¿En ruta de prohibir plástico de un solo uso?

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Mientras se aprobó un proyecto que restringe la utilización de estos materiales en una zona geográfica, se tramita una iniciativa que hace lo mismo en todo el territorio nacional

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El archipiélago de San Andrés no volverá a ver los pitillos, las tapas plásticas que cubren los vasos de café, los vasos desechables, ni ningún elemento de poliestireno (también conocido como icopor).

Esto gracias a una decisión del Congreso en la que prohíbe los plásticos de un solo uso en la isla, un proyecto piloto que, según el ponente, se espera se extienda a todo el país.

La iniciativa establece una transición de dos años, luego de su promulgación, para que se reduzca el uso de plásticos de un solo uso, promoviendo el emprendimiento e innovación de materiales biodegradables amigables con el medio ambiente. Por ahora, de manera inmediata se tendrán que implementar campañas pedagógicas de cultura ciudadana tanto con los isleños como con los turistas.

Para el senador liberal Guillermo García, coordinador de ponentes, “es un gran avance para proteger a San Andrés y Providencia y la reserva marina Seaflower de 350.000 kilómetros cuadrados, tanto de las toneladas de basura como de los desechos que son arrojados por buques y cruceros que visitan la isla”.

Según el parlamentario, es importante replicar esta misma iniciativa a otras regiones y ciudades colombianas que hoy viven este mismo flagelo de contaminación, como Barranquilla, Puerto Colombia, Tumaco y Buenaventura.

Contraproducente: Acoplásticos

Sin embargo, la industria no celebró el anuncio, según un comunicado de Acoplásticos, gremio que reúne a los productores de plástico, calificó la iniciativa aprobada por el Senado de inconveniente en materia “ambiental, económica y fiscal”.

Según el comunicado de Acoplásticos, “San Andrés ya tiene hoy una solución real al manejo de todos los residuos plásticos, pues cuenta con una Planta Generadora de Energía (RSU) a partir de estos desechos, en la que el Estado ya ha hecho una inversión cercana a los $30.000 millones. Esta planta, según ha anunciado el Ministerio de Vivienda, ya está instalada y entrará en funcionamiento en noviembre de este año”.

“Resulta contraproducente prohibir bolsas, empaques y otros artículos plásticos en San Andrés, pues ya se han ejecutado las inversiones e instalado los equipos para convertir en energía los residuos de estos materiales. De prohibirlos, incluso el mismo funcionamiento de la planta puede estar en riesgo. Los plásticos en San Andrés cumplen un rol fundamental para evitar el contagio de enfermedades o accidentes en playas y piscinas. Si ya existe la solución a la gestión de estos desechos, no resulta conveniente prohibirlos. Con la Planta de Generación de Energía a partir de residuos, San Andrés se convertirá en un verdadero ejemplo de sostenibilidad en el Caribe”, aseguró Daniel Mitchell, presidente de Acoplásticos.

¿En todo el país?

De manera simultánea hace trámite otra iniciativa que pretende prohibir los plásticos de un solo uso en todo el país, comandada por el representante a la Cámara, Juan Carlos Losada, del Partido Liberal, y que ya fue aprobada en primer debate de la Comisión Quinta. Se espera que continúe su trámite en la próxima legislatura.

Este proyecto pretende restringir la fabricación, importación, venta y distribución de empaques para alimentos y bebidas como pitillos plásticos, cubiertos desechables y botellas.

Losada de dijo a EL NUEVO SIGLO que “queremos prohibir los plásticos de un solo uso de aquí al año 2025. Hay unos plásticos que se prohibirían a partir de 2021, que son plásticos más fáciles de prohibir que son los vasos, platos y cubiertos plásticos y también los pitillos. Y luego en 2025 se prohibirían los plásticos que requieren un mayor tiempo, por ejemplo, las bolsas plásticas, las botellas y los plásticos de las industrias alimentarias”.

Camino internacional

La prohibición de los plásticos de un solo uso ya comenzó en el mundo. Canadá, por ejemplo, tomó la decisión de prohibirlos el pasado lunes, el encargado del anuncio fue el primer ministro, Justin Trudeau.

La prohibición que comenzará a regir a partir de 2021 busca acabar la polución por plástico que “se ha convertido en una plaga mundial. Como padres, cuando llevamos a los niños a la playa tenemos que buscar arena que no esté colmada de plástico, de botellas o espuma de poliestireno”.

La iniciativa canadiense obliga, también, a los fabricantes a realizar un plan de reciclaje que quita la responsabilidad de los municipios y la coloca en manos de los productores. La decisión se tomó luego de que Canadá, Francia, Alemania, Reino Unido e Italia, así como la Unión Europea suscribieran, durante la cumbre del G7 en Quebec, un compromiso para terminar con la polución en los océanos.

En marzo el pleno del Parlamento Europeo también eliminó los plásticos de un solo uso. Entre los productos a eliminar están los cubiertos y platos plásticos, los pitillos, los copitos de algodón (cuyo aplicador es plástico), los palos de plástico que sostienen los globos y los recipientes de icopor.

En su momento la Comisión Europea afirmó que “más del 80% de la basura hallada en el mar es plástico. Los productos cubiertos por esta legislación constituyen el 70% del total de los desechos marinos. Debido a su lento proceso de descomposición, el plástico se acumula en mares y playas, en la Unión Europea y en el mundo. El plástico es ingerido por los animales, como tortugas, focas, ballenas y aves, y también por peces y mariscos, por lo que acaba llegando a nuestros platos”.

“La ley se demoró, pero llegó”

Según Manuel Guzmán-Hennessey, director del Klimaforum Latinoamerica Network, la ley se demoró, pero “es mejor que llegue tarde a que nunca llegue. Hoy registramos como una realidad la contaminación que está siendo atendida por más de 60 países. Esta es una noticia positiva, desafortunadamente el problema es muy grande”.

El experto sostuvo que el plástico no es malo “en un principio se habló que el uso masivo de plásticos era un problema, hoy podemos decir que no todos los plásticos son igual de fáciles de reciclar y que hay plásticos que prestan un enorme servicio en la medicina, en la salud en la mecánica, esos plásticos deben permanecer y se debe incentivar el uso”.

Sin embargo, aclaró que “lo que es nocivo es el residuo plástico, cuando va a los océanos o los ríos pues afecta los ecosistemas desde el punto de vista de la generación de un desecho. Hay plásticos favorables que no causan daño y hay otros en virtud del uso, no de la composición química, generan problemas”.