hecho tanto escándalo desde la Confederación Suramericana de Fútbol por Colombia y votar por otro, el gran problema es que los directivos del Continente, que estaban haciendo la búsqueda de votos decidieron no voltear a ver a los africanos; primero, la barrera idiomática es un problema para los suramericanos, en algún momento me lo dijeron en un congreso del Comité Olímpico Internacional, “cuando quieras ganar una elección, siempre vete con los africanos, ellos votan en bloque y son varios votos a tu favor”.

Estuvo claro que en las votaciones que hacía África no miraron y eso tuvo su daño colateral, pues la Concacaf tiene varios acuerdos comerciales con la Confederación de Fútbol Africana, son partners, son cercanos y además -ojo a esto- todos votan en bloque, así que las explicaciones en donde decían que estaban sorprendidos por lo que había hecho Concacaf, pues demuestra dos cosas; primero, que no tienen ni idea de cómo están la cosas políticamente en su región o, sencillamente, no hicieron la tarea de buscarlos.

Voy a explicarles un poco la situación. Primero, las opciones que tenía Colombia eran mínimas, nulas; sin embargo, por la pandemia y la retirada de Japón y Brasil, de un momento a otro, un proyecto que entró a participar con lo mínimo requerido pasó de ser la de menos chances a realmente tener oportunidad, quizá esa la razón principal por la cual no se vio una campaña en pro de Colombia como mundial, lanzaron un video a falta de una semana para la elección, pero no hubo una persona haciendo lobby constante con las otras federaciones, se vio a la capitana de la Selección, Natalia Gaitán, haciendo fuerza en redes sociales, en medios de comunicación.

Ahora, ¿por qué la capitana de la Selección tomó la vocería? Sencillo, al ver que no hay gestión de las grandes cabezas del fútbol colombiano, la capitana del equipo decidió echarse al hombro la candidatura y con sus medios trató de sacarla adelante, la realidad es que esta candidatura estuvo impulsada por la ilusión y los sueños de todas las mujeres que juegan fútbol en este país y que buscan más equidad.

No nos digamos mentiras, en este momento en Colombia no hay una infraestructura sólida para el fútbol femenino, recién se está consolidando una liga profesional, y puede que tarde bastante tiempo en consolidarse, digo, si la liga masculina aún tiene los problemas que tiene y eso que vienen “consolidándola” desde 1948, ahora imagínense cuánto podrá tardar la liga femenina.

Claro, antes que criticar o buscar culpables sobre la falta de constancia en la liga femenina, hay que entender que es una disciplina en teoría “nueva” aunque desde los años 90 ya veíamos proyectos de fútbol femenino, lo cierto es que este creció en el país en un ámbito “amateur”, y de qué manera; creció muchos de los “grandes” resultados que hemos tenido se dieron con este modelo, pero el hecho de estar tanto tiempo así, le hizo perder mucho espacio comercial, ahora que recién empieza la liga, que por fin los diferentes directivos de equipos decidieron apostar -así fuera obligados- por el fútbol femenino tienen que empezar a labrar un camino comercial para él.

Ojo, que a pesar que el fútbol es el deporte que más se ve y se consume en este país, no es tan fácil su comercialización; sino que lo diga el Independiente Santa Fe, que recién el año pasado andaba sin patrocinadores en su camiseta, imagínese usted si un equipo con historia, trayectoria, títulos, sufre para conseguir patrocinadores, ¿cómo será un equipo de fútbol femenino, una disciplina que apenas está sacando la cabeza y tiene que darse a conocer?

 

Esfuerzos

 

Viendo todas estas situaciones que se viven en el día a día del fútbol femenino, la opción de albergar un mundial parecía una salida rápida para el crecimiento de la disciplina, al final el pensamiento colectivo era: ¿“cuándo más van a invertir toda la plata que van a invertir para el mundial”? Y tenían toda la razón sería difícil, idílico, casi imposible que la Federación y el Gobierno decidieran invertir en el desarrollo para promover este deporte.

No vamos a decir que el Gobierno, en cabeza del Ministerio del Deporte, no ha hecho esfuerzos grandes por ayudar al fútbol femenino y a diferentes deportes del género, que tratan de consolidarse; es más, la semana que pasó escuché al ministro, Ernesto Lucena, decir que estaba dispuesto a salir a buscar patrocinadores para las diferentes disciplinas, lo cual está muy bien, claro que entiende uno que con la situación actual del país va a ser muy difícil que las empresas salgan a patrocinar uno o varios eventos deportivos cuando recién estarán tratando de levantarse, tras el golpe fuerte que les dio el Covid-19.

La realización del Mundial femenino prometía un crecimiento meteórico y hasta cierto punto, necesario para nuestro fútbol femenino, en ese crecimiento por supuesto que estaba la consolidación de la liga, pero no nos digamos mentiras, y lo expresé la semana pasada; la liga femenina no debía ser una consecuencia del mundial femenino, sino una necesidad, una realidad de nuestro fútbol y no porque la Conmebol la exige para competir en torneos internacionales, o porque la FIFA quiera, sino porque nuestras futbolistas lo merecen.

El día de la elección, muchas personas se subieron al bus del fútbol femenino, se “pusieron” la camiseta por las futbolistas, por su causa, y eso está muy bien, espero que sigan con la camiseta puesta, aún si no hay mundial, que así como clamaban por un evento así para el país, clamen con vehemencia y fuerza por una liga digna para las jugadoras, para que sean tratadas con mayor equidad, para que la cultura del fútbol femenino siga creciendo, al final depende de todos nosotros aportar un granito de arena, ya no fue por el mundial, pero al menos que sea por la liga.