IndieBo 2020, un viaje tecnológico a través del séptimo arte

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USAR LAS herramientas de última generación para explorar un mundo desconocido y reconstruir la experiencia tradicional alrededor del séptimo arte es el reto al que se enfrentó la sexta edición del Festival de Cine Alternativo de Bogotá (IndieBo), que se llevará a cabo del 16 al 26 de julio.

Así lo expresó el argentino Marcelo Panozzo, director artístico de IndieBo en entrevista con EL NUEVO SIGLO, quien además habló acerca de la programación y lo que ha significado la pandemia para el sector. 

EL NUEVO SIGLO: ¿Cómo se llevará a cabo esta cita obligatoria de Colombia con el cine en la nueva “normalidad” que vive el mundo?

MARCELO PANOZZO: Hay que tener en cuenta que no todo el mundo vive la tan ansiada nueva normalidad, y que muchos países de América Latina siguen con situaciones de confinamiento. Entonces, ese es el estado para el que fue pensado IndieBo este año. Y para el que fue pensado también cuando a comienzos de enero empezamos a imaginar una edición en la que el cine sirviera como puente entre culturas y una forma única de viajar; no imaginábamos que ese slogan iba a ser tan contundente con la pandemia encerrándonos en nuestras casas y haciéndonos temer al contacto con el otro. Por fortuna, el cine nos hará salir y contactarnos con otros: justamente lo que no podemos o tememos.

ENS: ¿De qué manera afectó la pandemia en lo que se tenía planeado para el Festival desde un principio?

MP: Alteró nuestros planes de manera radical, pero en un sentido que hoy podemos ver como muy positivo. Es obvio que sería fantástico poder andar por la calle, ir a la sala de cine y juntarnos con amigos, amigas a comer y a hablar de las películas. Pero que eso no se pueda hacer como solíamos hacerlo no significa que no podamos hacerlo de otro modo. Y allí nos hemos enfocado, en tener una programación con más de 40 estrenos exclusivos para Colombia, pero además, tratar que un festival no sea “solo películas”. Los festivales no son eso, son construcción de ciudadanía, acceso a la cultura, conexión entre las personas, circulación de ideas y momentos compartidos. Y para eso se trabajó tan fuerte como en la programación, para que la experiencia y las posibilidades de conectar a las personas estén presentes.

ENS: Ha estado en diferentes eventos de cine en otros países ¿Qué tan fácil fue realizar la programación de este festival en un mundo tan competido como lo es el del séptimo arte?

MP: Existe una cadena de explotación en el negocio del cine que tiene que ver con las llamadas ventanas. En esa división que sirvió durante décadas pero que ya no es útil, los cines eran el primer eslabón de la cadena, en el medio estaba el DVD o el video doméstico, y el último punto de la explotación era la TV. La llegada del streaming lo cambió todo. Y la pandemia profundizó ese cambio. Pero hay productores que sienten que poner las películas en un formato on-demand es condenarlas a recorrer el tramo final de su explotación. Es un punto de vista que no tiene que ver con lo que sucede actualmente, sobre todo este año, pero a la vez es comprensible. En el otro extremo, hay una buena cantidad de productores que entendieron que sus películas se iban a quedar sin público, y que la experiencia de festival podía ser también online sin limitar de ningún modo las chances posteriores de los filmes. Es más, lo más posible es que se trate de un canal de difusión que los potencie.

ENS: ¿Cuáles serán las principales sorpresas de esta sexta edición?

MP: Parte de mi tarea tenía que ver con tomar un legado que existía y gozaba de buena salud. IndieBo es un festival como ningún otro, con su mezcla de cine y tecnología, con el modo en que la ciudad se enciende y se asocia a la fiesta. Por supuesto que es grande la tentación de cambiar cosas, pero el festival tiene una personalidad muy fuerte y allí lo más lógico es cambiar poco en términos de estructura. Porque hay un punto fundamental: cada año el festival es distinto y esto es así porque el cine cambia, las películas cada año nos dicen cosas diferentes y nosotros no las recibimos todas las veces igual. Entonces, el trabajo es el de curar un grupo de películas que interpelen al público, que lo enamoren, que nos cuenten algo tangible acerca de cómo está el cine y cómo está el mundo. De todos modos, la gran “sorpresa” es algo que fue sorpresa también para nosotros: gracias a la modalidad online podemos llegar a todo el país y eso es maravilloso.

ENS: ¿Cuál será el eje principal del festival para este año?

MP: La idea es la de viajar a través del cine, que es lo mejor para este momento de crisis, incertidumbre y confinamiento. Y como decía, además del trabajo de curaduría artística, el habitual empeño de IndieBo por estar cerca de experiencias disruptivas en tecnología, este año encuentra su máximo reto: usar herramientas de última generación no para asomarnos a lo desconocido, sino para reconstruir algo que conocemos, amamos y extrañamos, como es la experiencia comunitaria del cine.

ENS: ¿Cuáles son esas películas que los colombianos no se pueden perder?

MP: ¡Qué difícil! En principio al haber más de 40 películas de estreno exclusivo en Colombia, podría decir que la oportunidad es ahora. ¡Hay que verlas! Es difícil que muchas de esas películas luego vayan a Netflix por ejemplo. Seguramente algunas sí, pero pocas. Y habrá que ver cómo se recupera el tema de los estrenos de cine en las salas.

Hay fantásticas historias acerca de cómo la vida moderna nos exige soluciones extraordinarias como “Aren't You Happy?”, “Douze Mille”, “Africa”; hay comedias de distintos tipos como “Frances Ferguson”, “Lava”, “Jesus Shows You the Way to the Highway”; hay documentales de los más grandes creadores como “State Funeral”, “Nomad: In the Footsteps of Bruce Chatwin”, “Mayor, el homenaje al gran Julien Temple”; hay cine para niños curiosos, hay cine musical de alto voltaje como “Felix in Wonderland”, “Hello Hello Hello: Lee Ranaldo”, “Electric Trim”, “Max Richter's Sleep”; y hasta cine dentro del cine como “Memory: The Origins of Alien o The Forbidden Reel”. También hay cine colombiano en estreno y talentos colombianos haciendo películas en diversos lugares del mundo como el documental “Un hombre alado, sobre Gustavo Cerati”, o “Sufi, Saint and Swinger”.

ENS: ¿Cómo ha avanzado el cine independiente en Colombia?

MP: Ha avanzado muchísimo en los últimos años. El éxito en los festivales, los propios del país, el hecho que sea el país de Latinoamérica al que se le viene prestando atención especial de parte de los programadores del mundo. Ahora, la pandemia viene a poner un signo de interrogación, sobre todo ha golpeado muy pero muy fuerte a todo el sector audiovisual, y en particular al cine independiente. Harán falta ideas disruptivas y políticas para hacer que ese talento, que está allí, vuelva a las pantallas de cine lo antes posible.