Un país líder en calidad que se queda sin profesores

Foto archivo AFP

PORTUGAL se ha denominado como la estrella ascendente en educación, sus logros en calidad crecen a pasos notorios, según los resultados de la encuesta Pisa que se entregan cada tres años. El país lo hizo a pesar de los escasos recursos, producto de la profunda crisis económica que vivió entre 2011 y 2014. Los salarios se congelaron y las medidas para salir de la crisis llevaron a la austeridad.

A pesar de la crisis, Portugal invirtió en dos aspectos de los que poco se habla. Reforzó la cadena de la primera infancia, es decir trabajó mancomunadamente con madres, escuelas infantiles y docentes. Este seguimiento ha permitido que se comience con procesos exitosos de comprensión lectora, argumentación y habilidades matemáticas desde la primera infancia. Además, el país trabaja en el fortalecimiento de las humanidades.

Por otra parte, hubo una revolución en la infraestructura educativa, que se enfocó en fortalecer las escuelas rurales y los colegios de poblaciones pequeñas, así se cierra la brecha entre la educación urbana y rural. Las instituciones educativas portuguesas han mejorado la infraestructura y en casi todos los pueblos hay complejos deportivos, piscinas, estadios, canchas de tenis, pistas de atletismo, gimnasio, en general bien mantenidos y administrados por el Estado. La combinación de diferentes espacios de infraestructura para los estudiantes ha facilitado la mejora en la condiciones de calidad y en los resultados en las pruebas internacionales.

Los profesores han sido el motor central de esta revolución. Sin embargo, hay una situación preocupante y es que la mayoría de ellos está envejeciendo y no se vislumbra un relevo generacional. Según las cifras de la OCDE solo el 1% es menor de 30 años y el 40% supera los 50 años, eso quiere decir que en 10 años faltarán profesores en el país.

La situación genera un riesgo frente a los procesos de continuidad de las estrategias de aprendizaje y de innovación que se requieren. Por otra parte, hay desmotivación entre los jóvenes portugueses para formarse como profesores, pocos ingresan a estudiar licenciaturas. Eso aumenta la crisis. Los salarios son bajos y solo después de varios años de trabajo las condiciones mejoran, entonces los jóvenes no encuentran atractiva una profesión donde tardarán en mejorar sus condiciones de vida.

Los profesores portugueses tienen otro aspecto positivo que preocupa con los indicadores de envejecimiento. En los últimos 15 años se han especializado y hoy inclusive los profesores de primaria, tienen estudios de posgrado. El que se pensionen y queden las plazas vacías sin renovación pone en riesgo el ascenso académico que ha desarrollado el país.

La situación del envejecimiento es generalizada. Portugal es hoy el tercer país más viejo del mundo, después de Japón e Italia. En las tierras lusas se ven dos aspectos como los causantes de la situación. La primera, la drástica reducción de las tasas de natalidad que comenzaron a cambiar desde 1978. Hoy en promedio la familia portuguesa tiene un hijo. Para aumentar la crisis durante la recesión económica de 2012, miles de jóvenes portugueses emigraron del país en busca de oportunidades, al ser una población calificada, bilingüe, con alta formación y bajos salarios, así que les fue atractivo ocupar plazas en antiguas colonias portuguesas con economías emergentes como Angola, Mozambique, Timor Oriental, Macao, Cabo Verde e inclusive Brasil.

La población joven del país son los inmigrantes, la mayoría población afro que proviene de los mismos países: Mozambique, Angola, Guinea Bissau, Cabo Verde y Santo Tomé. Miles de inmigrantes están en condiciones de pobreza, por eso el reto es mantener la educación pública de calidad para que esas nuevas generaciones sirvan de motor productivo para el país y buscar un relevo generacional con docentes de calidad para cumplir este proceso.

El profesor portugués, Gomes Ferreira, en entrevista con la BBC, afirmó que los indicadores de la prueba Pisa no son sinónimos de calidad, que el país tiene problemas educativos por resolver. Pero afirma que la principal cuestión para los cambios es que los mismos sean sólidos, consistentes  y que permitan a las generaciones futuras mejores perspectivas de igualdad, libertad y calidad de vida.