Fortaleza de economía colombiana resistiría impacto del Covid

Foto AFP
El FMI considera que al estabilizar el manejo de la salud, el país será uno de los primeros en reactivar el motor del crecimiento en Latinoamérica

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El excelente panorama en materia de crecimiento que venía mostrando Colombia, entre enero y febrero, con una economía marchando a todo vapor con un promedio de 4,12%, será el principal colchón que va a tener el país para poder resistir el impacto del coronavirus o Covid-19, y salir avante en el menor tiempo posible.

Este argumento, que no es casual sino que está allí en las cifras, fue la base para que el Fondo Monetario Internacional (FMI) señalara que, “si la situación de salud se estabiliza, como esperamos, Colombia podría liderar la región en un repunte del crecimiento”.

Antes de la pandemia, Colombia mostraba una notable resiliencia debido a sus muy sólidos marcos de política, consumo robusto, reformas favorables a la inversión y la inmigración. A pesar de un crecimiento más lento en América Latina y el resto del mundo en 2019, en comparación con 2018, la fuerte demanda interna elevó el crecimiento interno a 3,3% el año pasado, convirtiendo a Colombia en una de las pocas economías en América del Sur que se estaba acelerando.

Además, el organismo multilateral señala que en el 2021 las cosas cambiarán radicalmente. La proyección del FMI para la economía colombiana en el próximo año es de recuperación, por encima de 3,5%. 

 

Las revisiones

Estos factores de crecimiento subyacentes, junto con las rápidas respuestas políticas de Colombia a la pandemia, explican en parte por qué las revisiones de crecimiento para el país, aunque aún significativas, son ligeramente más bajas que para otros países de la región.

Además, hay que tener en cuenta que este año el país, como muchos, está sufriendo el impacto de los bajos precios del petróleo y un encarecimiento de su deuda externa, producto de la disparada del dólar. Pero a pesar de esta situación, la economía continúa sobreaguando la actual coyuntura que está transformando la economía mundial.

Pero a la par de la incertidumbre por lo que pueda suceder con el Covid-19, el país sigue con aspectos positivos en su economía como para no perder de vista que no todo lo tapa la tragedia.

Por ejemplo, se conoció que el consumo de los hogares siguió con su comportamiento positivo que estaba registrando antes de la pandemia. En marzo, el gasto aumentó 11,2% en  marzo frente al mes anterior, de acuerdo con la firma Raddar. Esto significa que el gasto de las familias llegó a $62 billones, principalmente, debido al impacto del aislamiento.

 

El consumo

Pero, ¿por qué el gasto de los hogares creció en marzo de 2020, si estábamos en aislamiento? Señala Raddar que, “aunque suena completamente distinto de lo esperado, el gasto de los hogares creció en marzo, ya que se dieron tres fenómenos al mismo tiempo: 1. El aislamiento comenzó el 25 de marzo de 2020, por lo tanto, solo fueron 6 días los afectados; en Bogotá, el simulacro comenzó el 20 de marzo. 2. Se estima que en marzo, el Gobierno hizo giros directos a algunos hogares cercanos a los $1,4 billones. 3. La desaceleración del gasto comenzó en enero de 2020 y la tendencia continuó”.

 

Mayor espacio de gasto

A esto se suma que esta semana el Comité Consultivo de la Regla Fiscal dispuso que si el Gobierno lo quiere, este año podría gastar $17 billones de recursos adicionales como política contracíclica, que representa 1,7% del Producto Interno Bruto (PIB) para llegar a un déficit central de 4,9% que ahora se tiene previsto, y ante la actual emergencia económica.

Sin embargo, en ese gasto, el Comité señala que ese nivel de déficit se explica por el gasto contracíclico (1,7% del PIB) ya mencionado, así como por otros cuatro componentes adicionales, como el ciclo económico de -1,3% del PIB, el ciclo petrolero con el 0% del PIB, el efecto temporal de la migración venezolana con el 0,4% del PIB y el aumento del déficit estructural estimado en 1,5% del PIB.

 

Créditos

Otro elemento adicional, es que el Gobierno ya oficializó al FMI los requerimientos de utilizar el crédito contingente por US$11.000 millones, el cual está en trámite y serviría, no solo para apoyar al sistema de salud, sino para proteger el aparato productivo del país.

A esta alternativa se une que algunos analistas son partidarios que a nivel interno, el Gobierno tiene recursos que pueden ser utilizados en caso de necesidad, como lo son el Fondo de Regalías, las reservas internacionales y obtener un crédito del Banco de la República.

El director de Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía, dice que “es algo que no se debe descartar, pero de manera secuencial. Primero, el uso a título de crédito de los recursos de regalías ahorrados en el exterior, como ya lo hizo el Gobierno. Segundo, las líneas de crédito de organismos multilaterales, especialmente del FMI, que también ya está en la agenda de las autoridades económicas. Tercero, como último recurso y solo de ser necesario, apoyos directos desde el Banco de la República”.

Frente a esta situación, el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, dijo que uno de los argumentos que viene utilizando el Gobierno es que la situación es atendida por ‘anillos’, una estrategia que ya destinó recursos para el sector salud, la atención de familias vulnerables y la crisis empresarial.

 

Atención a empresas

Precisamente, en el aspecto empresarial, esta semana el Gobierno implementó medidas que permitirán aliviar la liquidez empresarial (así como de los trabajadores), con el objetivo de evitar las pérdidas masivas de empleo e ingresos de los hogares. Entre las medidas recientes, se destacan: la capitalización del Fondo Nacional de Garantías (FNG) para ofrecer garantías de los créditos Mipymes; la aceleración de la devolución de saldos a favor de impuestos; y la suspensión de los aportes a pensión de los empleadores y trabajadores de los meses de abril-mayo.

Por otro lado, se crearon tres nuevas líneas de crédito con el FNG para Mipymes y trabajadores independientes, las cuales, contarán con un subsidio del 75% de la comisión.

La primera línea busca apoyar el pago de nóminas, para lo cual se destinaron $12 billones y contará con una garantía del 90% del valor del crédito. La segunda, es para financiar el capital de trabajo, a la que se dirigieron $3 billones y una garantía del 80%. La tercera línea busca apoyar a los trabajadores independientes, que tendrá una garantía también del 80%, para lo cual se destinó $1 billón.

En esa misma línea de liberar caja a las empresas, se decidió suspender temporal y voluntariamente por dos meses los aportes de las empresas a sus trabajadores, así como de los trabajadores independientes. Durante este tiempo, se continuará con la cobertura del seguro previsional, que les garantiza el pago de una pensión en caso de invalidez o una pensión de sobrevivencia a sus beneficiarios en el caso de su muerte, y con el pago de la comisión que asegura la administración de sus ahorros.

Para garantizar el acceso a estos servicios, el aporte por parte de los empleadores pasaría a ser del 2,25% y el de los empleados sería del 0,75%. El aporte de los trabajadores independientes sería del 3%. De igual forma, la banca colombiana ha reestructurado más de 5,4 millones de créditos que ascienden a un valor cercano a los $90 billones. Se han dado unos aplazamientos en el calendario tributario en los impuestos de renta, patrimonio y Obras por Impuestos.