Los mejores y los peores departamentos en educación

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Ha sido publicado el Informe Nacional de Competitividad 2018 – 2019. En lo referente a educación hay indicadores de mejora y de cierre de brechas. La calidad y la permanencia siguen siendo el reto a desarrollar, y varios departamentos requieren priorizar en la educación

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EL CONSEJO Privado de Competitividad se ha convertido en un instrumento clave para medir la competitividad del país en función de posicionarlo como una de las tres grandes economías de América Latina. Dentro de todas las variables que mide hay un componente de educación, que en los últimos cuatro años ha mostrado avances en la educación básica y la superior del país. El  índice mide a 26 departamentos y el Distrito Capital. No se conocen los resultados de Guainía, Guaviare, Vaupés, Amazonas, Vichada y el Archipiélago de San Andrés.

En el informe de educación básica y media la lista negra la ocupan regiones que se caracterizan por grandes desigualdades sociales, lo que explica la deuda que tienen con la educación. La Guajira, Chocó, Putumayo, Caquetá, Magdalena, Valle del Cauca y Bolívar, tienen los peores resultados, según las Pruebas Saber 11 que se aplican en todo el territorio nacional. Al igual que en indicadores de cobertura y permanencia. Preocupa que en la lista de los peores estén dos departamentos con abundantes recursos, con grandes centros urbanos y una importante oferta de educación pública y privada como son Bolívar y Valle del Cauca. El índice también se ve afectado por la deserción en ambos departamentos. Los otros departamentos en la lista, requieren de acciones para definir indicadores en la educación, que deben ser implementados desde las secretarías de educación certificadas. Estos se deben enfocar a programas curriculares definidos, fortalecimiento de la formación docente y el acompañamiento de las instituciones educativas con mejores procesos a los que no los tienen.

El asunto en esos departamentos es tan frágil que se deben implementar estrategias básicas como el cumplimiento del horario de los profesores, exigir la planeación de clases, organizar equipos de trabajo, utilizar materiales del texto y reforzar los sistemas de evaluación y progreso.

Los departamentos con mejores indicadores en educación básica son en su orden: Santander, Boyacá, Casanare, Cundinamarca y Bogotá. Sorprende la mejoría de Casanare, que de ser una de las regiones más apartadas pasó a liderar en los resultados de la Prueba Saber y reducir los niveles de deserción.

En la educación superior

Como era de esperarse los cinco mejores departamentos en educación superior son regiones con una larga trayectoria en centros educativos de calidad: Bogotá DC, Caldas, Antioquia, Boyacá y Santander. Los resultados de Bogotá al ser el primer centro económico del país son fáciles para la ciudad, por tener la mayor cobertura de educación superior, tener el mayor porcentaje de profesores doctores, tener la mayor tasa de estudiantes de posgrado graduados y además, obtener los mejores resultados en las pruebas Saber Pro y una amplia oferta de educación técnica y tecnológica frente al resto del país. Por eso es admirable encontrar en los mejores lugares a Caldas y a Boyacá, departamentos que llevan años invirtiendo en la educación superior no solo de sus capitales, también de la población rural. Manizales se ha convertido en un centro académico de alto nivel a escala regional, una ciudad de 400.000 habitantes que tiene cuatro universidades acreditadas de alta calidad: las públicas Nacional y Caldas, y las privadas Manizales y Autónoma.

En la cola de educación superior están los departamentos de Putumayo, Arauca, Chocó, La Guajira y Casanare. Es decir Putumayo, Chocó y La Guajira requieren urgente de políticas en búsqueda del mejoramiento de la educación básica y superior. Mientras que Arauca y Casanare, que han hecho esfuerzos en la educación básica y media, deben enfocarse en que los estudiantes encuentren alternativas de calidad en sus regiones.

Una forma de cerrar las brechas en el país es invertir y medir la educación de las regiones más apartadas. Mientras la diferencia de Bogotá, frente a las regiones sea tan grande, lo niveles de desarrollo y de equidad en el territorio seguirán siendo frágiles.

(*)Mario Hurtado es especialista en educación. Twitter: @hurtadobeltran  “La opinión del autor no refleja necesariamente la posición del medio y es responsabilidad exclusiva del que la escribe”