ATISBOS
Ser pro-vida es ser pro-ciencia

Los avances en los términos científicos deberían ser con la serenidad del caso la base del debate en las posiciones frente al aborto. Los magistrados de la Corte Constitucional no pueden hacer caso omiso a los argumentos que la misma ciencia aporta, en pleno siglo XXI, con el auge no solo de la regeneración sino también de la reprogramación celular. Es por esto mismo que muchos médicos quisieran ampararse en el derecho a la objeción de conciencia y ser protegidos de tomar medidas en contra de su sentir y esencia profesional.

No en vano la marcha Pro-vida en Washington transmitió este año como mensaje: “ser pro-vida es ser pro-ciencia”. Y es en este sentido que la jurisprudencia de la Corte Constitucional colombiana no puede dejar de ahondar, pues es la ciencia la que va a ser en últimas la que mande la parada para reconocer el derecho del niño por nacer o mejor del hijo por nacer como también en el merecido derecho a la objeción de conciencia para los profesionales de la salud.  

Un ejemplo, lo dan las afirmaciones de la neonatóloga Colleen Malloy, profesora de la Universidad de NorthWestern, quien permanentemente está en contacto con bebés nacidos incluso de sólo cinco meses de gestación, recalca que las nuevas tecnologías permiten percibir con mayor facilidad la humanidad del feto, esa que ha sido desconocida, y en consecuencia su condición moral como sujeto de derechos: “Cuando más avanzo en mi campo de la neonatología más veo que la elección lógica es reconocer al feto en desarrollo como lo que es: un ser humano en desarrollo en vez de una especie de forma sub-humana”.

Igualmente, el Nobel Yamanaka, creador del método de reprogramación celular, junto con Gurdon, rescata en el embrión una perla de vida: “Cuando vi el embrión (en el microscopio), me di cuenta de que no había diferencia entre él y mis hijas, por lo que pensé que no podemos (al extraer células madre) permitirnos destruir embriones para nuestras investigaciones. Tiene que haber otro camino”… “es un sentimiento natural, quiero evitar la utilización de embriones humanos”.

El método Yamanaka revierte células adultas hacia un estado de células madre embrionarias inmaduras llamadas pluripotentes, que son similares a las que existen en las primeras etapas del embrión y capaces de generar tejidos, sin riesgo de rechazo.

La evidencia científica da la razón a los movimientos Pro-vida. Estos que defienden la vida desde el momento de la concepción, convencidos que antes de las cuatro horas cada aporte de ADN de los progenitores se comienzan a organizar y antes de 18 horas, fundido el material genético por completo, ya es cigoto, que es la primera célula o el embrión en su primer día.

Una consulta de quien no es científico permite conocer argumentos de la ciencia que la Corte también puede profundizar en aras de proteger la vida de los niños por nacer.

*Presidente Corporación Pensamiento Siglo XXI

uribemariaelisa@gmail.com