Bendición católica recibirá Carlos III en su coronación

Foto archivo AFP

TENÍA CUATRO años cuando salió por primera vez al balcón real de Buckingham con sus padres a saludar al pueblo británico y desde entonces aguardó el momento para volver a hacerlo, pero como su monarca. Este sábado, 70 años después, Charles Philip Arthur George, reaparece en esta tribuna como el rey Carlos III.

Horas después de la muerte de su progenitora, Isabel II, quien hizo historia no sólo por ser la que más tiempo estuvo en el trono (2 de junio de 1953 al 8 de septiembre de 2022) sino porque con su personalidad introvertida, práctica, lógica y serena logró que el mundo aprendiera a admirar a la monarquía, el príncipe de Gales, Duque de Cornuallles, Rothesay y Edimburgo fue proclamado como monarca británico, fijándose su entronización para este 6 de mayo.

Respetado por todos, aunque indiferente para casi todas las generaciones de jóvenes que sólo conocieron a la también llamada reina madre, Carlos III reinará en Inglaterra, otros 14 países del Reino Unido y asumirá la jefatura de la Mancomunidad de Naciones o Commonwealth, una organización de Estados soberanos que cuenta con 56 miembros procedentes de todo el mundo, pero muchos de los cuales someterán a referendo popular su permanencia en la misma.

Con el boato monárquico, pero con algunas modificaciones, para adaptarse a la época actual, la coronación de Carlos III y su esposa, Camila, tendrá novedades tan interesantes como trascendentales, entre ellas: la participación, por primera vez desde la Reforma, de una delegación papal, el rol oficial de la Iglesia Católica con la bendición que le impartirá al monarca el obispo Vincent Nichols, lo que no ocurría desde 1553, cuando el obispo Stephen Gardiner colocó la corona sobre la cabeza de la reina María y que la corona tendrá dos fragmentos de la reliquia de la verdadera cruz de Cristo.

El secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, encabeza la delegación y estará acompañado por el recién nombrado nuncio apostólico en Gran Bretaña, Miguel Maury Buendía, el arzobispo Eamon Martin de Armagh, Primado de Toda Irlanda, el obispo Hugh Gilbert de Aberdeen, presidente de la Conferencia Episcopal de Escocia, y el arzobispo Mark O'Toole de Cardiff. Tendrán asiento en la Abadía de Westminster, lo que no ocurrió durante la coronación de la reina Isabel II, cuando los representantes papales estuvieron fuera, en cumplimiento de las normas que prohibían entonces expresamente a los católicos asistir a servicios no católicos. La medida se levantó gracias a los esfuerzos ecuménicos y a las reformas del Concilio Vaticano II en 1993.



En cuanto al regalo papal, los dos fragmentos de la reliquia religiosa (un centímetro y 5 milímetros) que tiene forma de cruz -engarzadas en un crucifijo de plata más grande detrás de una gema de cristal rosa- están en la Cruz de Gales que llevará el monarca cuando entre en la Abadía de Westminster.

Se registran también varios hechos curiosos, a saber, que la familia real no estará completa ya que el hijo menor del rey, Enrique, estará solo (sin su esposa Meghan Markle e hijos); que por primera vez en siete décadas se coronará a una reina, Camila, -otrora amante de Carlos- y quien en una ironía del destino vestirá un vestido del diseñador británico Bruce Oldfield, famoso por haber vestido a la princesa Diana, la primera esposa del rey, así como que por primera vez la ceremonia será transmitida a nivel planetaria y desde todos los ángulos por la televisión.

Majestuosidad real

La ceremonia de coronación en Londres está marcada por la tradición, pero con algunos detalles propios de los tiempos, desde un carruaje con aire acondicionado a un seguimiento audiovisual al detalle, de principio a fin, y desde todos los ángulos.

Las celebraciones de este sábado arrancarán con una procesión desde el Palacio de Buckingham, en torno a las 10:20 a.m. (5:20 de la mañana hora colombiana). Los monarcas contarán con custodia militar y acompañamiento de la familia, pero la comitiva será mucho más pequeña que la que acompañó a Isabel II en 1953, cuando participaron miembros de otras familias reales y líderes políticos.

Carlos III introdujo una novedad: no se moverá en la carroza construida en 1762 y utilizada en todas las coronaciones desde mediados del siglo XVIII, sino la que se construyó en 2012, para celebrar el Jubileo de Diamante de Isabel II.

La procesión llegará a la abadía de Westminster poco antes de las 11.00 (hora local). El templo ha servido ya para 13 coronaciones previas -la primera fue en el año 1066- y acogerá los principales actos de la jornada, ante 2 mil invitados.

En total, la ceremonia durará unas dos horas, dividida en diversas fases. El monarca eligió las piezas que sonarán durante este tiempo y que van desde obras del compositor Andrew Lloyd Webber a música ortodoxa griega en homenaje a su padre, el difunto príncipe Felipe.

En un primer momento, Carlos III será presentado al pueblo, proclamado como "rey indiscutible" junto a una silla con 700 años de historia -está considerada el mueblo más antiguo de Reino Unido y ha visto pasar a 26 reyes-. El arzobispo de Canterbury, Justin Welby, leerá la primera declaración y los asistentes corearán "Dios salve al rey" tras cada proclamación pública.

Tras esta primera etapa llega la de los juramentos, de tipo legal y también religioso -como rey, Carlos III también encabeza la iglesia anglicana-, antes de dar paso a la que previsiblemente será una de las grandes imágenes de esta ceremonia. El monarca se quitará la túnica ceremonial antes de sentarse en la silla de la coronación y ser ungido por el arzobispo, un momento que tradicionalmente se ha hecho en privado por considerarse íntimo.

A continuación, recibirá una 'supertúnica' bordada y se le mostrarán algunos de los grandes emblemas de su casa, entre ellos la Orbe del Soberano, el Anillo de la Coronación, el Cetro del Soberano con la Cruz y el Cetro del Soberano con la Paloma. El rey se pondrá por primera y última vez en su vida la corona de San Eduardo, hecha en el siglo XVII para Carlos II y que pesa más de dos kilos.

Las campanas de la abadía sonarán durante dos minutos y habrá salvas en homenaje al rey en todo Reino Unido, antes de que Carlos III se siente en el trono y comience a recibir la lealtad pública, incluida la de su hijo mayor y heredero al trono.

Después, y de forma más breve, llegará el momento de la reina, que también será ungida, coronada y entronizada, aunque en una ceremonia más sencilla y en la que no tendrá que prestar juramento, al tratarse de una consorte. En su caso, se le impondrá la corona de la reina María, que data de 1911.

 

Saludo

Los reyes abandonarán en torno a las 1 de la tarde (hora de Londres) la abadía para emprender rumbo de nuevo al Palacio de Buckingham, ahora ya sí en la carroza histórica.

Desde la coronación de Eduardo VII en 1902, es tradición que el nuevo monarca salude a los ciudadanos desde el balcón central de palacio mientras observan el vuelo de aviones y Carlos III también lo hará. La duda es saber quiénes lo acompañarán, ya que tanto la presencia como la ausencia de figuras polémicas, como el príncipe Enrique o el príncipe Andrés, serán objeto de debate.

Y aunque las encuestas revelan que hay un marcado desinterés de los jóvenes, especialmente entre los de 18 a 25 años, por esta ceremonia de coronación, se da por descontado que en las calles londinenses por donde desfilará el monarca con su la reina consorte habrá multitudes para saludarlo y expresar sus respetos por esa milenaria institución.

Carlos III tiene varios argumentos a su favor y entre ellos, uno que precisamente entusiasma a los jóvenes, la llamada generación Z por ser su gran preocupación: la defensa del medio ambiente. Es así como desde su organización benéfica The Prince's Trust ha ayudado a más de un millón de ellos, desde su fundación en 1976.

El que un día fue tachado de chiflado por admitir que habló con las plantas y defiende la agricultura orgánica, es sin duda un rey ecologista y así lo evidenciará en su entronización que tendrá también varios símbolos de la naturaleza y la ecología, como en la toga que lucirá la reina consorte que tiene bordados en oro de un escarabajo, insectos y varias plantas. /