Arrecia el invierno y causa más estragos en varias regiones del país

La temporada invernal continúa golpeando con fuerza en varios puntos del país. Las lluvias no cesan y los damnificados siguen aumentando en gran parte del territorio.

Así es el caso de dos mil personas que se encuentran damnificadas en las zonas rurales de la subregión de La Mojana, en Sucre, por las inundaciones que ocasionó el río Cauca.

Habitantes de la región cuentan que el tiempo es inclemente en esta zona de Sucre y el sur de Bolívar, con lluvias que arrecian todos los días, sumadas a las que se producen en la parte alta de Antioquia, que hacen que el río suba más. 

Además, de acuerdo con cuerpos de emergencia presentes en la zona, los damnificados fueron ubicados inicialmente en albergues en las cabeceras municipales, donde recibieron el apoyo de las administraciones locales. 

Uno de los municipios que más presenta afectaciones es Barranco de Loba, en el sur de Bolívar, donde ya se registran más de cinco mil afectados por las lluvias y por el aumento del nivel del río Magdalena.

Por su parte, José Ricaurte, director de Gestión del Riesgo de Bolívar, se refirió a esta situación y entregó un balance de los municipios de Bolívar que también sufren con la ola invernal.

Tenemos afectaciones en el Magdalena Medio donde Simití es uno de los municipios con más afectaciones. Por los lados de La Mojana continúa la problemática en San Jacinto de Cauca y en Montecristo hubo deslizamientos. Achí y Pinillos han tenido bastantes inconvenientes y a esto hay que sumarle lo que se vive en Magangué y Tiquisio. Estas han sido las zonas más afectadas. En los Montes de María tenemos afectaciones en Córdoba, agudizándose la problemática en el corregimiento de Tacamocho. En el Dique tenemos serias dificultades por las crecientes”, apuntó el funcionario.



Hasta el momento se registran aproximadamente siete mil damnificados en todo el departamento de Bolívar y desde la Dirección de Gestión del Riesgo aseguran que se están adelantando obras de mitigación en varios municipios.

Mientras tanto, en Santander el desbordamiento de los ríos Lebrija y Cáchira provocó inundaciones en el Bajo Rionegro, en donde está ubicado el corregimiento de San Rafael de Lebrija, donde se calcula que unas dos mil personas han quedado damnificadas.

Al momento han sido 25 municipios los afectados durante esta temporada de lluvias, de los cuales 24 ya se encuentran en calamidad pública. Un total de 3.850 familias han resultado damnificadas. Más de 1.200 viviendas, vías, puentes y centros educativos presentan daños en infraestructura”, dijo el gobernador de Santander, Mauricio Aguilar.

Pronósticos poco alentadores

De acuerdo con la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC) en un día cayeron hasta 76 litros de agua por metro cuadrado (un litro de agua por metro cuadrado es igual a un milímetro de lluvia). Esos niveles, para Saúl Ramírez, del Centro de Monitoreo Hidroclimatológico, son de muy alta intensidad.

En solo 20 minutos cayó sobre la ciudad el agua equivalente a las precipitaciones de un mes: 56 milímetros de nivel, que dejaron estragos en varios barrios del norte y la ladera de la capital vallecaucana.

El experto explicó que las lluvias se presentaron por “una onda tropical que interactuó con un sistema de baja presión en el centro del país, impulsando la entrada de humedad desde el oriente sobre el territorio vallecaucano”, pero es posible que se presenten más precipitaciones, por lo que se alerta de crecientes súbitas y deslizamientos, debido a que la temporada de lluvias no terminará pronto.

De acuerdo con la entidad, el mes de junio es el punto de transición entre la primera temporada de lluvias del año y la segunda temporada “seca” o de menos lluvias, especialmente para el área Andina. Sin embargo, se mantiene la influencia del fenómeno La Niña, que permanecerá por lo menos hasta el mes de septiembre, de acuerdo a la NOAA (Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica).

Los análisis de la NOAA son menos alentadores para quienes aspiran a una temporada seca, porque sostienen una probabilidad del 58% de que el fenómeno de La Niña se extienda incluso hasta octubre, o que pueda llegar a conectar con la temporada de invierno de fin de año.