La OMM alerta que el fenómeno del Niño podría reaparecer | El Nuevo Siglo
Foto: OMM
Lunes, 13 de Marzo de 2023
Redacción Medio Ambiente

Después de tres años consecutivos en los que un episodio inusualmente pertinaz y prolongado de La Niña ha influido en las pautas de temperatura y precipitación en distintas partes del mundo, es posible que en los próximos meses se instaure un episodio del Niño que ejercería un efecto de calentamiento.

Señala la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que la probabilidad de que las condiciones neutras en cuanto al ENOS persistan más allá de mayo disminuye ligeramente, pero sigue siendo alta (80 % entre abril y junio y 60 % entre mayo y julio), según las predicciones de los modelos y las evaluaciones de los expertos que han participado en la elaboración del boletín.

“La probabilidad de instauración de un episodio de El Niño durante la primera mitad del año es baja (15 % entre abril y junio), pero aumenta gradualmente hasta el 35 % para el período de mayo a julio. Los pronósticos a largo plazo para los meses de junio a agosto indican una probabilidad mucho mayor (55 %) de que se forme un episodio de El Niño, aunque están sujetos a la elevada incertidumbre asociada a los pronósticos generados en esta época del año fruto de la denominada barrera de predictibilidad de la primavera”, asevera.

“El primer episodio triple de La Niña del siglo XXI está llegando a su fin. El efecto de enfriamiento de La Niña ha frenado provisionalmente la subida de las temperaturas mundiales, a pesar de que el período de los últimos ocho años ha sido el más cálido del que se tiene constancia”, declaró el secretario de la OMM, profesor Petteri Taalas.

“Si ahora entramos en una fase del Niño, es probable que se produzca otro repunte de las temperaturas a escala mundial”, añadió el profesor Taalas.

El año 2016 es el más cálido registrado hasta la fecha porque en ese momento concurrieron un episodio de El Niño y el cambio climático. Hay una probabilidad del 93 % de que al menos uno de los años que quedan hasta 2026 se convierta en el más cálido jamás observado, y una probabilidad del 50 % de que la temperatura mundial supere transitoriamente en 1,5 °C los niveles preindustriales, según un estudio realizado el año pasado por la Oficina Meteorológica del Reino Unido, que es el Centro Principal de la OMM de Predicción Climática Anual a Decenal.



El actual episodio de La Niña comenzó en septiembre de 2020, y cesó brevemente en el verano boreal de 2021. La Niña es un fenómeno que produce un enfriamiento a gran escala de la temperatura de la superficie del océano en las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial, además de otros cambios en la circulación atmosférica tropical. Sus efectos en el tiempo y el clima de las regiones afectadas suelen ser opuestos a los del fenómeno El Niño.

Explica la OMM que la Niña se ha asociado a la pertinaz sequía que experimentan la región del Cuerno de África y amplias zonas de América del Sur, así como también a precipitaciones superiores a la media en el sudeste asiático y Australasia.

Una nueva proyección climática de alcance regional publicada el 22 de febrero advertía de que la situación catastrófica que vive el Cuerno de África empeoraría aún más porque se espera que la próxima temporada de lluvias de marzo a mayo sea escasa.

A pesar de que El Niño y La Niña son fenómenos de origen natural, ahora se producen en un contexto de cambio climático debido a la actividad humana, que está aumentando las temperaturas mundiales y alterando las pautas de precipitación estacional, además de hacer que nuestro tiempo sea más extremo.

Proyección

Según las previsiones, en las zonas central y oriental del Pacífico ecuatorial volverán a imponerse unas condiciones prácticamente normales con respecto al ENOS, mientras que para las demás regiones oceánicas se prevén, en términos generales, temperaturas de la superficie del mar superiores a la media. Ello corrobora la predicción generalizada de que, en las zonas terrestres, las temperaturas serán superiores a las normales, según el boletín sobre el clima estacional mundial.

“Aunque el episodio de La Niña está llegando a su fin, es probable que veamos consecuencias latentes durante algún tiempo y, por tanto, todavía pueden persistir algunos de los efectos convencionales de La Niña desde el punto de vista de la precipitación. Los pertinaces efectos del episodio de La Niña que se ha mantenido durante varios años se deben, en esencia, a su prolongada duración y a la anomalía continua en la circulación atmosférica, y son distintos de los causados por un episodio único de La Niña”, concluye.

A PESAR de que El Niño y La Niña son fenómenos de origen natural, ahora se producen en un contexto de cambio climático./OMM