EU-México, frontera caliente por alto flujo migratorio

Foto Patrulla fronteriza

En tan solo dos meses de administración de Joe Biden la llegada de migrantes a Estados Unidos aumentó 31%, pero el mandatario no lo considera una crisis migratoria como tampoco que sus medidas hayan alentado ese creciente flujo de personas que van por el sueño americano.

Los parlamentarios republicanos y varios demócratas consideran que en la frontera se está viviendo una grave situación. Incluso muchos la han advertido de un “virtual tsunami humano” que acarreará un alto impacto económico para Estados Unidos y un costo político para Washington.

A escasas horas de asumir la presidencia, el pasado 20 de enero, Biden derogó varias de las disposiciones migratorias de su antecesor y anunció suspendía las deportaciones por 100 días y que no sólo que ofrecería la ciudadanía a los 11 millones de inmigrantes indocumentados que se estima hay en el país, sino que admitiría a algunos de los solicitantes de asilo que llevaban meses esperando en campamentos en México, al igual que reunificaría las familias. Es decir, que haría que los niños que estaban en los centros de refugio en la frontera se encontrarían con sus padres, tíos o primos que residían en suelo norteamericano.



Con la diatriba de que Donald Trump violó el derecho internacional humanitario y la dignidad humana con su política de “Tolerancia cero” a los migrantes, Biden abrió una ventana para acoger a muchos de ellos lo que, sin duda, tuvo un efecto llamada para que miles y miles de personas (la mayoría de México y América Central) no solo volvieran a la frontera sino que inclusive una vez alcanzado el puesto de control dejaran solos a sus hijos, menores de edad, para que el gobierno norteamericano se encargara de ellos.

Según trabajadores sociales en Matamoros, la ciudad mexicana fronteriza de Brownsville, los padres o familiares traen a los niños a la frontera y los envían para que crucen solos, algunos de hasta seis años. Una vez adentro, la CBP los registra y los deriva al Departamento de Salud, que los ayuda a conectarse con sus familiares en Estados Unidos.

Según las más recientes cifras, en febrero más de 9.000 menores no acompañados ingresaron a Estados Unidos y se espera que este mes las cifras superen los 14.000.

También en febrero, más de 100 mil personas fueron detenidas, incluidos 9.500 menores sin acompañantes y devueltos a México.

Y aunque Biden en su primera rueda de prensa, este jueves, intentó relativizar la ‘disparada’ migratoria al asegurar que esto "sucede todos los años” porque “en los meses de invierno -enero, febrero y marzo- los migrantes pueden viajar con menor probabilidad de morir en el camino debido al calor del desierto", las visitas que a los centros de acogida realizaron varios legisladores así como la muerte de un niño mexicano de nueve años informada el viernes volvieron a poner al mandatario  demócrata en el ojo del huracán.

Según informó la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CPB), el niño murió intentando cruzar el Río Grande para entrar a Estados Unidos. Fue hallado junto a otro de tres años y una mujer guatemalteca. Los tres estaban inconscientes en una isla del río el pasado 20 de marzo. 

"Los agentes encontraron a los individuos e inmediatamente intentaron administrarles primeros auxilios y transportarlos hacia tierra firme…La mujer y el niño de tres años fueron reanimados, pero el de nueve no”, informó en un comunicado la CPB, al tiempo que agregó que estos tres migrantes integraban un grupo de más de 500 personas rescatadas de situaciones de peligro en los últimos cinco meses. 

Precisamente un alto cargo del CBP indicó que las cifras siguen en aumento y que cerca de 6.000 indocumentados fueron interceptados el jueves intentando ingresar al país.  Pero a diferencia del pasado -cuando la mayoría de los migrantes eran adultos que viajaban solos- en el último tiempo cerca de la mitad son familias o menores no acompañados. 

Vale aclarar que, aunque la gran mayoría son devueltos a territorio mexicano, a los menores solos y a algunas familias se les permite la entrada a Estados Unidos.  Ello es lo que ha impulsado el flujo migratorio.

Los centros de alojamiento para niños, tanto los que pertenecen al CBP como los que son administrados por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), están atestados. El pasado miércoles el CBP tenía a su cargo a 5.156 menores y el HHS -que tiene la tarea posterior de intentar reunir a los niños con familiares en Estados Unidos- albergaba a 11.900. 

"Inhumano"

De esta forma, con tan solo 668 días en la Oficina Oval, la situación se complica para Joe Biden, ya que no solo en el bando político opositor sino en el propio se le cuestiona por restar importancia a esta crisis migratoria, que para muchos ya es humanitaria, así como de manejar este asunto sin la suficiente transparencia.

Y aunque en un esfuerzo por aplacar las críticas el mandatario designó a su vicepresidenta, Kamala Harris, para que gestione “la dura tarea” de la creciente llegada de migrantes a la frontera, los cuestionamientos políticos no cesan.



Tras esta primera función que desde que se posesionó le encargó el presidente, Harris reconoció que Estados Unidos necesita aumentar la capacidad de procesar las demandas de asilo y de acoger a los migrantes, principalmente personas de América Central que huyen de la pobreza, la violencia y los desastres naturales.  Pero al igual que su jefe puso el retrovisor para indicar que “el gobierno heredó una estructura muy maltrecha de la anterior administración, que además defendió una política muy agresiva contra la inmigración irregular”.

Entre tanto esta semana dos delegaciones de legisladores, una demócrata y otra republicana, visitaron distintos puntos de la frontera y expusieron sus visiones sobre la masiva afluencia de migrantes. 

En Donna, Texas, el senador Ted Cruz, criticó a Biden por el "sufrimiento" de los migrantes. "Lo que está pasando es inhumano", afirmó y enfatizó que a pesar de que su gobierno se niega a admitir que se trata de una crisis, los estadounidenses están empezando a entender la gravedad de la situación.

Su colega John Corning, designó la situación como una "crisis humanitaria" y dijo que los agentes fronterizos y los funcionarios de salud "están sobrepasados". 

A unos 320 kilómetros, en Carrizo Springs, también en Texas, los demócratas expusieron su visión después de visitar un centro y la legisladora demócrata Ilhan Omar -que llegó a Estados Unidos como refugiada de Somalia cuando era niña - dijo que la situación de los menores le recordó a su propia vida. 

Pero para el líder de la minoría republicana del Senado, Mitch McConnell, "la crisis de la frontera, no es sólo algo estacional". 

"La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) está registrando la mayor alza de las detenciones en los últimos 20 años y los menores no acompañados se están acumulando en centros cerrados", agregó el legislador. 

Las críticas opositoras se multiplicaron y el influyente senador Lindsey Graham acusó a Biden de haber realizado cambios que crearon un "virtual tsunami humano". 

Por su parte dos senadores de ambos partidos -el republicano John Cornyn y la demócrata Kyrsten Sinema- que representan a dos estados fronterizos con México -Texas y Arizona- pidieron al presidente una respuesta contundente.

Inclusive el expresidente Trump reapareció advirtiendo, que esta “es una locura y no es nada en comparación a lo que será en los próximos meses…Llegarán por millones", predijo.

La cifra total de inmigrantes sin papeles que llegan a la frontera había caído desde mediados de 2019, cuando Trump aprobó medidas para impedir que ingresaran a Estados Unidos a pedir asilo.

Pero este enero más de 5.800 menores solos fueron detenidos por la patrulla fronteriza. Y, a hoy, ya son 14 mil superando el nivel que registraron los gobiernos de Obama y Trump.

Ahora el gobierno Biden enfrenta una crisis humanitaria con los centros de acogida provisionales atestados. Es por ello que abrirá nuevos y temporales, especialmente en bases militares de Texas, que podrían albergar 5.000 camas para alojar a los niños migrantes.

Sin embargo esa no es la solución han coincidido en señalar tanto republicanos como demócratas. Biden debe admitir que ya hay una crisis que amenaza con triplicarse. Y mientras no se definan medidas claras, miles de personas que buscan el sueño americano seguirán dirigiéndose a la frontera con México