El Gran Debate Nacional: ¿solución a crisis francesa?

Foto archivo AFP
Protestas de los chalecos amarillos no cesan pese disposición al diálogo del presidente Macron, quien ha generado propuestas sobre cuestiones esenciales para los franceses

__________

Las fotos de las protestas del sábado pasado en París lo dicen todo: caos, enfrentamientos y establecimientos devastados. Esta fue quizás la más fuerte desde el inicio del movimiento de los chalecos amarillos que, desde el 17 de noviembre del año pasado, viene realizando marchas todos los sábados. A pesar que Emmanuel Macron, presidente de Francia, se retractó de imponer algunas medidas que desataron el descontento de los protestantes, estas no han cesado e incluso se han vuelto más violentas.

Ante esta situación, en diciembre de 2018, Macron propuso crear la iniciativa “Gran Debate Nacional” que busca discutir y proponer ideas sobre asuntos de especial interés para los franceses. A dos meses de realizarse las elecciones parlamentarias en la Unión Europea, aumenta la presión para el Presidente, quién no atraviesa su mejor momento.

Protestas fuera de control

Desde la llegada a la presidencia en mayo de 2017, Macron propuso llevar a cabo reformas que para él y su gabinete eran necesarias. El presidente de Francia propuso eliminar el impuesto a los más ricos, hacer un recorte de presupuesto, reducir el límite de velocidad a los motociclistas y asignar un impuesto a la gasolina y al diesel. Sin embargo, estas no fueron bien acogidas y en el primer año de mandato, el Jefe de Estado tenía solo un 29% de favorabilidad.

El movimiento de los “chalecos amarillos” surgió a raíz del descontento por el incremento en el precio del combustible. Posteriormente, fueron incrementando las peticiones al gobierno. Este movimiento no está asociado a ningún partido político y su nombre se relaciona con el chaleco amarillo que los franceses deben llevar en el carro. Aunque Macron reversó la imposición de algunas medidas, como no hacer efectivo el impuesto al combustible, y  anunciar un incremento al salario mínimo, las protestas han continuado para reclamar la dimisión del presidente.

A las protestas del pasado sábado sólo asistieron 30.000 personas, mientras que en noviembre pasado participaron cerca de 280.000 ciudadanos, estas reflejaron “el regreso de una violencia contra mobiliario urbano, comercios de lujo y edificios de los barrios más opulentos. Y la evidencia de que las fuerzas del orden, bien no saben o no pueden evitarlo”, afirma Marc Bassets en El País de España. Los costos por los daños causados, solo en París, ascienden a 15 millones de euros.

Un Pacto Nacional

A final del año pasado Macron anunció que en enero comenzaría la iniciativa “Gran Debate Nacional”, con el fin de promover un diálogo abierto con la población, conocer sus inconformidades y trabajar sobre ello. El Debate se realiza por fases. La primera fue del 15 de enero al 15 de marzo, periodo en el que se realizaron reuniones locales con la participación activa de las alcaldías, para recolectar la mayor cantidad de información. Se dispuso de una página web donde las personas podían conocer el proyecto y participar. Posteriormente, con la información recopilada, se realizará un debate en la Asamblea Nacional y en abril, Macron dará a conocer los resultados.

“Concebida como una solución para enfrentar la crisis de los 'chalecos amarillos', la iniciativa organizó cerca de 10.000 reuniones en todo Francia, recibió cerca de 1,8 millones de contribuciones en línea y 16.000 'libros de quejas' depositados en las alcaldías de varias regiones”, comenta Andrea Amaya en France 24. El Debate abordó cuatro temas principales: la transición ecológica, los impuestos y gastos públicos, democracia y ciudadanía y la organización del Estado y los servicios públicos.

A pesar de ser una medida “sin precedentes” que ha fomentado el debate público, según un sondeo publicado por Elabe el pasado 13 de marzo, “el 70% de los franceses piensan que el Gran Debate Nacional no resolverá la crisis política que atraviesa el país y el 63% que los puntos de vista expresados no serán tenidos en cuenta”. Los temas más álgidos debatidos durante esta iniciativa, fueron el poder adquisitivo y los impuestos.

Según Jean-Paul Huchon, profesor de la Escuela de Altos Estudios Comerciales de París (HEC), en una entrevista con RT France, “el debate nacional fue una manera nueva de hacer política, con un presidente que asistía a las reuniones y respondía a las inquietudes del público. Pero no hubo significativa participación de los jóvenes ni de los mismos chalecos amarillos”.

Estas protestas incesantes en Francia reflejan el descontento de un sector de la población que no ha apoyado las reformas impuestas por Macron, ni la forma en que las ha llevado a cabo. Cuando llegó a la presidencia de Francia, Macron tenía proyectado reformar ciertos aspectos y jugar un papel preponderante en la Unión Europea. No obstante, la situación interna de Francia ha impedido que esta proyección haya sido efectiva. Las elecciones de mayo serán un referendo a su gestión y los resultados e implementación de las ideas obtenidas del Gran Debate determinarán el éxito de los próximos tres años de su gobierno.

(*)@nataliamarinop