Así cayó vendedor de carro bomba en la G. Santander

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La Fiscalía anunció que la diligencia judicial contra Wilsón Arévalo se lleva a cabo en Paloquemao 

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La compra de un tiquete con destino a Arauca fue la clave para que la Fiscalía diera con el paradero de Wilson Arévalo, alias Chaco, quien según el ente acusador, fue la persona que vendió la camioneta con la que se cometió el atentado del Eln contra la Escuela de Cadetes de Policía General Francisco de Paula Santander.

El ataque terrorista fue cometido por la guerrilla del Eln el pasado jueves 17 de enero y ha dejado hasta el momento 22 muertos. 

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La Fiscalía imputó cargos a 'Chaco' por los delitos de terrorismo agravado, homicidio agravado, tentativa de homicidio agravado y concierto para delinquir agravado.

Arévalo le dijo a la Fiscalía, días después del atentado, que luego de vender la camioneta a José Aldemar Rojas alias El Mocho, no supo más del vehículo. Sin embargo, los vídeos en los peajes en la vía Arauca - Bogotá lo dejaron en evidencia. Además de un tiquete del que tuvo acceso el ente acusador.

tiquete

Como lo informó la Fiscalía en su momento, los equipos de policía judicial recaudaron material documental de los registros del Runt (Registro Único Nacional de Tránsito) y de revisión técnico- mecánica que permitió determinar que el vehículo tipo campero, utilizado para cometer el atentado, fue comprado el 17 de febrero de 2017 por Mauricio Mosquera León, alias Macancán, con traspaso abierto y quien registra dos antecedentes por rebelión; uno por concierto para delinquir con fines terroristas y uno por terrorismo.

De acuerdo con los elementos en poder de la Fiscalía, alias Chaco trasladó desde Arauca hasta Bogotá el vehículo que fue cargado con 80 kilogramos de pentolita. Arévalo llevó el campero hasta la bodega alquilada por José Aldemar Rojas Rodríguez, quien ingresó el carro bomba al centro de estudios policiales.

Según información obtenida en los registros públicos, Arévalo Hernández figura como una persona dedicada a la elaboración y comercio de productos lácteos y, en los últimos años, tuvo movimientos financieros que promediaron los $1.000 millones de pesos.

También se tiene evidencia de que haría parte del frente Domingo Laín Sáenz del ELN, al que colaboraría como financiador, encargado de extorsiones y proveedor de material de guerra.