Salidas a su primera crisis migratoria busca gobierno Biden

"La frontera está cerrada": a la defensiva y señalado por haber provocado la llegada de miles de migrantes, el gobierno de Joe Biden se esforzaba ayer en todos los frentes para tratar de tranquilizar sobre su capacidad para manejar la primera gran crisis de su presidencia.

El mandatario de Estados Unidos fue elegido especialmente por su promesa de cerrar el complicado capítulo de la pandemia y de la crisis económica que ha generado.

Pero apenas dos meses después de su llegada a la Casa Blanca, a Biden le acusan los republicanos, y también algunos demócratas, de haber creado un efecto llamada en la frontera con México que ha derivado en una crisis migratoria a la que no quiere llamar por su nombre.

"Estamos expulsando a familias, estamos expulsando a adultos solos", afirmó ayer el jefe del Departamento de Seguridad Interior (DHS), Alejandro Mayorkas, quien se ha multiplicado para repetir este mensaje en cuatro cadenas estadounidenses. "La frontera está cerrada", insistió.

Primer latino a cargo de la política migratoria estadounidense, Mayorkas reconoció a mitad de marzo que se preveía la llegada de un flujo histórico de migrantes, el más importante en 20 años, a la frontera entre México y Estados Unidos.

El país norteamericano registró un importante aumento de las llegadas durante febrero, entre ellas 18.945 miembros de familias, un aumento del 168% respecto del mes anterior, según datos del Pew Research Center. Ese mismo febrero, más de 9.600 menores sin acompañar entraron en la frontera, tres veces más que el año pasado.

El dirigente está en el centro de las críticas por su mensaje a los migrantes de Centroamérica de que "no es el momento" de venir a Estados Unidos, ya que la nueva administración está reconstruyendo el sistema migratorio "desmantelado" por el expresidente Donald Trump.

"Es muy irresponsable", valoró el diputado republicano de Texas, Michael McCaul en la cadena ABC, estimando que sus declaraciones habían dado la impresión a los migrantes de que eran bienvenidos. "Crearon una crisis", añadió. Legisladores demócratas de este estado fronterizo lamentaron también el mensaje del gobierno.

Y varios migrantes preguntados por la AFP a su llegada a Estados Unidos contestaron que, en parte, viajaron por la promesa de Biden de implementar una política más "humana".


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La administración demócrata intenta rectificar ahora su mensaje y evita hablar de una "crisis" refiriéndose únicamente a "problemas en la frontera". "Puedo decir claramente: no vengan", dijo el martes el presidente a quienes estén pensando en emprender viaje. 

Además de la llegada de migrantes, la suerte de los menores solos ocupa el centro de la polémica. 

Biden se comprometió a terminar con "una vergüenza moral y nacional" heredada de su predecesor, refiriéndose a la separación de miles de familias de migrantes de las que centenares no han logrado reunirse todavía.

El responsable no desmintió la cantidad de 5.200 niños actualmente retenidos en los centros destinados a los adultos en las fronteras, muy por encima del pico registrado bajo la presidencia de Trump. Más de 600 permanecen allí desde hace más de diez días, pese a que la ley solo autoriza su tránsito durante tres días como máximo.

El senador demócrata Chris Murphy contó el viernes, tras su visita a uno de estos controvertidos centros, que "centenares de niños" estaban "hacinados en grandes estancias abiertas. “Tuve que aguantarme las lágrimas cuando una niña de 13 años se puso a llorar desconsoladamente", trinó.

Este sábado, el portal de noticias Axios informó que la administración Biden concedió contratos por US$86 millones de dólares para la acogida en hoteles de 1.200 personas y el 'Washington Post' divulgó que  las autoridades fronterizas de Estados Unidos se están planteando transportar a algunos de los menores a estados de la frontera con Canadá./Redacción internacional con AFP y Europa Press


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