Replantan corales en Providencia destruidos por huracán Iota | El Nuevo Siglo
EL RESCATE de la población de corales en la isla Providencia, es clave para preservar la riqueza de la fauna marina en el archipiélago./Coralina
Viernes, 26 de Febrero de 2021
Redacción Nacional

 

Los vientos de 155 kilómetros por hora que golpearon la isla de Providencia, en el Caribe colombiano, el pasado 15 de noviembre, no solo se llevaron el 98% de las viviendas de esta porción de tierra de solo 17 kilómetros cuadrados, sino que arrancaron del fondo marino a decenas de especies de corales en el Parque Nacional Natural (PNN) Old Providence McBean Lagoon.

El parque, que abarca 1.414 hectáreas, tiene una porción marina de 94% y la barrera coralina de Providencia es la segunda más extensa del Caribe, después del Arrecife mesoamericano que cubre Belice y México.

Debido al alto impacto ecológico del huracán Iota, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible lanzó la operación “Cangrejo Negro” en la cual se unen varias de las instituciones del sistema nacional ambiental, como el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras José Benito Vives de Andréis (Invemar) y el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (Sinchi), para hacer una evaluación de los daños y plantear una estrategia de recuperación de estos ecosistemas.

En el marco de la operación se construyeron e instalaron dos guarderías de coral en las que se pusieron fragmentos de coral rescatados después del huracán, así como nuevos fragmentos encontrados fuera del área protegida.

“Antes del huracán, el PNN Old Providence McBean Lagoon tuvo un proceso de restauración de especies de coral, pero ese esfuerzo se dañó. Entonces nos unimos con el proyecto de Riqueza Natural de Usaid y con Corales de Paz para poder iniciar todo el proceso de restauración de especies coralinas. Esto consiste en la construcción de una serie de guarderías de coral que se asemeja a lo que es un vivero en la tierra”, explica Marcela Cano, directora del Parque.



Especies

“La guardería colgante puede albergar cerca de 2.500 fragmentos de tres especies de coral que son ramificados y, por lo tanto, tienen un crecimiento más rápido y son fundamentales para recuperar la estructura tridimensional del arrecife. Además, se construyeron guarderías mesa que sirven para albergar corales más masivos”.

Con 20 metros de largo por tres metros de ancho, la guardería flotante será el hogar de tres especies de coral ramificadas del género Acropora, las cuales se encuentran en categoría de amenaza de extinción en la región Caribe. En la guardería tipo mesa (donde se pegan los fragmentos de coral con cemento no tóxico) se pondrán 500 fragmentos de coral de especies masivas.

Las colonias de corales permanecerán bajo monitoreo durante su crecimiento (aproximadamente de ocho meses) y una vez hayan alcanzado el tamaño adecuado, serán trasplantadas, sembradas y monitoreadas en las parcelas de restauración del área protegida, lo que permitirá rehabilitar unos 5.000 metros cuadrados de arrecife en la isla.

“En toda la isla de Providencia y Santa Catalina se vio bastante afectado el bosque seco y ya se hizo una primera evaluación dentro de la operación Cangrejo Negro. Algunos árboles están rebrotando pero hay muchos otros que se cayeron, por lo que se están construyendo unos viveros con plántulas que servirán para la restauración del ecosistema”, aseguró Cano.

Manglar

Por otra parte, el manglar de McBean, que es la especie más grande de Providencia, sufrió un fuerte impacto. “En las evaluaciones que hemos hecho con Invemar, el mangle rojo, que es el que crece justo en frente del mar, se vio muy afectado por el paso de las brisas y las marejadas”.

Por el momento la isla no está recibiendo turistas, ya que la capacidad de carga está centrada en apoyar las tareas de reconstrucción de las viviendas y edificaciones. El esfuerzo para recuperar los ecosistemas también es apoyado por la comunidad que hace parte del programa “Más Bosques”, en el cual se le está pagando por servicios ambientales.

“Se han contratado cerca de 300 personas de la comunidad y el papel de ellos es recuperar los ecosistemas marinos, costeros y de bosque secos”, confirmó Cano.

Mientras que la naturaleza hace su parte (Cano asegura que se necesitan de 8 a 10 años para tener avances en los ecosistemas), especies como el coral necesitan el compromiso de futuras generaciones debido a su importante papel biológico en el lecho marino y en la protección de las costas ante fenómenos naturales.



Una enfermedad grave

¿Sabía que los arrecifes coralinos del Caribe también están sufriendo una pandemia? Registrada por primera vez en la Florida en el 2014, la enfermedad de pérdida de tejido de coral duro (Stony Coral Tissue Loss Disease - SCTLD) ha matado colonias enteras de corales cerebro, pilar y estrella en la Florida, México, St. Maarten, St. Thomas (USVI), República Dominicana, Islas Turcas y Caicos, Belice, St. Eustatius (Países Bajos), St. John (Islas Vírgenes Estadounidenses), Puerto Rico y Gran Bahamas.

La causa de la enfermedad se desconoce, pero está afectando a más de 22 especies de corales, la mayoría de ellas importantes especies constructoras de arrecifes en el Caribe. La enfermedad es altamente transmisible y virulenta (mata rápidamente los tejidos de coral a una velocidad de 3-4 cm/día). En la Florida, entre 2015-2017, el SCTLD se propagó rápidamente (a una velocidad de 7 a 10 km / mes) a lo largo de toda su red de arrecifes.

Las expediciones de monitoreo participativo de arrecifes coralinos Reef Check que lidera Corales de Paz en Colombia desde abril de 2016 han contribuido a evaluar la salud de este ecosistema estratégico en el país.  La información colectada hasta hoy por los buzos EcoDivers de Corales de Paz, con el apoyo de las corporaciones regionales y otras entidades, indican que la enfermedad aún no ha sido registrada en los arrecifes de Varadero en Cartagena, Isla Fuerte, Santa Marta, San Andrés y Providencia. 

Estimando que la Isla de Providencia, al ser la zona con arrecifes coralinos más al norte de Colombia, podría ser el primer lugar donde el brote de la enfermedad SCTLD sería registrado por primera vez en el país, Corales de Paz realizó una evaluación exhaustiva de los arrecifes de la isla en septiembre de 2019. Realizada en el marco de la Expedición Científica Seaflower, la evaluación buscó signos de la enfermedad en 36 distintos sitios a lo largo de 144 kilómetros cuadrados del área coralina de Providencia. Afortunadamente, no se registró evidencia de la presencia de SCTLD en Providencia. Igualmente, el San Andrés Reef Check realizado en octubre de 2019 por Corales de Paz y la Corporación Ambiental Coralina no arrojó evidencia de la enfermedad en los arrecifes de San Andrés.

Asimismo, y anticipando el brote de la enfermedad en Colombia, Corales de Paz y Coralina están implementando medidas de mitigación para los posibles impactos negativos de la enfermedad en los arrecifes de la isla. Cuatro guarderías tipo mesa previamente instaladas por la autoridad ambiental del departamento en el sector del Cove están siendo habilitadas para albergar colonias de las especies de coral más susceptibles a SCTLD.