Claman por más purificadores de aire naturales en ciudades

Foto cortesía ONU

En la agitada vida de las ciudades, los parques urbanos son fuente de tranquilidad. Está comprobado que los árboles proporcionan grandes beneficios a la salud mental. Pero además de reconfortarnos, tienen una función crucial para nuestra salud física: limpiar el aire que respiramos.

El material particulado, que es especialmente dañino para los pulmones, se retiene en las superficies de los árboles, cuyas hojas actúan como filtros para los gases contaminantes, según el estudio Los efectos de los árboles y los bosques sobre la calidad del aire y la salud humana en los Estados Unidos.

Este informe también advierte que, si bien los árboles pueden mitigar el efecto de la contaminación del aire, los depósitos de contaminantes del aire en las hojas pueden afectar la fotosíntesis “y, por lo tanto, afectar la eliminación de la contaminación por los árboles”.

Los árboles pueden bajar significativamente las temperaturas en las ciudades. En climas cálidos, la cubierta arbórea puede ayudar a recortar el gasto de energía en aires acondicionados, al tiempo que reduce el consumo de combustibles fósiles para la generación de energía.

Investigaciones experimentales en Estados Unidos han demostrado que la sombra de los árboles puede reducir los gastos en aire acondicionado de casas unifamiliares en 20-30%.

“La plantación urbana de árboles tiene que hacerse bien. Las especies plantadas deben ser las más efectivas para atrapar la contaminación, generalmente aquellas con hojas grandes. Los encargados también deben tener en cuenta otros detalles, como los patrones de viento y el espacio entre los árboles. Si el agua escasea, querrán considerar especies tolerantes a la sequía”, señala el informe difundido por ONU Ambiente.

Agrega que la conservación de los árboles urbanos y la reforestación es cada vez más importante, dado que la urbanización se está acelerando: la proporción de la población mundial que vive en ciudades será de 60% en 2030 y de 66% en 2050. Casi 90% de este aumento se producirá en África y Asia. Para abordar los impactos de este rápido crecimiento y los desafíos relacionados, se necesita un esfuerzo a gran escala.

“Con casi 8.000 km de largo y 15 km de ancho, la Gran Muralla Verde es una iniciativa de reforestación de proporciones épicas que se inició en 2007 con la intención de reverdecer de punta a punta el norte de África, una región semiárida que se extiende desde Senegal hasta Djibouti. Tras una década y aproximadamente 15% de avance, la iniciativa está devolviendo lentamente la vida a algunos de los paisajes degradados de África, y a la vez proporcionando seguridad alimentaria, empleos y una razón para quedarse para millones de personas”, explica.

La FAO y otros socios trabajan en una iniciativa de esta naturaleza, denominada la Gran Muralla Verde de las Ciudades, en vísperas de la Cumbre sobre el Clima de las Naciones Unidas que tendrá lugar en Nueva York, en septiembre de 2019. El objetivo es crear hasta 500.000 hectáreas de nuevos bosques urbanos y restaurar o mantener hasta 300.000 bosques naturales existentes en y alrededor de 90 ciudades del Sahel y Asia Central para 2030. Una vez establecida, esta muralla capturaría de 0.5 a 5 gigatoneladas de dióxido de carbono por año y almacenará carbono durante siglos.

El 1 de marzo de 2019, la Asamblea General de las Naciones Unidas estableció la Década de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas 2021-2030, que debería dar un mayor impulso a los esfuerzos de reforestación.

En los ecosistemas forestales, los árboles no están solos en su rol de purificadores del aire. Un ambicioso proyecto de Greencity Solutions en Berlín, Alemania, busca unir las aplicaciones de alta tecnología con otro filtro natural: el musgo.

Otra solución sería plantar más árboles que proporcionen la cobertura y la humedad necesaria para el musgo se afiance y crezca.

La contaminación del aire es el tema del Día Mundial del Medio Ambiente 2019, que se celebra el 5 de junio. La calidad del aire que respiramos depende de las elecciones de estilo de vida que hacemos todos los días./ONU Ambiente