América Latina perdió la dimensión política: Fernando Cepeda

Cortesia

REFLEXIÓN DEL EXMINISTRO FERNANDO CEPEDA SOBRE EL MOMENTO POLÍTICO

El exministro Fernando Cepeda Ulloa es reconocido desde hace varios años no, solo por su trayectoria académica, política y diplomática, sino porque ha sabido interpretar sin apasionamientos el contexto de la realidad política nacional y mundial.

En diálogo extenso con EL NUEVO SIGLO, el experto presenta un panorama de la actualidad que vive América Latina, en un momento en el que el hemisferio se mueve entre un giro a la izquierda, la pandemia y la que llama “desconexión” entre sus dirigentes y las necesidades de la gente.

 

EL NUEVO SIGLO: ¿Cómo ve el panorama político actual en Latinoamérica?

FERNANDO CEPEDA ULLOA: Yo creo que en todos los países se observa un deterioro muy grande de los partidos políticos y, en general, del sistema político, de sus instituciones, del Gobierno, el Congreso, el poder judicial, la sociedad civil, los medios de comunicación. En síntesis, el sistema político no está funcionando bien porque ha habido cambios muy importantes en la sociedad, y no han sido bien asimilados.

Hay Gobiernos que se han elegido con la mitad o menos de los electores, hay otros que siendo elegidos con todos los mandatos legales no cuentan con el apoyo de la ciudadanía que es lo que da la legitimidad, muchas instituciones han perdido el respaldo ciudadano. Las encuestas muestran que los ciudadanos no creen en las instituciones, no creen en los partidos políticos, no creen en la justicia, eso es tremendo.

ENS: ¿O sea, es un desgano total de la gente por participar en las decisiones que le afectan a diario?

FCU: Así es, es un profundo desgano. La desconfianza, la pérdida de credibilidad, ha sembrado un desencanto con la política, con los políticos, con la democracia, con las instituciones.

En el caso colombiano usted no ve a los políticos, no ve a las instituciones, no ve a la sociedad civil. Usted no ve dirigentes en este país, uno queda perplejo. De alguna manera usted podrá decir que el Gobierno está solo, nadie está empeñado en ayudarle a que saque adelante sus políticas, sus propuestas, su agenda. Todo mundo está perplejo, como observando, y como que nadie hace nada, ni siquiera opinar.

Lo que estamos viendo hoy es lo mismo de hace un mes, de hace seis meses, de hace un año, lo que pasa es que dejamos que las cosas ocurran y no nos preguntamos qué podemos hacer.

ENS: ¿A qué se debe esa pérdida de liderazgo?

FCU: Todo esto desemboca en un debilitamiento de la representatividad, nadie se siente representado por las instituciones, por los partidos, por los grupos de interés, entonces no hay cómo canalizar el descontento, no hay cómo ayudar.

Y aparte de eso se van proclamando y defendiendo análisis muy pesimistas sobre la situación, como que no se reconocen los logros, no se reconocen los avances. Entonces en un país donde no se enseña la historia colombiana, donde no hay educación cívica, es lo que digan algunas personas en forma brutal sobre lo que ha sido el país.

ENS: ¿Pero es en todos los países?

FCU: Claro, no es solo en Colombia. Fíjese en Chile que ha tenido unas características muy diferentes a las de Colombia pero que además representaba como el modelo económico no solo en América Latina sino en el mundo. Chile realmente hizo unos cambios económicos y sociales pero descuidó la dimensión política, se engolosinó con el cambio económico, con el progreso, con las estadísticas que le decían que todo había funcionado de manera ideal, pero descuidó la dimensión política.

La dimensión política es esa conexión entre los gobernantes y los gobernados, es la conexión del Gobierno con la sociedad civil. Eso ocurre en el mundo entero, pero particularmente en América Latina usted puede hablar de la desconexión. Cómo es posible que a los factores difíciles, complejos, que todos conocemos sobre Colombia, usted agrega el terrible impacto de la pandemia, no anticipamos que puede ocurrir un desbordamiento social, una crisis social muy grande. Cuántos  funcionarios tenemos que pagar para identificar nuestras necesidades, nuestras carencias: pagamos el Congreso, el Gobierno nacional, las Asambleas, los concejales. Todo parece indicar que estos señores no hacen el oficio, ellos son los primeros que están perplejos porque no pueden hacer nada, ese ejército de políticos debería tener la capacidad de influir sobre la ciudadanía.



ENS: ¿Qué pasó en Chile? Nosotros le copiamos muchas cosas, pero ellos van a cambiar su Constitución, que es de la misma edad de  la nuestra...

FCU: En Colombia la gran virtud de la Constitución del 91 es que fue producto de un proceso de concertación no solo de todos los partidos políticos, incluyendo la izquierda y la guerrilla desmovilizada, sino que además se promovió un proceso de participación de toda la ciudadanía, por eso la gente se siente identificada con esa Constitución. Pero más importante que eso, es que para que ese proceso fuera de verdad y no de papel se creó una Corte Constitucional, y esa Corte Constitucional hoy tiene reconocimiento mundial porque ha tenido la inteligencia y el coraje de innovar, de tomar decisiones muy audaces que han ayudado a superar conflictos sociales. En cambio en Chile no existe un tribunal constitucional con las características de nuestro tribunal. Nuestra Corte Constitucional ha cumplido un papel, si se quiere, pacificador en Colombia inclusive en los procesos de paz que hemos tenido.

ENS: ¿Pero qué pasó en Chile? Ellos han tenido una democracia fuerte después de la dictadura…

FCU: En Chile hubo un período de 30 años de colaboración entre los partidos políticos de derecha, centro e izquierda, o sea los enemigos políticos, es lo que se llama la convergencia. Y lograron gobernar 30 años, es la época gloriosa de Chile, fue algo muy parecido a nuestro Frente Nacional. Pero la relación Gobierno-ciudadanía parece que se deterioró.

Hace poco vino aquí a un foro una exministra chilena de derecha, ella comentó que “no supimos defender esos 30 años y en cuestión de días adoptamos la narrativa de izquierda que estaba basada en los problema sociales no resueltos”. Por eso Sebastián Piñera (derecha) dijo la noche de la elección de constituyentes: “Nos han enviado un mensaje muy fuerte: que no estamos sintonizados”.

Y fue un mensaje para el Gobierno y para la convergencia de los 30 años; por ejemplo, la democracia cristiana no obtuvo sino una sola silla en la convención constitucional, demostró una carencia absoluta de dirigencia en lo que fueron esos 30 años gloriosos.

Es algo muy similar a lo que está sucediendo en nuestro entorno, por eso hay que estudiar el caso chileno y aprender la lección. Yo me pregunto cuántos dirigentes colombianos han ido a Chile a preguntar qué pasó con el descontento social en 2019 cuando en pocos días acabaron 20 años de progreso, algo muy similar a lo que nos está pasando aquí: ¡nadie ha ido!

ENS: ¿Cómo ve nuestra relación con vecinos que también han estado ‘desconectados’, por ejemplo Perú y Ecuador?

FCU: Por fortuna en Ecuador ganó una persona más ligada a la manera de ser colombiana, el presidente Guillermo Lasso, y fíjese que inmediatamente se posesionó vino a visitar Colombia, eso es muy importante porque si no estaríamos atenazados entre un gobierno hostil como es Venezuela y otro como Ecuador (si hubiera ganado Andrés Arauz, izquierda), pero por fortuna eso no sucedió.

En Perú ya es casi seguro el triunfo de Pedro Castillo, y eso tiene un efecto muy grande en Colombia. No olvidemos que el Virreinato de la Nueva Granada estaba en Lima. Perú estaba creciendo mucho más que Chile en los últimos años. Ecuador había tenido con Rafael Correa un progreso que no se puede negar.

Y Colombia representa un modelo político que deja perplejo a los observadores que no saben cómo interpretar este país que ha tenido guerrillas, crimen organizado, pero también una democracia muy respetable y respetada y un manejo macroeconómico que es elogiado mundialmente.

Cómo es posible que en esa situación no pueda existir un régimen de izquierda en Colombia. Le pongo un ejemplo: el paro del 28 de abril estaba anunciado desde hacía más de un año, la reforma tributaria fue un factor que exacerbó pero no fue el factor que generó la protesta.



ENS: Habla usted de un régimen de izquierda. ¿Lo ve viable en el mediano plazo en Colombia? 

FCU: No lo descarto, por supuesto que no. No habría inconveniente en que en Colombia tuviéramos un Gobierno de izquierda. Por ejemplo, Amlo era un izquierdista por definición, era el terror, pero hoy no hay un mejor amigo de Estados Unidos en América Latina que Amlo, amigo de Trump, no reconoció el triunfo de Biden sino hasta cuando el Congreso después de la insurrección del 6 de enero lo proclamó. Blinken ya estuvo en México, la señora Harris acaba de regresar. Entonces no hay inconveniente en que haya un Gobierno de izquierda como lo hubo en Francia con Mitterand, con Hollande o con Tony Blair en Inglaterra.

Lo que produce preocupación en Colombia es un gobierno de izquierda dirigido por una persona que no tenga las calidades de estadista, una persona que no respete la democracia, las reglas del juego. Ese es el problema. En cualquier democracia es normal que haya gobiernos de todas las tendencias, el problema es encabezado por quién. En Perú, por ejemplo, el problema es si el señor Castillo, que se declara marxista-leninista, tiene esas condiciones.

ENS: Pero con pocas excepciones, Latinoamérica está girando otra vez hacia la izquierda…

FCU: Así es. No ocurrió así en Ecuador, ni en Brasil, y digamos que Argentina ha sido peronista desde siempre. Cardozo en Brasil es el autor de todos los libros que usan las facultades de sociología en América Latina, y no hay un Gobierno más progresista, más responsable, más institucional que el de Cardozo.

En Colombia, por ejemplo, Clara López Obregón tiene todos los apellidos oligárquicos, trabajó con López Michelsen, es su sobrina, graduada en Princeton, estudió  en Los Andes, fue ministra de Trabajo, alcaldesa de Bogotá, se casó con un hombre de izquierda. Quién se atreve hoy a decir que Clara López es una insensata, que quiso llevar el país al desastre, que polarizó al país, etc.

Es inevitable, entonces, que en un país haya Gobiernos de distintas tendencias, lo que se espera es que esas tendencias no sean extremistas sino que sea una izquierda moderada, republicana, respetuosa de las tradiciones y las instituciones.

ENS: ¿Y en Colombia sí hay algún dirigente que encarne ese perfil de estadista de izquierda con vocación moderada?

FCU: Yo diría que la alcaldesa Claudia López es eso: usted no la ve como una loca, insensata, botando la plata, haciendo locuras. Usted ve al senador Jorge Robled , es muy sensato, muy equilibrado, es de izquierda pero usted nunca le ha escuchado planteamientos desbordados, y así puede haber muchos más. Lucho Garzón fue un alcalde decente. Mockus es un hombre respetado, nadie diría que como gobernante hizo locuras. Peñalosa es un alcalde más  controvertido que Mockus pero todo mundo reconoce que es un hombre serio, dedicado, trabajador, dos veces alcalde, pero sin duda ha transformado la ciudad.

Hoy nadie duda de que el país necesita reformas, nadie sabe cuáles, pero nadie, ningún empresario se opondría a que en Colombia haya esas reformas que necesitamos. La revolución impone los cambios, el transformismo necesita concertación y no todos están de acuerdo. Entonces es muy difícil manejar un Gobierno transformista.

ENS: ¿En este contexto latinoamericano, cómo ve a Nicaragua y Venezuela?

FCU: Mire, Centroamérica está en una pésima situación con excepción de Costa Rica. Nicaragua es un verdadero desastre, Ortega no tiene el apoyo ciudadano, está desconectado, cada día se deteriora más. Y lo de Venezuela es cada día peor. Es dramático que el país más rico en petróleo del mundo esté en esa situación.

Hoy es muy difícil hablar de golpe de estado, no es tolerable, tampoco es tolerable hablar de invasión militar. ¿Entonces, cómo hacer para que cambie el régimen en Venezuela? Pues se acabaron las manifestaciones, la gente se fue del país y los que quedaron se resignan al régimen, como en Cuba. Eso es lo que pasa

ENS: ¿Es decir, no funcionó el cerco diplomático?

FCU: Claro que no, y menos ahora con Castillo en Perú, ya el Grupo de Lima no estaba funcionando, etc. Todos los presidentes elegidos en los últimos 30 años judicializados, etc. Entonces hay que buscar otras alternativas. Yo creo que Estados Unidos está buscando, con mucha discreción, un diálogo en Venezuela.

Internacionalmente nunca hubo un verdadero concierto para tomar una acción. Entonces solo queda una presión internacional para que haya un acuerdo entre Gobierno y oposición para convocar a elecciones limpias.

ENS: ¿Qué piensa de la decisión del Gobierno Duque de reabrir la economía en medio del tercer pico de contagios?

FCU: Yo escribí algo hace como un año, recogiendo una frase de la señora Merkel: “Tenemos que aprender a convivir con el virus”. Y creo que eso es lo que estamos haciendo, reconociendo que el virus está ahí, que seguramente está más activo que antes por las manifestaciones, y reconociendo que ya no hay disciplina social.

Yo creo que no se puede someter más al sistema productivo, estamos al borde de un desastre, primero la pandemia y ahora un paro. Y eso es lo que ha pasado en el mundo entero. Es que ya el modelo de confinamiento se agotó.