Disidencias de Farc tendrían por lo menos 4.600 integrantes

Foto archivo El Nuevo Siglo
Son 32 grupos que hacen presencia en 20 departamentos, en más de 120 municipios y en casi 2.500 veredas

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A pesar de las operaciones ofensivas de las Fuerzas Militares y de la Policía contra las disidencias de las Farc, que han permitido neutralizar a importantes cabecillas y capturar un gran número de sus integrantes, esas estructuras continúan creciendo en todo el territorio nacional gracias a sus operaciones de “reclutamiento” de niños, jóvenes, adultos, campesinos e incluso, extranjeros.

Así se desprende del informe presentado a la plenaria del Senado por el ministro de Defensa Nacional, Carlos Holmes Trujillo, quien citando informes de inteligencia señaló que las disidencias actualmente cuentan con unos 4.600 hombres y mujeres, de ellos unos 2.600 están armados y los restantes integran las llamadas redes de apoyo y milicias, tanto rurales como urbanas.

Las disidencias que integran 32 grupos, de acuerdo con la información oficial, hacen presencia en 20 departamentos, en más de 120 municipios y en casi 2.500 veredas.

“En más de 100 municipios son muy fuertes. En otros registran una mínima presencia, pero están creciendo gracias al dinero del narcotráfico, de la minería ilegal y de otros ingresos al margen de la ley”, le precisó a EL NUEVO SIGLO el coronel de la reserva activa y consultor en seguridad y defensa, John Marulanda.

Afirmó el Consultor que “no solo las disidencias de las Farc están creciendo. También la guerrilla del Eln incrementó su presencia en más de 30 municipios y el llamado Clan del Golfo, que recluta para fortalecer sus áreas y corredores para movilizar sus cargamentos de droga y actividades criminales como la minería ilegal, la extorsión y el boleto, entre otras”.

Los servicios de inteligencia han detectado que las disidencias de la Segunda Marquetalia vienen cumpliendo estrictamente lo consignado en el “Plan Renacer Revolucionario de las Masas”, que estructuró el abatido jefe de las Farc, Guillermo León Sáenz, alias ‘Alfonso Cano’, en un esfuerzo para recuperar las zonas que abandonó la guerrilla y el territorio afectado por las “victorias del enemigo”.

La información oficial da cuenta que ahora, tras los reveses sufridos por el accionar militar y las capturas ejecutadas por la Policía, entre ellos alias ‘Korea’, los máximos cabecillas de las disidencias ordenaron a sus estructuras actuar en pequeñas comisiones armadas, con campamentos móviles y coordinar, así como estructurar a sus antiguos colaboradores como servicios de inteligencia para que los mantengan informados sobre los desplazamientos de las tropas, además, la presencia de la Policía y la Fiscalía.

 

¿Quiénes?
Estiman las agencias de seguridad del Estado que entre los máximos cabecillas de las disidencias está Luciano Marín, alias ‘Iván Márquez’, el hombre de más alto rango y perfil de las desmovilizadas Farc que desertó del proceso de reincorporación. Era miembro del Secretariado, máximo órgano de autoridad en la jerarquía de esa guerrilla.

También están en la cúpula Seuxis Paucias Hernández, alias ‘Jesús Santrich’, uno de los perfiles más políticos de la guerrilla; Miguel Botache, alias ‘Gentil Duarte’, considerado como uno de los líderes más poderosos de las disidencias y que está dedicado a reorganizar las antiguas estructuras del Bloque Oriental y es considerado como representante de la línea dura; Hernán Darío Velásquez, alias ‘el Paisa’, quien fue el cabecilla de la columna móvil Teófilo Forero, estructura que ejecutó atentados de gran impacto mediático como el carro bomba al Club El Nogal en Bogotá, en el 2003, que dejó 36 muertos, 200 heridos y cuantiosos daños materiales, además de secuestros masivos en el departamento del Huila; y Henry Castellanos, alias ‘Romaña’, autor de las llamadas “pescas milagrosas”.

Sobre el paradero de máximos cabecillas de las disidencias, el gobierno del presidente Iván Duque señala que se ocultarían en los estados venezolanos de Apure, Bolívar y Amazonas.

Otros cabecillas también considerados de alto valor militar son Géner García, alias ‘Francisco Javier Builes’ o ‘John 40’; y Néstor Gregorio Vera, alias ‘Iván Mordisco’, hombres emblemáticos de las antiguas Farc. ‘Iván Mordisco’ es el máximo cabecilla del Primer Frente de las disidencias y centra sus actividades al margen de la ley en los departamentos del Guaviare, Vaupés y Vichada.

Para la Fiscalía, los antiguos frentes 3, 7, 10, 14, 15, 17, 32, 40, 48, 49, 62 y 63, así como las columnas móviles Acacio Medina y Teófilo Forero, serían las únicas estructuras que cuentan con mando unificado, mientras otras desdoblan sus frentes y vienen fortaleciendo la llamada “reserva estratégica”.

Mientras tanto, de acuerdo con las agencias de seguridad del Estado, ‘Márquez’ “trabaja para estructurar a las disidencias como las antiguas Farc, es decir, crear un nuevo Secretariado, un Secretariado del Estado Mayor y los desaparecidos bloques, pero todo en medio de la estrategia consignada en el “Plan Renacer Revolucionario de las Masas”.

‘Márquez’ y los otros jefes, agregan las agencias de seguridad del Estado, “buscan un reposicionamiento político y militar estratégico, iniciando con la guerra de guerrillas que les permite desplazamientos rápidos con tres, cuatro e incluso, cinco hombres de civil y con armas cortas; campamentos móviles con máximo de nueve hombres y mujeres y poner en marcha las lecciones aprendidas con las antiguas Farc, con las recientes operaciones de las Fuerzas Militares y de la Policía, que les han ocasionado duros reveces con la muerte y capturas de numerosos de sus nuevos cabecillas”.

 

Deserción gradual del proceso

Un informe de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) consideró que “se debe tener en cuenta que durante la fase de negociación en La Habana hubo transferencia de capacidades de las Farc a otros grupos guerrilleros como el Eln” y el grupo armado Los Pelusos (disidencia del Epl, desmovilizado en los 90 “antes y durante el preagrupamiento, y mientras se dio la movilización a las zonas veredales y puntos transitorios, también hubo integrantes de las Farc que se separaron del proceso. Lo mismo ocurrió durante el funcionamiento de estos espacios; es decir, antes de entregar las armas y recibir los respectivos certificados”

La FIP sostiene que quienes no participaron en el proceso pudieron “integrar estructuras disidentes, conformar estructuras delincuenciales o se unieron a otras estructuras armadas. Otros, por el contrario, no continuaron en armas, sino que tomaron rumbos diferentes entre los que están: retirarse de las Farc, seguir la ruta de reintegración individual de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) o hay de quienes todavía se desconoce su camino”.

 

 

Economías criminales

En noviembre, el observatorio internacional Insight Crime, sostuvo que “las economías criminales que apoyaron a las Farc durante más de cinco décadas son más rentables que nunca, pues Colombia se encuentra en un pico de producción histórico. Sin embargo, la cocaína no es lo único que sostiene a las ex-Farc mafia. La marihuana, especialmente en el departamento del Cauca, actualmente azotado por la violencia, es una mina de oro, mientras que las ganancias de la amapola y su subproducto, la heroína, son más lucrativas que la misma cocaína”.