La economía sigue bien, a pesar del coronavirus

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El crecimiento del país no resultaría muy afectado por el impacto del virus, sino por la caída del petróleo y la subida desmedida del dólar

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Con una demanda de crudo, que puede bajar hasta 2,5 millones de barriles diarios, y con los precios entre US$30 y US$35 del barril, la economía colombiana se enfrenta ahora al impacto de esta destorcida, que puede significar grandes pérdidas, aupadas por la situación del coronavirus.

Algunos expertos consideran que el país podría perder hasta el 0,35% del PIB en corto plazo.

El exministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, asegura que “hasta el momento hay incertidumbre, hay que tener prendidas las alertas pero no hay una razón de alarma. Ahora, si la crisis se extiende mucho (unos seis meses) y se materializa totalmente, sería como el final de la fiesta para Colombia, que viene con una economía bastante buena”.

En el mismo sentido se expresa Daniel Velandia, gerente de investigaciones económicas de Credicorp Capital, quien asevera que todo va a depender de la duración del brote.

“En caso que se llegara a extender más tiempo del que estima el mercado sí podríamos empezar a ver un efecto más negativo sobre la economía colombiana, sobre todo, derivado de la caída de los precios del petróleo. Yo creo que se empezaría a complicar el tema sobre la economía colombiana si esto sigue así por más de un par de meses. Es muy temprano para decir que este virus empieza a impactar a la economía, honestamente no lo vemos”.

 

Respuestas

El director de Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía, señala que para la economía colombiana podría haber un impacto indirecto relacionado con lo que podría ser el mercado de los commodities, en particular, el petróleo.

“El impacto en la economía colombiana va a depender de la respuesta a este tipo de fenómenos por parte de la OPEP y poder amortiguar en algo, la caída que hemos visto en el precio del petróleo. Así que nuestra perspectiva no es de un impacto muy sustancial en el precio del petróleo o las exportaciones del crudo en la economía colombiana”, puntualiza.

Para Echeverry, ese no es un gran problema, pues, explica que ese petróleo se venderá en otro lado. Lo importante es la duración de la crisis y en cuánto disminuiría con el tiempo la adquisición de crudo por parte del país asiático, el segundo consumidor del mundo.

Lo más probable es que la crisis del coronavirus sea contenida en un par de meses y cuando pase, el Gobierno chino hará todo lo posible en lo que resta del año para compensar la pérdida de PIB que se pueda haber dado, por lo que habrá un rebote en la productividad y en los precios del petróleo.

El director de Fedesarrollo agrega que lo que demuestra la experiencia del SARS, entre 2002 y 2003, es que los efectos de este tipo de virus son de muy corto plazo.

“En su momento la economía China, que fue epicentro del SARS, su crecimiento se redujo en dos puntos porcentuales, pero luego rápidamente logró recuperar su actividad económica”, puntualiza.


La dependencia

El director de Investigaciones Económicas de BTG Pactual, Munir Jalil, señala que hasta el momento, Colombia se ha visto afectada en términos reales por la caída de los precios del petróleo y también, ha tenido algo de impacto en el precio del dólar, “cuando ya se sepa que la pandemia está controlada, pues esos movimientos que se han generado deberían devolverse”.

Por su parte, un análisis del Banco Itaú señala que sin duda, “Colombia será uno de los países afectados negativamente por los menores precios del petróleo. Si bien, la dependencia del petróleo ha disminuido, sigue siendo un determinante clave para el desempeño económico. El superávit comercial neto de energía (excluido el carbón) es de alrededor del 3,5% del PIB (en 2011 se registró el máximo de la última década: 7,3%). Como resultado, los precios más bajos del petróleo podrían afectar una corrección del déficit de cuenta corriente (4,3% del PIB el año pasado). Por otro lado, el impacto en la moneda (depreciación de más del 8% desde el colapso de los precios del petróleo, para llevar la moneda a un nivel histórico cercano a $4.000 por dólar) podría obstaculizar la demanda interna y limitar la ampliación del déficit”.

Otro riesgo de corto plazo proviene del hecho que el presupuesto de 2020 se estimó con un precio promedio para el petróleo Brent de US$60/barril, superior a lo que se prevé en el actual escenario. Un factor mitigante es el hecho que la dependencia del presupuesto colombiano del petróleo, que promedió el 10% de los ingresos del Gobierno central durante la última década (cerca del 20% en 2013), fue tan sólo 5%, el año pasado. Adicionalmente, si bien, los precios del petróleo (en EU) caen, un peso colombiano más débil compensaría parcialmente la pérdida de ingresos. El Gobierno estima un ingreso adicional de $1 billón por cada $100 por encima de una tasa de cambio de $3.250.

 

Presiones

Con todo, el efecto neto es negativo y ejerce una presión adicional sobre el cumplimiento de los objetivos fiscales. Un flujo de ingresos estructurales, aún frágil, apunta a una probable necesidad de reformas tributarias y privatizaciones (que serán difíciles de ejecutar en el entorno social interno actual) para mantener controladas a las agencias de calificación. El impacto final de los eventos recientes dependerá no solo de cuán duraderos sean estos choques (tanto el coronavirus como la guerra de precios del petróleo), sino también, del efecto sobre la actividad de los socios comerciales de Colombia. La capacidad de respuesta de política económica a nivel global jugará un papel clave y será un factor a monitorear hacia adelante.

Aseguran los expertos de la entidad financiera que, “la recuperación de la demanda interna en un escenario de precios más bajos del petróleo generó un fuerte aumento del déficit en la balanza comercial, el año pasado. En el último trimestre de 2019 se registró un déficit de cuenta corriente de US$3.500 millones, algo menor que la cifra registrada un año antes. Sin embargo, en el margen, nuestra propia desestacionalización muestra que el déficit aumentó a 4,8% del PIB en el cuarto trimestre, desde 4,5% en el tercer trimestre del 2019”.

Sostienen que “el debilitamiento del peso colombiano representa un riesgo para un proceso más lento de desinflación, mientras que los precios más bajos de las materias primas y una desaceleración económica mundial implican riesgos en la dirección opuesta”.