Subasta en Nueva York por Nina Simone, la diva del soul | El Nuevo Siglo
EL ESTILO de Nina Simone era único. Su eclecticismo, su voz jadeante y la forma en que jugaba con la intensidad de su voz le hicieron brillar rápidamente.
AFP
Lunes, 22 de Mayo de 2023
Redacción Cultura

CON EL objetivo de crear un lugar para mantener viva la memoria de Nina Simone, un grupo de artistas está subastando sus obras en Nueva York para convertir su casa en un centro cultural en memoria de la diva del soul y activista de los derechos civiles.

La vivienda, una modesta casa construida sobre pilares y con fachada de madera, está enclavada en la ladera de una colina de la pequeña localidad de Tryon, en la zona rural de Carolina del Norte, en el sureste de Estados Unidos.

Estaba en venta en 2017 cuando cuatro artistas, Julie Mehretu, Ellen Gallagher, Rashid Johnson y Adam Pendleton, la compraron por 95000 dólares para que no corriera peligro de desaparecer.

“Nina Simone luchó por una América inclusiva y diversa”, afirma Pendleton. Permitir que “la gente vea y visite” su casa natal “es una forma de mantener vivo su legado, su música, para las generaciones futuras”, explica a la AFP en el interior de la galería Pace de Nueva York, donde esta semana se exponían las obras a la venta.

Dar un impulso

“En los últimos cinco años hemos recaudado 500 000 dólares”, utilizados en parte para la consolidación inicial y la pintura, explica Brent Leggs, director de un programa especial para el patrimonio afroestadounidense del National Trust for Historic Preservation, que colabora con los artistas.

Pero la casa, de 60 metros cuadrados, aún necesita financiamiento para convertirse en un sitio permanente, abierto a visitas y actos culturales.

Para dar un impulso, los artistas reunieron once obras, entre ellas pinturas de Cecily Brown y Sarah Sze, cuya venta alimentará el proyecto.

La subasta, organizada por Pace y Sotheby’s, explica Brent Leggs, quien asegura recaudar 2 millones de dólares con la venta, que incluye una gala el sábado por la noche en Nueva York, apoyada por la campeona de tenis Venus Williams. “Es el legado de Nina Simone el que ha permitido que gente como yo sea visible”, declaró en un vídeo la primera tenista negra en convertirse en número uno del mundo.

Black Lives Matter

Nina Simone, algunas de cuyas canciones forman parte de las listas de reproducción del movimiento Black Lives Matter, tuvo una relación a menudo difícil con Estados Unidos, donde nació en 1933 durante el período de segregación racial.

En la casa de tres habitaciones de Tryon, donde pasó su infancia junto a sus padres y hermanos, la pequeña Eunice Waymon, su verdadero nombre, se sumergió en la música, empezando a tocar el piano a los tres años y destacando bajo las lecciones de "Miss Mazzie", una profesora inglesa que le transmitió su pasión por Johann Sebastian Bach.

Sin embargo, su sueño de convertirse en concertista de piano clásico se frustró en el ingreso al Conservatorio de Filadelfia, un fracaso que ella atribuiría al racismo toda su vida.



En los años 60, su carrera siguió la lucha por los derechos civiles de los afroestadounidenses, a veces con una retórica radical, a veces en forma de canción, como "Mississippi Goddam", una respuesta a la explosión mortal en una iglesia en Alabama por miembros del Ku Klux Klan (1963), o la conmovedora "Why? (The king of love is dead)", que interpretó tres días después del asesinato de Martin Luther King (1968).

Finalmente, abandonó Estados Unidos y vivió sus últimos años en el sur de Francia, donde murió en 2003.

Según Leggs, la casa podría abrirse al público en 2024. “Nuestro país está empezando a comprender que necesitamos preservar toda nuestra historia, y reconocer y celebrar la diversidad” de Estados Unidos, añadió.

“Es un momento apasionante para la conservación histórica”, afirmó.

90 años

Nacida el 21 de febrero de 1933, la cantante estadounidense cumpliría este 2023, 90 años. Fue una niña prodigio del piano que se convirtió en un mito de la canción casi por casualidad, tras ser rechazada en una audición.

“Me rechazaron porque era negra”, repitió muchas veces a lo largo de su vida.

Su voz, grave y dulce al tiempo, y su talento para el piano la convirtieron en la diva del jazz y del soul. Su compromiso, en icono de libertad y ejemplo de lucha por los derechos civiles de los afroamericanos en Estados Unidos.

Su nombre de pila es Eunice Kathleen Waymon, sin embargo, se rebautizó como Nina porque un chico hispano con el que salía la llamaba cariñosamente niña y Simone en homenaje a la actriz francesa Simone Signoret a la que admiraba. Ese fue el nombre que se le ocurrió, para que no la descubriera su madre, la primera vez que se subió a un escenario en un bar de Atlantic City, Nueva Jersey (“¿Un bar? Dios mío, tengo al demonio encarnado en mi propia familia”, diría su progenitora al enterarse).

En ese momento la joven Eunice tenía 21 años y hasta entonces solo había tocado el piano en público en recitales y en la iglesia de su pequeña ciudad natal.

A principios de los años 90 se le diagnostica trastorno bipolar y su nombre aparece en las páginas de sucesos cuando dispara a dos jóvenes por molestarla mientras descansaba en su jardín.

En abril de 2003 la cantante murió a los 70 años de edad a causa de un cáncer de pecho. Es entonces cuando el Curtis Institute of Music le concede el doctorado Honoris Causa. Un reconocimiento que llega tarde y sin la justicia que ella reclamaba.